De todos los enemigos de las libertades públicas, la guerra es, quizá, el más temible porque comprende y desarrolla el germen de todos los demás. Ninguna nación puede preservar su libertad en medio de una guerra continua “.- James Madison (1751-1836, cuarto Presidente de los EE.UU.)

CADA 12 MINUTOS, EL EJÉRCITO DE LOS EE.UU. LANZA UNA BOMBA EN DIFERENTES LUGARES DEL MUNDO  (Photo by Cpl. Joseph Scanlan/Released)

Al final, tarde o temprano, todos los imperios militares se derrumban y fracasan hasta la muerte. Sucedió en Roma. Está ocurriendo otra vez. En el apogeo de su poder, incluso el poderoso Imperio Romano no podía esconder una economía en colapso pero un floreciente ejército. Los períodos prolongados de guerra y la falsa prosperidad económica condujeron en gran medida a su desaparición.

Como el historiador Chalmers Johnson afirmaba:

CHALMER JOHNSON FUE ESCRITOR Y PROFESOR DE CIENCIAS POLÍTICA EN VARIAS UNIVERSIDADES ESTADOUNIDENSES

“El destino de los imperios llamados democráticos, sugiere que tal conflicto es insostenible y se resolverá de una de dos maneras. Roma intentó mantener su imperio y perdió su democracia. Gran Bretaña decidió permanecer democrática y en el proceso dejó ir su imperio. Intencionalmente o no, el pueblo de los Estados Unidos ya está bien embarcado en el curso del imperio no democrático”.

“El Imperio estadounidense, con sus guerras interminables libradas por personas del servicio militar de los EE.UU. que se han reducido a poco menos que «armas de alquiler»: subcontratadas, caras y desplegadas en lugares remotos para vigilar el mundo, se está acercando a un punto de ruptura”.

Efectivamente, la guerra se ha convertido en una gran aventura para hacer dinero y EEUU, con su vasto imperio militar y su relación incestuosa con una gran cantidad de contratistas de defensa internacional, es uno de sus mejores compradores y vendedores.

De hecho, el presidente Trump ha ido más allá que cualquiera de sus predecesores, para actuar como el mejor cliente de nuestra industria armamentística”.

BAJO EL LIDERAZGO DE TRUMP, EL EJÉRCITO DE LOS EEUU LANZA UNA BOMBA EN ALGÚN LUGAR DEL MUNDO, CADA 12 MINUTOS

UNA RECOPILACIÓN ESTREMECEDORA DE LOS CONFLICTOS BÉLICOS ORGANIZADOS DESDE HACE MÁS DE 100 AÑOS POR LOS GOBIERNOS ESTADOUNIDENSES

El millonario sigue los pasos del presidente Obama, al que se llamaba «candidato contra la guerra» y ganador del Premio Nobel de la Paz, que sin embargo libró la guerra por más tiempo que cualquier presidente estadounidense y cuyos asesinatos con aviones no tripulados acabaron con la vida de más de un millón de personas, bajo la disculpa de “la guerra contra el terrorismo”.

Más recientemente, la Administración Trump señaló su disposición a arriesgar la vida de las tropas estadounidenses para proteger los recursos petroleros de Arabia Saudita.

Aproximadamente 200 efectivos se unirán a las 500 tropas ya estacionadas en Arabia Saudita. Eso se suma a las 60,000 estadounidenses que se han desplegado en todo el Medio Oriente durante décadas. Pero me pregunto: ¿qué intereses estamos protegiendo?

El complejo industrial militar está tomando decisiones, por supuesto, y el objetivo principal es la ganancia. El complejo militar-industrial es hoy también el mayor empleador del mundo .

Estados Unidos siempre ha mostrado una siniestra inclinación por las guerras interminables, que vacían nuestras arcas públicas mientras engordan las del complejo industrial militar.

Ayudado e incitado por el gobierno de los EE. UU., la corporación militar-industrial estadounidense se ha erigido en otro imperio, por su amplitud y alcance, además de convencer al gobierno para que lleve a cabo una guerra perpetua en toda la tierra.

