Palestina y su pueblo aparecen en la historia desde el siglo XII antes de Cristo. Israel es un estado artificial creado en 1948 para satisfacer los anhelos religiosos del pueblo judío, que se considera a sí mismo como “el elegido por su dios“.

Desde entonces, los ataques, asesinatos de civiles palestinos (niños y niñas incluidos) y expolios de aquel territorio por parte de todos los gobiernos de Israel, han sido constantes y violentos, no se han detenido, sino aumentado en el siglo XXI.

El llamado Acuerdo del Siglo entre Trump y Netanyahu no pasará, Jerusalén seguirá siendo la capital de los palestinos“, así lo confirmó el liderazgo palestino en su reunión en Ramallah, y mientras, en todas las ciudades del estado palestino tuvieron lugar manifestaciones expresando lo mismo.

El 29 de noviembre de 2012 la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 67/19 (proyecto de resolución A/67/L.28) en virtud de la cual concedió a Palestina la condición de «Estado observador no miembro» de la organización, reafirmando además el derecho del pueblo palestino a un territorio bajo las fronteras definidas antes de la Guerra de 1967.

Sin embargo, la admisión como miembro de la ONU del estado de Palestina ha de ser refrendado por el Consejo de Seguridad, donde EEUU siempre ha vetado una resolución favorable, por órdenes del gobierno de Israel.

Es ampliamente conocido que el lobby sionista detenta casi del 90% de los medios de comunicación más poderosos, empresas cinematográficas, de entrenimiento, etc., entre las que destacan Disney, Time Warner, 20th Century Fox, Viacom, además de una enorme cantidad de firmas bancarias estadounidenses.

Tal vez por ello se recuerde esta frase: “En los EEUU usted puede criticar a Dios, pero no puede criticar a Israel».

Son palabras del dirigente y militar israelita Ariel Sharon.

LA OCUPACIÓN VIOLENTA Y CONSTANTE DEL TERRITORIO PALESTINO POR PARTE DE ISRAEL, SIGUE SIENDO UN ESCÁNDALO QUE EL IMPERIALISMO CONSIENTE DESDE 1947