En 1979 se creó en Europa el denominado ERM (Exchange Rate Mechanism) por el que algunos países del viejo continente pactaron establecer un tipo fijo de cambio de sus divisas, respecto al marco alemán, que en aquellos tiempos, junto a la libra esterlina, era la moneda más boyante.

George Soros, iniciaba por entonces sus estrategias manipuladoras sobre las “current unit” europeas, y conocía a la perfección cómo manejar el precio de un tipo de cambio de divisas establecido por cualquier Banco Central.

Por ejemplo, el método más simple era vendiendo o comprando reservas en divisas. Si quisiera que el franco francés se revaluara respecto al marco, el Banco de Francia ponía a la venta sus reservas de marcos y dólares y Soros compraba francos.

Y así se mantuvo varias décadas, hasta convertirse en un milmillonario capaz de financiar las “revoluciones” que más convienen a sus intereses.

En el año 2014, Soros doblegó al Banco de Inglaterra, tumbando la libra esterlina y embolsándose cerca de mil millones de dólares directamente en su bolsillo y todo en tan sólo 24 horas.

En ese año comenzó a mirar al euro con poca simpatía, hasta que ese encono ha tomado forma y el peligroso “protector” de regímenes neofascistas y derivados (como Ucrania y España) decidió jugar con la moneda europea.

Recordemos que el año pasado, por estas fechas, Soros afirmaba: “El euro sigue teniendo problemas y no se le debe permitir destruir la Unión Europea”.

El único dirigente mundial que ha denunciado estas prácticas ha sido Vladimir Putin.

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