El estadista, u hombre de Estado, se caracteriza por ser responsable de la política de un país, por controlarlo y representarlo como personalidad pública, ya sea como rey, primer ministro o presidente. Tiene el mérito de estar por encima de las divisiones partidarias y encarnar el bien común como parte de sus responsabilidades.

Luego de la guerra franco prusiana de 1870, el príncipe Otto von Bismarck creó el Imperio Alemán, del que fue su canciller. El General Charles de Gaulle dirigió la resistencia francesa contra la Alemania nazi durante en la Segunda Guerra Mundial y descolló como político durante el proceso de constitución de la Unión Europea, del que fue su artífice. Ambos son ejemplos de lo que debe ser un gran estadista.

Antes de hablar del Presidente Putin, vale la pena hacer un recuento de la historia de Rusia, país de muy variada tradición cultural, científica y artística. (…/…)

Después de la Revolución de 1905, Nicolás II nombra Primer Ministro a Stolypin, quien implementa un plan de modernización e inicia una reforma agraria. Su muerte en un atentado (1911) frena estas reformas.

La Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil, que se da a partir de la Revolución Rusa, desangran al país; el socialismo se consolida en su seno, después de que los comunistas derrotaran a la intervención extranjera y a las fuerzas blancas, comandadas por el barón de Wrangel, el Almirante Kolchak y los generales Yudiénich y Denikin.

La inmensa mayoría de los derrotados emigra, pero jamás pierde el profundo amor por su patria. A Denikin, los nazis le ofrecen todo para recibir su apoyo, pero siempre les responde: “No quiero a los rojos, pero amo mucho más a Rusia.”

Los acontecimientos revolucionarios se dan de la manera siguiente: la poca preparación de Rusia para la Gran Guerra le suponen una serie de reveses y derrotas; se generalizan el hambre y el descontento popular, comienzan las manifestaciones políticas, las huelgas ininterrumpidas y los asaltos a los locales comerciales; los revolucionarios se organizan en los Soviets, a los que se unen parte de los miembros de la Duma, ya disuelta por el zar, y juntos lo derrocan en abril de 1917.

LOS ROMANOV, CULPABLES DE LA MUERTE DE MILLONES DE PERSONAS, FUERON JUSTAMENTE EJECUTADOS TRAS EL TRIUNFO DE LA REVOLUCIÓN

Termina así la dinastía de los Romanov, que ha gobernado Rusia en los últimos tres siglos, y se instaura el Gobierno Provisional presidido por Kérensky y el Príncipe Lvov.

Las diferencias entre este Gobierno y los Soviets se hacen patentes a propósito de la continuación de Rusia en la guerra; los órganos de poder son captados en su mayoría por las fuerzas bolcheviques, que exigen la salida de Rusia del conflicto, la paz inmediata y la profundización de las conquistas sociales.

EL 16 DE ABRIL DE 1917 LENIN REGRESÓ A RUSIA EN UNA TRAVESÍA ESPECTACULAR QUE DURÓ UNA SEMANA, ATRAVESANDO ALEMANIA, LLEGANDO A FINLANDIA, SAN PETERSBURGO Y FINALMENTE A MOSCÚ.

Después del regreso de Lenin, tras 10 años de exilio, los destacamentos de obreros y soldados asaltan el Palacio de Invierno, defendido por un batallón femenino, que es el inicio de la Revolución Socialista, hecho que cambia el curso de la vida de todos los habitantes del planeta.

La muerte de Lenin provoca la lucha política entre los partidarios de Stalin y los de Trotsky. Según el primero, el socialismo se puede construir en Rusia por tratarse de un país gigantesco y con muchos recursos. (…/…)

Stalin era el único dirigente comunista que no sueña con la Revolución Mundial y afirma que comprometerse en organizarla “es un error tragicómico”. En 1931 sostiene que, en el plazo de diez años, la Unión Soviética sería invadida por el mundo occidental y que, para que subsista, debe industrializarse, lo que logra mediante planes quinquenales que convierten al país en una gran potencia mundial.

STALIN NO DUDA: PARA LEVANTAR AL PAÍS SE EXIGE UNA INMEDIATA INDUSTRIALIZACIÓN Y CONTAR CON ARMAS MODERNAS. SABE QUE OCCIDENTE, COMO ANTES HIZO NAPOLEÓN, VOLVERÁ A INTENTAR LA CONQUISTA DE RUSIA

Hitler forma la coalición militar más poderosa de la historia y, junto a sus aliados, invade la Unión Soviética el 22 de junio de 1941, lo que causa la muerte de 27 millones de sus ciudadanos y la destrucción de bienes materiales por un valor cercano a los tres billones de dólares; de inmediato, el pueblo soviético, sin ayuda de nadie, reconstruye su patria. (…/…) Si Rusia no hubiera derrotado a los nazis en el Frente Oriental, los alemanes hubieran podido conquistar el mundo.

El deterioro intencional del Estado Soviético se dio luego un largo período, conocido como Guerra Fría, y desembocó en la reforma mal llamada “perestroika” , por que, en el fondo, consistió en entregar la soberanía de la URSS, por la promesa de gozar del bienestar que disfrutaban algunos países de Occidente, canto de sirenas que nunca se cumplió. (…/…)

La desintegración de la URSS fue acompañada de la destrucción de sus fuerzas armadas, de su sistema de seguridad social, del exterminio de su industria y de la disminución del nivel de vida del que habían gozado.

