El Gobierno de Manuel López Obrador ha instado a las naciones latinoamericanas que se integran en el llamado Grupo de Lima, para que se abstengan de interferir en los asuntos internos de Venezuela, después de que el bloque se negara a reconocer al presidente Nicolás Maduro como el líder legítimo de la nación.

AL MENOS, LA PRESENCIA DE MANUEL LÓPEZ OBRADOR COMO PRESIDENTE DE MÉXICO SUPONE UN SOPLO DE AIRE FRESCO EN LATINOAMÉRICA ANTE LA AVALANCHA ULTRADERECHISTA QUE IMPERA EN PANAMÁ, GUATEMALA, HONDURAS, COLOMBIA, PERÚ, ARGENTINA, CHILE, BRASIL Y PARAGUAY.

El portavoz del ejecutivo de México, único miembro del grupo de 14 países que se negó a firmar la declaración, dijo que no haría comentarios sobre la legitimidad del gobierno en Caracas.

«Pedimos una reflexión en el Grupo de Lima sobre las consecuencias para los venezolanos de las medidas que buscan interferir en los asuntos internos», dijo el viceministro de Relaciones Exteriores de México, Maximiliano Reyes.

El bloque, que se reunió en la capital peruana de Lima el viernes, declaró que «el proceso electoral llevado a cabo en Venezuela el 20 de mayo de 2018 no es legítimo».

Maduro fue reelegido en mayo, después de una elección anticipada convocada por la Asamblea Constituyente gobernante, que se vio empañada por acusaciones de irregularidades y por un boicot de oposición. En una declaración conjunta, el bloque, sin embargo, exigió a Maduro que no asumiera el cargo este mes.

Asimismo, una gran cantidad de gobiernos latinoamericanos han instado a Nicolás Maduro a no ser juramentado como presidente de Venezuela para un segundo mandato la próxima semana, mientras México llamó al grupo a trabajar por la mediación y el diálogo, pero no por aislamiento.

Mientras tanto, el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Jorge Arreaza, confirmó que Maduro asumirá el cargo el 10 de enero en un proceso «legítimo y constitucional», que dijo que «no requiere la aprobación de ningún gobierno extranjero».

Venezuela, dijo, estaba «perplejo» por la declaración y que el país tomaría medidas recíprocas por las medidas diplomáticas tomadas por cualquier otro gobierno.

Caracas ha estado enfrentando una creciente presión por parte de los condados regionales y Estados Unidos, que ha atacado a la nación con sanciones económicas y políticas desde 2014 bajo el pretexto de supuestos abusos de los derechos humanos y amenazas a la seguridad nacional de los EE.

Washington ha incrementado recientemente sus contactos con los países de América del Sur. El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, estuvo en Cartagena a principios de esta semana para conversar con el presidente colombiano, Iván Duque.

Ambos funcionarios acordaron intensificar los esfuerzos para aislar diplomáticamente al gobierno de Maduro, quien ha acusado repetidamente a los Estados Unidos de estar detrás de un plan para derrocar a su gobierno.

MÉXICO INSTA AL GRUPO LIMA A DEJAR LA INJERENCIA Y NO ENTROMETERSE EN LOS ASUNTOS DE VENEZUELA