El ministro de Cultura y Deporte, Màxim Huerta (que tendrá que aparecer por Moscú en unas horas para acudir a la inauguración del Campeonato del Mundo de fútbol), utilizó una casa en la playa para rebajar irregularmente su factura fiscal durante tres ejercicios: 2006, 2007 y 2008.

EN EL AÑO 2014, EL HOY MINISTRO DEFRAUDADOR, MÀXIM HUERTA AFIRMABA QUE “LA DIMISIÓN ERA DIGNIDAD”. EJEM… EJEM…

Según publicaba este miércoles El Confidencial, el ministro se negaba a abonar lo que Hacienda le reclamaba, por lo que litigó ante los tribunales pertinentes para librarse de un reclamo de la Agencia Tributaria por un monto de 218.322.

La justicia, esa que dicen es “igual para todos” (por cierto, ¿conoces a algún delincuente, además de Urdangarín, que siendo hombre vaya a una prisión de mujeres?), no le dio la razón a Huerta en los dos recursos que presentó, por lo que tuvo que pagar una multa de 365.928 euros, además de las costas judiciales.

Resulta irónico leer los tuits que el hoy ministro “que se niega a dimitir” publicaba en su cuenta, referidos al deber ciudadano de pagar a Hacienda. Vean:

Lo que no entiendo es la frase que utilizó el titular de la cartera de Cultura, cuando para dar a entender que el presidente del gobierno Pedro Sánchez le había refrendado en su puesto, soltó esta sentencia: “El Presidente sabe cómo me muevo”. ¿Se refiere a que oscila a la derecha, a la izquierda, hacia adelante o hacia atrás?

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