LA PERESTROIKA DE GORVACHOV Y YELTSIN TRAJO LA RUINA, EL PARO, LA DEROGACIÓN DE DERECHOS SOCIALES Y LA POBREZA GENERALIZADA

La sociedad rusa se volvió paupérrima, en particular, la mortalidad de Rusia creció tanto que en menos de diez años su población disminuyó en más de 10 millones de habitantes.

No sólo eso, sino que, de un día para otro, más de 30 millones de rusos se volvieron extranjeros, en países de la que ya no era Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, donde habían nacido o, por lo menos, vivido casi toda su vida.

Extraños que ni siquiera podían expresarse en su propia lengua y que, en adelante, fueron tratados como parias sin derechos, sin que ningún organismo internacional, de esos que reclaman donde menos se espera, velaran por sus vidas, ahora amenazadas.

EL MÉRITO DE PUTIN HA SIDO RECUPERAR NO SOLO LA DIGNIDAD DEL ESTADO, SINO EL RETORNO DE BUENA PARTE DE LAS COBERTURAS DE PROTECCIÓN SOCIAL DE LA POBLACIÓN

El mérito de Putin y su equipo fue evitar que Rusia desapareciera en una vorágine peor que la de la guerra mundial y lograr que emerja como Estado soberano.

El 31 de diciembre de 1999, tras la dimisión del Presidente Yeltsin, Putin se convierte en presidente interino de Rusia. El 26 de marzo del 2000 fue electo presidente y el 14 de marzo de 2004 es reelegido.

Desde mayo del 2008 hasta marzo del 2012 se desempeña como primer ministro. El 4 de marzo de 2012 vuelve a ser electo como presidente por un período de seis años. El 18 de marzo de 2018, cuando obtiene el 76,69% de votos, es nuevamente reelegido, aunque ya por última vez.

El meollo de su éxito consiste en haber logrado el desarrollo sostenido de Rusia, tanto en lo político como en lo económico y social; en ser el portaestandarte de la ideología rusa, que restaura los más altos valores nacionales, morales, religiosos, culturales, artísticos y filosóficos, que desde siempre han constituido la civilización rusa, y en haber fortificado a sus fuerzas armadas para defender la soberanía y la libertad de Rusia y sus inmensas riquezas.

EL 25 DE DICIEMBRE DEL 2019, PUTIN DESTACÓ QUE “LA SITUACIÓN EN LA ECONOMÍA ES SATISFACTORIA, SE MANTIENE UNA SITUACIÓN MACROECONÓMICA ESTABLE, LA INFLACIÓN Y EL DESEMPLEO SE ENCUENTRAN EN UN NIVEL BAJO”, PESE A LAS SANCIONES QUE SUFRE RUSIA DESDE HACE 4 AÑOS

En respuesta a la instalación de cerca de 400 bases militares estadounidenses a su alrededor, al abandono unilateral de EEUU del Tratado sobre Misiles Antibalísticos, a la instala ción alrededor de Rusia un sistema antimisiles, que vulnera la paridad nuclear estratégica alcanzada, y a la proclama ción de una doctrina atómica que le faculta emplear armas nucleares cuando quiera y contra el que quiera, la República Federal de Rusia desarrolla innovadores modelos de armas estratégicas de la más avanzada tecnología. Estas armas son un increíble avance científico, por nadie esperado.

Al contrario de lo que se afirmaba, Rusia, heredera de la URSS, tiene cultura, ciencia y tecnología no inferiores a las de cualquier país sino, posiblemente, superiores.

El Presidente Putin recalca que el poderío militar de Rusia no amenaza a nadie, que existe sólo para garantizar la paz y resguardar la soberanía rusa y que será empleado solamente en el caso de que su país o cualquiera de sus aliados sean agredidos.

El 25 de diciembre del 2019, Putin destacó que “la situación en la economía es satisfactoria, se mantiene una situación macroeconómica estable, la inflación y el desempleo se encuentran en un nivel bajo, el tipo de cambio de la moneda nacional es estable… Se mantiene la dinámica positiva del crecimiento del PIB, pero, claro, la tasa del crecimiento no puede satisfacernos”, todo esto pese a las sanciones de todo tipo que Occidente aplica a Rusia.

Putin precisó que es necesario mejorar más aún el clima empresarial y crear condiciones propicias que impulsen el crecimiento económico, que conlleve el bienestar del pueblo.

Es imposible imaginar los éxitos de Rusia sin Putin, por eso, desde estas líneas, se lo cataloga el estadista del siglo. Su mérito consiste en combatir la intromisión en los asuntos internos de otros países, luchar por la paz mundial y la igualdad de derechos de todos los pueblos.

El factor Putin debería ser estudiado por ser un mandatario que sacó a su país de la cloaca neoliberal, a la que los cipayos la llevaron obedeciendo las órdenes de los organismos internacionales manejados por las potencias imperiales.

Y si sus enemigos no lo han derrotado, es porque dice lo que piensa y hace lo que dice.

Putin, el estadista del siglo