Dos atentados terroristas sacudieron la ciudad de Idleb, Siria, causando la muerte de nueve civiles y militares, más de 100 heridos y daños materiales.

Los observadores de la ONU asistieron al lugar pero se negaron a escuchar testimonios de los heridos y vecinos, lo cual generó críticas y desconfianza.

Por otra parte, un grupo armado atacó la sede del Banco Central en Damasco causando daños materiales mientras decenas de muertos y heridos fueron el saldo de atentados en diferentes localidades. Los ciudadanos pidieron al gobierno mantener las operaciones contra los mercenarios financiados desde el exterior.