LAS BASES PSOE Y UNIDAS-PODEMOS, PACTAN EN TORNO A LAS BASES… DE LA OTAN

Los “tarros”, como este servidor, que pasamos con mucho de los setenta abriles, crecimos en un ambiente militarista y religioso tan repulsivo como discreto. No había forma de conocer cómo se torturaba o fusilaba a cientos de miles de personas que pagaron con su vida la defensa de la libertad.

Madrid y otras ciudades eran inmensas cárceles donde diariamente corría la sangre, empapando cuerpos, losas, lenguas y esperanzas.

Recuerdo que en cierta ocasión,  junto a algunos compañeros de instituto, nos acercamos con prudente sigilo al convento de las Comendadoras, en la plaza madrileña del mismo nombre, donde se apiñaban más de tres mil reclusos antifranquistas, entre ellos el poeta José Hierro, a quien veinticinco años más tarde encontré y saludé en los pasillos de Radio Nacional de España. Se libró de la muerte por muy poco.

La iglesia católica, cómplice del golpe más criminal de la historia contemporánea, prestó muchos de sus edificios a las autoridades nazifascistas, para alojar a quienes defendían la democracia.

En las escuelas y colegios se acostumbraba a puntuar asignaturas tan aberrantes como la “Formación del Espíritu Nacional“, que hoy practican la mayor parte de los líderes políticos de esta España, cuyo Poder Judicial se muestra reacio ante las leyes que el Tribunal Europeo de Justicia considera deben presidir un estado de derecho, en su mínima expresión.

Aquella “Formación” ha regresado vestida de progresismo de baja estofa, por medio de un acuerdo en el que sus protagonistas principales exhibieron sus promesas, entre un tufo tan sospechoso como el de su corrección y  convencionalismo.

Unos compromisos sencillos de resolver, como la derogación de la reforma laboral “made in PP”(toco madera), el aumento de las pensiones en un porcentaje medio equivalente a 6 euros mensuales, el diálogo con la Generalitat y el desarrollo de políticas feministas, como objetivos que colocarán a “la patria como ejemplo para Europa“(Iglesias, dixit), mientras una sombra de rubor se escondía tras su perilla.

Jamás sentí tanto desprecio hacia esa torpe y cómica intervención, excepto cuando en un alarde de osadía autopublicitaria, recitó junto al añorado anarco-artista Javier Krahe, aquel “Cuervo Ingenuo” que quiso prohibir Felipe Galzález, otanista de profesión y secretario general del PSOE, partido al que hoy, el discapacitado ideológico (ya piensa como vive) que lidera Unidas-Podemos, se une en fraternal armonía, porque puede y quieren sus “bases”, aunque sean de la OTAN.

Los del NO a esa organización terrorista, hoy sonríen unidos a quienes dijeron SÍ a la maquinaria más asesina de Occidente. Dicen algunos que a eso se le llama “convivencia democrática“; otros lo definimos como “aparcamiento ideológico de larga estancia”.

Lo despreciable radica en la falsedad. Partidos como VOX amedrentan a los incautos porque dicen la verdad. No se disfrazan de demócratas.

Lo miserable es mentir desde un supuesto progresismo, esgrimiendo falsedades a las que se añade un gramo de verosimilitud. Pero hay que felicitar a Pedro y a Pablo: nunca tantas mentiras fueron tan celebradas.