ESTOS SON ALGUNOS DE LOS RESTOS DE LAS MÁS DE 600.000 BOMBAS, QUE EEUU LANZÓ EN LAOS, DESDE 1964 Y 1973, PARA CORTAR LAS LÍNEAS DE SUMINISTRO DEL EJÉRCITO POPULAR DE VIETNAM

Aunque los EE. UU. constituyen solo el 5% de la población mundial, cuenta con casi el 50% del gasto militar total del mundo , invirtiendo más en el ejército que las siguientes 19 naciones con mayores compras. De hecho, el Pentágono derrocha mucho más dinero en guerra que los 50 estados de la república, en salud, educación, bienestar y seguridad.

Desafortunadamente, este nivel de conflictos no resulta barato para los contribuyentes, que se ven obligados a pagar la factura. El imperio militar está desangrando al país a una velocidad de más de $32 millones por hora. De hecho, el gobierno de los Estados Unidos ha gastado en Irak, cada 5 segundos, más dinero, que el salario medio anual un estadounidense.

Con más de 800 bases militares en 80 países, EE.UU. opera en el 40% de las naciones del mundo, con un costo que oscila entre 160 y 200 mil millones de dólares al año.

A pesar de que el Congreso solo ha declarado oficialmente la guerra once veces en la corta historia de la nación (la última vez, durante la Segunda Guerra Mundial), Estados Unidos ha organizado guerras ilegales durante 243 años seguidos, con algunas pausas que suman 21 años.

EL 5% DE LA POBLACIÓN MUNDIAL (LOS EE.UU. DE NORTEAMÉRICA) GASTA DIEZ VECES MÁS EN ARMAMENTO QUE CHINA (20% DE LA POBLACIÓN GLOBAL)

Esas guerras le han costado a nuestros contribuyente más de $4,7 billones, desde 2001, para luchar contra la llamada “guerra contra el terrorismo”. Además de $127 mil millones en los últimos 17 años para capacitar a agentes de policía, militares y de patrulla fronteriza en muchos países y desarrollar programas de educación antiterrorista, entre otras actividades.

Eso no incluye el costo de mantener al personal destinado en las más de 800 bases militares estadounidenses repartidas por todo el mundo, incluida la de Guantánamo, en Cuba.

Se espera que el costo de perpetuar esas guerras interminables y ejercicios militares en todo el mundo aumente la factura total más de $ 12 billones para 2053 .

Como afirma el investigador Uri Friedman: “Durante más de 15 años, Estados Unidos ha estado luchando contra el terrorismo con una tarjeta de crédito, esencialmente financiando las guerras con bonos del Tesoro de los Estados Unidos, comprados por Japón, China y Rusia“.

La guerra no es barata, pero se vuelve escandalosamente costosa cuando se considera la incompetencia del gobierno, el fraude y los contratistas codiciosos .

Por ejemplo, una firma de contabilidad líder concluyó que una de las agencias más grandes del Pentágono “no puede dar cuenta del gasto de cientos de millones de dólares” . Desafortunadamente, las perspectivas no son mucho mejores para el gasto que se puede rastrear.

ALREDEDOR DEL 45% DE LA DEUDA ESTADOUNIDENSE ESTÁ EN MANOS DE INVERSORES EXTRANJEROS, ENTRE LOS QUE CHINA OCUPA UN PAPEL PREDOMINANTE, YA QUE DEL TOTAL DE LA DEUDA DE EE.UU. EN MANOS EXTRANJERAS TIENE EL 18,7% , DE LOS CASI 2 BILLONES DE DÓLARES QUE FORMA ESE DÉBITO.

Consideremos que el gobierno perdió más de $160 mil millones por despilfarro y fraude por parte de los contratistas militares y de defensa.

Con contratistas pagados, que a menudo superan en número a las tropas de combate alistadas, el esfuerzo de guerra, denominado como “coalición de los dispuestos” se ha convertido rápidamente en la “coalición de la facturación“, formada por contribuyentes estadounidenses obligados a pagar miles de millones de dólares por sobornos en efectivo, bases de lujo, carreteras a ninguna parte, equipos defectuosos, salarios de los llamados fantasmas, sobrevalorando todo lo relacionado con el “esfuerzo bélico”.

Impulsado por un codicioso sector de defensa, la patria estadounidense se ha transformado en un campo de batalla con policías militarizados y armas más adecuadas para una zona de guerra.

