Puede que sea un dato no muy conocido, pero hoy 2 de mayo debemos recordar que el término “guerrilla” nació durante la insurrección española contra la ocupación de las tropas napoleónicas.

MANUELA MALASAÑA Y LA GUERRILLA POPULAR DIERON SU VIDA, COMO EL CHE GUEVARA, EN ARAS DE UNA CAUSA JUSTA

Si existe algo de lo que podamos estar ciertamente orgullosos, sin duda es por ese invento que ha derrotado al tiempo, aunque transcurrieran muchos decenios hasta recuperarlo como forma de combate contra la injusticia y la dictadura.

Y debemos estarlo, porque la guerrilla también ayudó (y aún lo hace) a liberar pueblos enteros del dominio de una burguesía totalitaria.

Desde las que surgieron contra el Imperio borbónico en Latinoamérica, a las de Vietnam y Cuba o que ayudaron a la República española una vez derrotado su ejército.

Hoy, medios manipuladores y mandatarios neoliberales quieren cambiar el sentido del término, tachando de terroristas a quienes heroicamente han luchado en la guerrilla, ofreciendo la vida en aras de un ideal de justicia e independencia.

Un atentado histórico y cultural contra el honor de millones de hombres y mujeres que han dejado su ejemplo y su sangre en campos, ríos, ciudades y océanos.

Manuela Malasaña fue una joven madrileña que vivía en la calle San Andrés de la capital española. A los 17 años salió a las calles del barrio que hoy lleva su nombre, tan solo con unas tijeras en la mano (su instrumento profesional, como bordarora que fue), dispuesta a combatir contra las tropas francesas, siendo detenida, juzgada y condenada a muerte, sentencia que se cumplió el 2 de mayo de 1808.

Fue fusilada en consejo de guerra sumarísimo. Con ella, cayeron otros 409 combatientes. Muchos años después, la miseria moral de los vencedores del golpe franquista le jugaron una mala pasada.

Su retrato figura en el Museo del Ejército español, al lado de decenas de criminales como Franco, Mola, Yagüe, Queipo de Llano y demás genocidas de la dictadura instaurada en 1936.

El deber ciudadano es exigir que ese retrato salga de esa Sala de los Horrores y se coloque en un lugar donde Manuela Malasaña figure junto a personalidades de clara trayectoria democrática como Dolores Ibarruri, la Pasionaria, Marcelino Camacho, Ramón Mendezona o Julián Grimau.

Desde Manuela Malasaña al Vietcong, del Ché Guevara al Maquis, de las FARC colombianas al FSLN nicaragüense, hoy levantamos nuestra copa en honor a los auténticos soldados de la libertad.

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