Los soldados soviéticos lograron expulsar a las tropas nazis durante la Operación Chispa, la ofensiva que resultó ser el punto de inflexión en la lucha para liberar a Leningrado y durante la Gran Guerra Patria.

El 18 de enero es una de las fechas más importantes relacionadas con la II Guerra Mundial.

Un año y medio antes, en julio de 1941, las tropas alemanas entraron en el territorio de la región de Leningrado (ahora San Petersburgo) y a fines de agosto ocuparon la ciudad de Tosno, ubicada a 50 kilómetros de la ciudad.

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A pesar de los esfuerzos del Ejército Rojo, el enemigo continuó estrechando la valla alrededor de la ciudad y el 2 de septiembre los alemanes cortaron la última vía de ferrocarril que conectaba Leningrado con el resto del país.

Menos de una semana después, el 8 de septiembre, Leningrado ya estaba completamente rodeado. Había más de 2.5 millones de habitantes, de los cuales 400,000 eran niños.

La ciudad pasó 872 largos días en el cerco mortal del enemigo y, según algunas estimaciones, más de 1 millón de personas murieron de hambre, frío y por los bombardeos.

Para liberar a Leningrado, el comando soviético combinó ataques simultáneos en dos frentes (el de Leningrado y Volyov) y durante la Operación Scintilla, y a costa de enormes esfuerzos, lograron expulsar al enemigo.