EL PITBULL DE RAJOY Y LA MONA DE OBAMA REUNIDOS EN ARMONÍA

Los gobiernos de España y Estados Unidos acordaron este jueves colaborar a nivel internacional para defender “la legalidad” (la medida aprobada en Buenos Aires es legal en todos sus aspectos) y tratar de convencer al parlamento argentino de que rectifique la expropiación de YPF a la petrolera española Repsol.

Vamos a explotar todas las vías en las que podamos colaborar juntos para restablecer la legalidad internacional, dijo el ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo, “El Pitbull de Rajoy”, utilizando un verbo de amplia sonoridad (explotar es una palabra bastante agresiva), tras estudiar la situación con la secretaria de Estado de EE. UU., Hillary Clinton.

Tal vez hubiera sido más adecuado decir “explorar”, pero al belicoso ministro neofranquista le delata el idioma.

García Margallo añadió que los dos países van a analizar “en qué podemos trabajar en el Banco Mundial, en el FMI, en el G20, en el Club de París, en cualquier otra institución en que se pueda ejercer una acción para intentar que el Gobierno de Argentina rectifique“, olvidándose de la legislación del estado argentino y de los incumplimientos de Repsol en sus contratos. Un titular que defiende a un estafador se convierte en cómplice.

Asimismo, García-Margallo dijo que la decisión de la nación sudamericana de expropiar YPF, supone “aislarles del contexto internacional y privarles del capital que el pueblo argentino necesita”.

Precisamente, el titular de Exteriores del gobierno español muestra su ignorancia, prepotencia y estupidez, negando la evidencia: Argentina se quita de encima la rémora de Repsol, para asegurar el abastecimiento de petróleo a la población.

Y mientras la monarquía borbónica y su gobierno ladran por Repsol, la presidenta Cristina Fernández inauguró un canal científico de TV.

Y una evocación para Rajoy, que hace un tiempo “clamaba porque el petróleo español no pasara a manos extranjeras”. Al parecer, Argentina no puede aprobar para su país lo que el PP anhelaba para España.