GORLOVKA, ESCENARIO DE UNO DE LOS PRIMEROS Y MÁS SALVAJES ATAQUES UCRANIANOS CONTRA LA POBLACIÓN CIVIL, HA SOBREVIVIDO OCHO AÑOS ASEDIADA POR LAS TROPAS UCRANIANAS, QUE EN EL VERANO DE 2014 ABRIERON FUEGO A PLENA LUZ DE DOMINGO CONTRA UN PARQUE EN EL QUE PASEABAN FAMILIAS ENTERAS. MEDIOS UCRANIANOS AFIRMARON HABER NEUTRALIZADO A UNA DOCENA DE “TERRORISTAS” PARA POSTERIORMENTE NEGAR EL BOMBARDEO Y ACUSAR A LAS MILICIAS DE LA RPD DE DISPARAR CONTRA SU PROPIA CIUDAD. LAS TERRIBLES IMÁGENES DE CIVILES -ENTRE ELLOS LOS CUERPOS DESMEMBRADOS DE UNA JOVEN Y SU HIJA- OBLIGARON A ESE CAMBIO DE NARRATIVA. LA MISIÓN DE OBSERVACIÓN DE LA OSCE TARDÓ UNA SEMANA EN VISITAR EL LUGAR, PRÁCTICAMENTE AISLADO E INACCESIBLE A CAUSA DEL FUEGO UCRANIANO, QUE BUSCABA CORTAR LAS COMUNICACIONES ENTRE LAS PRINCIPALES CIUDADES DE DONBASS.

La frenética actividad de condenas y sanciones contra Rusia no ha hecho más que aumentar desde que comenzara el miércoles a las seis de la mañana la operación militar rusa contra Ucrania con un primer ataque contra objetivos militares a lo largo de todo el país.

En este tiempo, las principales potencias occidentales han pasado de un primer y más liviano paquete de sanciones tras el reconocimiento ruso de la RPD y la RPL a admitir abiertamente que el objetivo es ya destrozar el desarrollo económico ruso a corto y largo plazo además de hablar de Vladimir Putin un agresor internacional.

La hemeroteca recuerda, sin embargo, comentarios similares de años anteriores, especialmente los momentos tras la intervención rusa para recuperar Crimea en 2014.

La memoria es precisamente uno de los grandes aliados de las potencias occidentales a la hora de presentar la actual guerra entre Rusia y Ucrania como una agresión no provocada de una potencia autocrática que trata de imponer su voluntad a su democrático e inocente vecino.

La falta general de conciencia sobre lo ocurrido en Ucrania, concretamente en Donbass, desde abril de 2014, facilita enormemente esa tarea.

Los grandes titulares sobre el inicio de la guerra han hecho desaparecer completamente un conflicto de prácticamente ocho años de duración en el que han perdido la vida alrededor de 15.000 personas, más de un millón y medio se han visto desplazadas de sus hogares y en el que toda la región controlada por las Repúblicas Populares se ha visto sometida a bloqueo económico y bancario durante todo este periodo bélico.

Es más, Ucrania ha condenado sistemáticamente los convoyes de ayuda humanitaria enviados por Rusia, incluso los de los primeros meses, cuando el desabastecimiento y la desaparición de sueldos y pensiones creó una crisis humanitaria en la que la población más vulnerable corría le riesgo de morir de hambre.

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