La Secretaria de Estado del gobierno U.S.A., Hillary Clinton (Chicago, 1.947), tuvo la menopausia cerebral en el mismo instante en que vivió su primera menstruación mental, allá por 1961.

Un caso realmente digno de estudio que podría ser utilizado por científicos turcos para analizar las reacciones que tal insólito suceso provocó en la personalidad de la señora Clinton, cuyo verdadero nombre es Hillary Rodham, en orden a encontrar una solución a tan arduo problema.

Nada más llegar a Turquía, la dama burlada por una becaria onanista y amante de la fellatio presidencial, pidió que la oposición siria recibiera todo tipo de ayuda para derribar al presidente Assad, cuando ya es notorio que el primer mandatario Barak Obama hace días mostró su apoyo al llamado Plan Annan, donde en sus primeras páginas se declara explícitamente el rechazo al uso de la fuerza para lograr ese objetivo.

Los propios miembros del grupo Amigos del Terrorismo contra Siria, se mostraron algo desconcertados ante las salidas de tono de la canciller norteamericana.

Tras un break para degustar un «café a la otomana», Hillary ( creyendo que era una forma elegante de proponerla un revolcón sobre el sofá) mostró su deseo por conocer «La Pasión Turca» en toda su intensidad, pero al aclararle que era un libro de Antonio Gala llevado a la pantalla por Vicente Aranda, se fue a echar una siesta bastante decepcionada, aunque sus acompañantes le llevaron a la residencia unas esposas, una fusta y un traje de cuero negro.