La monarquía española, que jamás fue sometida a consulta popular, está blindada por un Código Penal que dice: las “calumnias o injurias” graves al Rey, la Reina y su familia “serán castigadas con la pena de prisión de seis meses a dos años”.

Por eso, resulta cómico y escandaloso leer, en toda la prensa corporativa española que, en su reciente visita a La Habana, el Rey Felipe VI pidió “a Cuba `democracia´ para defender (…) respeto a la libertad de ideas”.