UN CRIMINAL COMO MOHAMED VI PARA LLEVAR LA DEMOCRACIA A MARRUECOS

Siguiendo los consejos de su hermano español, el dictador de Marruecos, Mohamed VI, quiere que las próximas elecciones derivadas de lareforma constitucional” (que no democratiza nada) se celebren de forma rápida, a ser posible con unos observadores internacionales que no pongan ninguna pega al régimen, lo que EEUU, Francia e Italia ya han asegurado.

Para distinguirse y establecer supuestas diferencias entre su dictadura y las de otras naciones, el monarca  se ha marcado un objetivo fundamental: nombrar a un primer ministro que pertenezca a un partido monárquico, faltaría más, dado que los colectivos sociales y políticos de izquierda no tienen el mínimo acceso a los medios de comunicación.

Ese mandatario similar a Zapatero o Rajoy, con un partido vencedor de corte neocapitalista, una opósición calcada del mismo, aunque escorada hacia el centro derecha,  más la captación de los jóvenes a través de sutiles maniobras publicitarias, entre las que figura poder enrolarse en el ejército con unos sueldos cinco veces mayores a la media nacional, abaratamiento de los estudios universitarios y becas en el extranjero, constituyen una parte esencial de esta “democratización” que ya han bendecido las autoridades españolas.

EL EJEMPLO ESPAÑOL DE MOHAMED VI

El dictador marroquí quiere además hacer una política de fronteras abiertas, comenzando por una completa normalización de las relaciones con la vecina Argelia, ya que la frontera entre los dos países se cerró en 1994 después de un atentado islamista en Marrakech, y que Mohamed atribuyó a los servicios secretos argelinos.

Rabat y Argel han intercambiado visitas en el último mes de los ministros, lo que sugiere una mejora de las relaciones, siempre frustrados por el problema aún no resuelto del Sáhara Occidental, tema del que el ejecutivo español no quiere hablar, mostrando una vez más su miseria moral tras las promesas efectuadas al Frente Polisario, representante único y legal de aquel pueblo, por los diferentes gobiernos de Juan Carlos de Borbón.