El refranero español es rico en proverbios, pero uno de los que más fielmente retratan a la gran mayoría de las plataformas periodísticas, es aquel que dice: «Eso que escribes lo aplaude VOX, y solo respondo Mecagüendiox».

Sí, ya sé que esa máxima no existe en la literatura popular, pero en la situación en la que se halla el mundo, cuando el orbe periodístico aplaude la censura y escupe sobre la libertad de información y expresión, acatando órdenes ilegales para que «la gente» solo pueda acceder a una presunta verdad, creo que es algo pertinente.

Que yo sepa, en un juicio cualquiera existen las figuras del magistrado, el acusado, el fiscal y el abogado defensor. En el conflicto entre Rusia y Ucrania, no es posible la defensa, la versión alternativa, porque existe una aversión y miedo a que se descubra la otra verdad.

A esa cantinela monocorde ayuda el sumiso ejército del «periodismo», sabiendo que si no cumple las ordenanzas, no volverá a recibir dinero público para su empresa privada, mientras viola con placer las sagradas normas de la profesión.

Se trata de aplicar a la realidad virtudes muy extrañas, pero que cubren el globo entre la ignorancia y la estupidez colectiva, escupiendo a la objetividad, defecando sobre la veracidad y ocultando un obligado contraste de la noticia.

Cuando un periodista destapa crímenes de guerra, torturas, invasiones, bombardeos con uranio empobrecido, denuncia y demuestra la verdadera autoría de ataques químicos y masacres achacados a otros autores (ataques de falsa bandera) y es encarcelado por orden del culpable de esos delitos, es normal sospechar que el asesino cuenta con el apoyo de la «democracia» y que la justicia es un arco iris que jamás aparece tras la lluvia de mentiras y falsedades que provienen de gobiernos, ejércitos y parlamentos, donde impera a sus anchas el terrorismo de estado en su estado más canalla.

Y ante la detención, tortura y extradición de Julian Assange, el 95% de los periodistas europeos, ha callado y mirado al dedo que señala a la Luna. ¡Qué ejemplar solidaridad!

Diarios y emisoras de TV como «El País», «La Razón», RTVE, «La Vanguardia», «ABC»… y «Gara» (periódico que podría llamarse «La VOX de GARA») lanzan una idéntica versión sobre el plan de Rusia para acabar con la trampa militar que la OTAN colocó en Ucrania (amén de los laboratorios biológicos de Hunter Biden), dejando claro su acatamiento y respeto a la censura, además de su cateta y repugnante rusofobia, que aflora estas semanas con más saña, pero que llevaban oculta desde que Vladimir Putin llegó a la presidencia de la Federación Rusa.

Los medios citados no consideran siquiera un cierto error coincidir plenamente con la opinión de VOX en este ya largo conflicto, que se enquistará hasta tal vez el fin del estío, como tampoco le importó a «Gara», el diario estrella de la izquierda abertzale, cuando sus tesis sobre la invasión y masacre en Libia, el terrorismo islámico en Siria y ahora el operativo militar ruso, encajan a la perfección con la opinión de Antonio Abascal y sus batallones de «Avox».

Tal vez EH-Bildu no quiere «meter mano» a los juicios que, vía Sortu, aparecen en «Gara» siguiendo el camino de filósofos rusófobos y pelín neonazis, que anunciaban «Podemos en Ucrania», cuando los batallones nazis eran ovacionados en el Maidán.

«El trotskismo, como bien señaló el inolvidable genio político y ejemplar revolucionario, Fidel Castro, no es más que un instrumento vulgar del imperialismo».

NOTA.– Recomiendo leer de arriba a abajo la entrevista que el periodista y bloguero Andoni Baserigorri hizo el pasado 3 de Marzo al economista y miembro del Frente Antiimperialista, Iñaki Urrestarazu.

Una de las más certeras respuestas de Urrestarazu es esta:

«Acuso a «Gara» de rusofobia, porque constantemente está hablando contra la Rusia de Putin, como si fuera un dictador, amigo de la extrema derecha europea, falsamente antifascista, dominador de los pueblos vecinos, que funciona siempre por intereses –en Siria-, falsamente defensor de la multilateralidad mundial etc. Es decir, le acusa de lo contrario de lo que es Putin, un gran soberanista, uno de los mayores frenos del imperialismo, aliado de los países más progresistas, defensor de la multilateralidad ante el unilateralismo avasallador del imperialismo».