El breve comentario de una periodista de la Televisión Cubana, que asignó a Lis Cuesta, esposa del actual presidente de Cuba, el calificativo de “primera dama”, generaba un notable ruido en los medios internacionales: “Lis Cuesta rescata el papel de primera dama en Cuba después de 60 años”, leíamos en uno de tantos titulares.

El diario español ABC, por ejemplo, acusaba a La Habana de haber querido “arrinconar” durante años “la figura de la mujer”. Espero que cuando en Cuba haya una presidenta, esa periodista utilice el apelativo de “primer caballero“, refiriéndose al consorte de la jefa de estado.

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