En la carrera de Derecho se puede aprender de todo: incluso a mentir como Pinocho en sus peores momentos.

MOMENTO EN EL QUE LLARENA SE ENTERA DE LA DECISIÓN DE LOS JUECES ALEMANES. CON SU BLANCA PALIDEZ…. QUE DECÍA LA CANCIÓN, LO DICE TODO.

Los códigos van cambiando a medida que pasan los tiempos (aunque bajo la bota del PPSOE los años vuelen hacia atrás), para que sus señorías se diviertan en el Parlamento de la nación pergeñando, derogando, creando y recuperando normas y leyes, para que los profesionales de la justicia se vuelvan locos/as y la dama de la balanza caiga derrotada ante esos/as diputados/as capaces de mantener preceptos vigentes durante la criminal dictadura de Franco, aplicándoles una pátina que podría parecer una caricia, cuando en realidad es un hostiazo.

Un licenciado en Derecho (el 7o% de los diputados/as, ministros/as y senadores/as, lo son) conoce que, al igual que ocurre en la carrera de Medicina, donde se exige ponerse al día en cuanto a los avances científicos de la materia, los abogados o jueces han de practicar el “aggiornamento” para no hacer el ridículo ante sus colegas de la fiscalía y la magistratura.

Pablo Llarena es de esos profesionales que parece haberse anclado en la “paja mental” que acompaña a todo estudiante, cuando este inicia su maratón hacia la licenciatura.

Sin importarme la capacidad retentiva del mentado, pongo en solfa, como otros muchos periodistas y expertos, que este juez haya siquiera dictado a su secretaria, en toda su vida profesional, un auto decente, es decir, un mamotreto en el que no figuren impertinencias e inventos, delirios y falsedades, sino la mera, pura y transparente interpretación de las leyes, según están escritas en los códigos.

Un activista como Malcolm X, dijo en su día: “Estoy a favor de la verdad, no importa quién la diga. Estoy a favor de la justicia, no importa a quién se favorezca o condene”.

Llarena, exigiendo al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, “!Mándeme pruebas a toda hostia¡“, para que aporte evidencias de que es cierto el aserto “En el referendo de Cataluña no se ha gastado ni un euro del dinero público”, ha demostrado que ignora voluntariamente esa verdad o miente como un bellaco.

No le ha bastado que la justicia belga y germana descalifiquen la acusación de “rebelión” contra varios presos políticos catalanes, sino que el presunto delito de “malversación” queda en la misma situación: no hay quien lo sostenga.

Dicen que Llarena tiene el título de Juez, pero demuestra que es solo Parte de entramado franquista que sigue apestando en Europa.

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