Como un solo “hombre”, los directivos y responsables de las plataformas periodísticas españolas han salido en tromba a cargar contra la decisión de un tribunal alemán, que descarta la acusación contra el ex president de la Generalitat catalana, Carles Puigdemont, por rebelión y sedición, aceptando no obstante su extradición a España por un presunto delito de malversación.

Una decisión que ha rascado los huevecillos y mini-ovarios de quienes manejan la Camorra periodística españolista, ha enervado la conciencia patriótica de Neofachas y Alandetes, Cebrianes y Losantos, Ferreras y Pastores, Sardás y Claveres, ha frustrado a los Vengadores del Régimen del 78 y lanzado a una lucha contra la “Alemania traidora”.

Al parecer, tanto las editoriales de “El Paisis”, “El Inmundo”, “La Sinrazón”  y otros panfletos de tirada nazional, anhelaban una sentencia más en consonancia con los delirios paranoides del juez Pablo Llarena, cuya férrea ineptitud le ha convertido en héroe para quienes detentan un cociente intelectual no mayor de 90, pero un 150 de cociente antidemocrático.

Es decir, los medios españoles quieren que Europa se dote de un régimen neofranquista cuyos organismos y autoridades judiciales permitan las torturas contra detenidos, se encarcele a políticos por sus ideas, a cantantes por sus canciones, a periodistas por sus dibujos…

En definitiva, El País y sus Colegas Mercenarios quieren que en el viejo continente impere la ley de una justicia que declaró: Los crímenes de Lesa Humanidad pueden gozar de una amplia amnistía.

Desde estas páginas repito las palabras que hace menos de diez minutos ha pronunciado el catedrático de Derecho Constitucional Javier Pérez-Royo:

“Si Puigdemont no puede ser juzgado por rebelión ni sedición, no pueden ser procesados/as ninguno/a de los que han sido detenidos, encarcelados o se han exiliado. Y la Fiscalía del Estado debería eliminar, de inmediato, la acusación de rebelión contra todos ellos y ellas”.

Pero los perrodistas de esos medios, además de los directivos de las cadenas de TV, sin excepción, se han distinguido únicamente por lamer las posaderas, no de la justicia, sino de quien ha prevaricado desde el día en que comenzó esa persecución enloquecida.

Miserables, mentirosos, cobardes y fulleros. También ellos se han unido al ridículo nazional.

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