Las decisiones del Parlamento Europeo siguen mostrando un sesgo claramente antidemocrático (en el que Pep Borrell tiene un destacado papel), no solo por haberle robado su escaño al preso político catalán Oriol Junqueras o por apoyar a los grupos mercenarios en Siria, sino por volver a insistir en que el terrorista Juan Guaidó “es el presidente de Venezuela”. 

Me pregunto cuántos/as hijos de Hitler, Mussolini y Franco ocupan un asiento en ese organismo continental, disfrazados de demócratas.