En noviembre de 2014, la periodista Leyre Iglesias redactó un incisivo artículo sobre el magistrado Fernando Grande Marlaska, elevado hoy a la categoría de Ministro de Interior, cuando era Presidente de la Sala de lo Penal de la repugnante Audiencia Nazional, heredera de todas las bestialidades, condenas y aberraciones varias que se perpetraron en el Tribunal de Orden Público del franquismo… que sigue vivo en esta puta España monárquica.

PESE A LOS VARAPALOS DE LA JUSTICIA BELGA, ALEMANA Y SUIZA CONTRA LA PERSECUCIÓN E IMPUTACIÓN DE MÁS DE UNA DECENA DE POLÍTICOS CATALANES, GRANDE MARLASKA DEFIENDE LAS MEDIDAS DEL JUEZ LLARENA, QUE PREVARICA CON LA MISMA ALEGRÍA CON LA QUE MUESTRA SU INNEGABLE TALANTE NEOFRANQUISTA

Extraigo algunos párrafos del “retrato” que esa colega perfiló sobre un magistrado al que no le afecta la condena contra el estado español en un tema tan vigente y despreciable como el del maltrato y la tortura en el régimen español.

OTRO MINISTRO DE INTERIOR EN LA LÍNEA SOCIALISTA MÁS PRECLARA. RECORDEMOS A DOS DE SUS ANTECESORES, EL DELINCUENTE BARRIONUEVO Y AL PSICÓPATA CORCUERA, AMBOS NOMBRADOS POR EL PADRINO DEL “GAL”

“El presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Fernando-Grande Marlaska, protagonizó este viernes una tensa entrevista en ETB2, la primera que ha otorgado a la televisión pública vasca.

«No me parece de recibo que yo venga aquí a ser sometido a un interrogatorio sobre mi proceder [judicial]», se defendió el magistrado casi al término de una larga entrevista que discurrió por derroteros que le sorprendieron.

Apenas le preguntaron sobre la corrupción o el sistema judicial, y sólo tuvo un momento para hablar de su defensa de los derechos de los homosexuales en el terreno más personal.

El programa se basó en la dispersión de los presos de ETA, el mantenimiento en prisión de Arnaldo Otegi y la supuesta desidia del juez con respecto a las denuncias de torturas del mundo abertzale.

Llegó un momento en el que Grande-Marlaska dijo que estaba respondiendo «por educación». (…/…)

El magistrado vasco (Bilbao, 1962) fue presentado en un vídeo como «azote de la izquierda abertzale». La primera pregunta: ¿Por qué accede por primera vez a acudir a ETB? El juez respondió sonriente que por «un momento de debilidad». (…/…)

Grande-Marlaska defendió que la dispersión [de los presos de ETA] y su posible final es una decisión que corresponde a la política penitenciaria y no a los jueces, e insistió en que pronunciarse sobre la «injusticia» de la legislación, como se le insistía, comprometería su «independencia». (…/…)

Defendió que en España no se conculcan derechos fundamentales y subrayó en varias ocasiones que, como en todo Estado de Derecho, quien considere que sus derechos se ven violentados «puede acudir a los tribunales». (…/…)

[Sobre la prisión de Arnaldo Otegi] “¿Y el líder de Sortu? ¿Por qué no es libre? ¿No es contradictorio cuando fue él quien creó a la nueva izquierda abertzale?

El juez hizo una defensa cerrada de la realidad: que Otegi está «condenado por integración en organización terrorista» en sentencia firme». (…/…)

El apartado sobre torturas fue extenso: ¿Investiga todas las denuncias, cómo explica las condenas europeas a España? (Señalemos que de 9 condenas del TDH contra el régimen español por no investigar denuncias de tortura, Grande-Marlaska fue juez instructor en SEIS de ellas).

Uno de los contertulios le señala directamente porque, asegura, se ha torturado a incomunicados suyos. El juez responde que “no había acudido a ETB a ser interrogado».

Siguen las preguntas en esta línea y él asegura: «¿Me van a juzgar a mí? (…) Por deferencia y por educación estoy hablando. No puede centrarse mi comparecencia aquí en los asuntos que he juzgado; yo me explico en mis resoluciones».

«Estoy absolutamente tranquilo y convencido», vuelve a insistir. «En el ADN de los jueces está defender los derechos fundamentales de los detenidos, y actuar si ven el mínimo indicio. «Quien quiera creerlo, lo cree».

Suficiente. Ni Mariano Rajoy lo hubiera dicho con más descaro. La bajeza jurídica, política y ética de Grande Marlaska es palmaria.

 

 

 

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