«Hoy, como Comandante del Ejército Nacional de Colombia, presento a la familia de Popeye nuestras sentidas condolencias», dijo el comandante del Ejército Eduardo Zapateiro, refiriéndose a la muerte de John Jairo Velázquez Vázquez, alias “Popeye”.

EN COLOMBIA, EL NARCOTRÁFICO UNE AL EJÉRCITO, LA POLICÍA, LA JUSTICIA Y LOS PRESIDENTES COMO ÁLVARO URIBE E IVÁN DUQUE, Y A TODA LA DERECHA ULTRAMONTANA Y CRIMINAL, PARAMILITAR Y GENOCIDA DEL PAÍS. ES DECIR, UN RÉGIMEN QUE ELOGIAN Y DEFIENDEN LA O.E.A., EE.UU. Y LA UNIÓN EUROPEA

Este personaje fue Jefe de sicarios del famoso narcotraficante Pablo Escobar, a su vez íntimo amigo de Álvaro Uribe, quien durante su mandato como presidente colombiano, recibía con abrazos y sonrisas a su compadre “socialista” Felipe González.

Popeye falleció a los 58 años por un cáncer de esófago, y se encontraba preso desde el 25 de mayo del 2018 por un proceso judicial acusado de formar parte de una organización criminal para delinquir.

Su nueva detención se produjo cuatro años después de que recobrara la libertad, al haber cumplido la mayor parte de la condena a la que fue sentenciado por delitos cometidos con el Cártel de Medellín.

El comandante Zapateiro aseguró que él estuvo comprometido en la lucha contra el narcotráfico en 1993. Y agregó:

«Lamentamos mucho la partida de Popeye, somos seres humanos, somos colombianos. Y del comandante del Ejército de los colombianos solo tienen que esperar seguridad y defensa. Es mi responsabilidad, y constitucionalmente debo garantizarle al pueblo colombiano el respeto por su vida, sus bienes, su honra, su dignidad, el orden y la libertad», afirmó.

El comandante Zapateiro, no obstante, afirmó que Popeye le hizo al país un daño que aún no ha podido ser cicatrizado, como es el narcotráfico. «Es un cáncer que ha generado metástasis en nuestro país», dijo.

Una metástasis tan extensa que alcanzó a los representantes de la ultraderecha del país, a sus partidos neoliberales, a la  policía y al ejército de Colombia desde hace más de sesenta años.

Resumiendo: el Comandante pide respeto por la memoria, la dignidad y la honra de un delincuente que blasonó durante años de haber matado con su pistola y ametralladora a más de 250 personas.

Si Popeye hubiera venido a España (hablaba maravillas de un pueblo de Almería), le habrían recibido en Barajas, con abrazos y alegría, Inés Arrimadas, Santiago Abascal, Pablo Casado, Ortega Smith, Alfonso Guerra, José Bono y otros compadres de Felipe González y habrían solicitado que su equipaje pasara por el conducto diplomático.

Además, la Unión Europea le debe mucho a Popeye: y si no lo creen, pregunten cuántos restos de cocaína se suelen encontrar, diariamente, en los WC del europarlamento.

Con información de la web http://www.lechuguinos.com