Trump, que no es tan diferente de sus predecesores, ha continuado expandiendo el imperio militar de Estados Unidos en el extranjero y en el país, pidiendo al Congreso que apruebe miles de millones más para contratar policías, construir más cárceles y emprender más guerras: contra las drogas o el terrorismo, que no son sino crímenes que preservan los intereses monetarios de poderosos empresarios, que en realidad son quienes manejan el Estado Profundo y mantienen al gobierno en sus garras.

ROBERT MUELLER, QUE FUERA MÁXIMO RESPONSABLE DEL F.B.I., PARECE DIRIGIR AL GOBIERNO DESDE LA SOMBRA DEL “ESTADO PROFUNDO”; UN INMENSO Y SINIESTRO CUBÍCULO QUE EN ESPAÑA LLAMAMOS “LAS CLOACAS DEL ESTADO”

Para financiar este floreciente imperio militar que vigila el mundo, el gobierno de los EE.UU. está preparado para llevar a la bancarrota a la nación, poner en peligro a nuestros hombres y mujeres, aumentar las posibilidades de atentados, tiroteos, masacres y retroceso social, para llevar al país al colapso final.

Poniéndonos en lo peor, los contribuyentes se verían obligados a pagar, entre todos, $1.4 millones por hora para proporcionar armas “made in USA” a países que no pueden pagarlas.

El programa del Pentágono que se ocupa de las Finanzas Militares a Países Extranjeros “abre el camino para que el gobierno estadounidense pague la factura por las armas de otros países, solo para ‘promover la paz mundial’, por supuesto, utilizando dólares que más tarde recuperará con los impuestos. Claramente, nuestras prioridades nacionales necesitan urgentemente una reforma .

Como el reportero de Los Angeles Times, Steve López, pregunta acertadamente: ¿Por qué tirar dinero en defensa cuando todo se derrumba a nuestro alrededor? ¿Necesitamos más dinero para entregárselo a nuestras fuerzas armadas (alrededor de $ 600 mil millones este año)? ¿Necesitamos 1.4 millones de personal militar activo y 850,000 reservas cuando el ISIS parece estar en la ruina?

Si es así, parece que hay algo radicalmente mal hecho en esa estrategia. ¿Debería el 55% del gasto discrecional del gobierno ir al ejército y solo el 3% al transporte público, cuando el número de víctimas estadounidenses causadas por el terrorismo es mucho menor que las que provoca una infraestructura de transporte muy defectuosa?

¿Necesita California casi tantas bases militares activas (treinta y una) como campus universitarios estatales (treinta y tres)? ¿Necesita el estado más personal militar en servicio activo (168,000, según la revista Governing) que profesores y maestros en las escuelas y colegios públicos (139,000)?

La fusión ilícita de la industria mundial de armamentos y el Pentágono, que el presidente Dwight D. Eisenhower anunció hace más de 50 años, ha llegado a representar quizá la mayor amenaza para la frágil infraestructura de la nación estadounidense.

El gobierno ha desestabilizado gravemente la economía, destruyendo la infraestructura nacional a través del abandono y la falta de recursos, pero además convirtiendo los dólares de los contribuyentes en dinero sangriento, “gracias” a sus guerras interminables y sus ataques indiscriminados con aviones no tripulados.

Lo que tenemos es una confluencia de factores e influencias que van más allá de las meras comparaciones con Roma.

Es la fusión que Orwell predijo en “1984” con su gobierno sombrío y totalitario, es decir, el neofascismo, la unión del gobierno con los poderes corporativos, que han creado un estado de vigilancia total y un imperio militar extendido por todo el mundo.

Así aumenta la tiranía y cae la libertad.

Como dejo claro en mi libro “Battlefield America: The War on the American People“, el crecimiento y la dependencia del militarismo como la solución a nuestros problemas, tanto en el país como en el extranjero, son un mal augurio para los principios constitucionales que forman la base del un sistema de libertades .

Después de todo, un imperio militar regido por la ley marcial no se basa en los principios de igualdad y justicia para su autoridad, sino en el poder de la espada.

Recordemos esta frase de Aldous Huxley: “La libertad no puede florecer en un país que está permanentemente en pie de guerra, o incluso en una situación cercana a la guerra. La crisis permanente justifica el control permanente de todos y de todo, por parte de las agencias del gobierno central “.

https://ahtribune.com/us/americas-collapse/3534-military-to-police-the-globe.html

Compendio del artículo titulado “Armas de alquiler”