ESTÁ NÍTIDAMENTE CLARO QUE EL GOBIERNO DE EEUU JUNTO A SU MÓNICA LEVINSKY (UNIÓN EUROPEA) HAN BUSCADO DETERIORAR AL EJÉRCITO RUSO, A SU ECONOMÍA Y AL PAÍS, A TRAVÉS DE ESTE CONFLICTO CON UCRANIA, PARA LESIONAR EL EJE CHINA-RUSIA Y MANTENER LA HEGEMONÍA CRIMINAL DE LOS EEUU DE NORTEAMÉRICA

Los EEUU de Norteamérica, el país que quiere seguir representando su papel hegemónico en el planeta,  incitó a Rusia a lanzar un operativo militar contra esa Ucrania infestada de nazis, socavando los esfuerzos y buena fe del gobierno de Putin, para detener años de agresión de Kiev en Donbass, desde 2014.

Días antes de que comenzara la operación, el comentarista conservador de Fox News, Tucker Carlson, se refirió a lo que está pasando y sus argumentos, curiosamente, eran mucho más reales que los análisis habituales en los medios derechistas y presuntamente izquierdistas.

Carlson aseguraba que la casi unánime decisión de EEUU y la UE de lanzarse a aplicar miles de sanciones contra Rusia y enviar armas y dinero a Zelensky “No tiene nada que ver con ayudar a Ucrania o a su pueblo, nada que ver con buscar la paz, la estabilidad y el cumplimiento del estado de derecho. Se trata de querer que Rusia sea socavada política, económica y militarmente, de querer que el país se arruine para el cambio de gobierno y defenestrar a Putin”.

Y añade: “Esos y no otros, han sido el objetivo de Washington desde la revolución rusa de 1917: más de un siglo de querer controlar su territorio, vastos recursos e ideología”. “Miles de jóvenes ucranianos y están muriendo debido a la furia de la potencia hegemónica de EE.UU. por dañar, socavar y controlar a Rusia”.

Carlson también tiene razón al decir que si el régimen de Biden “quisiera en verdad salvar a Ucrania, a su gente y su infraestructura… hubiera asistido a las conversaciones para lograr un acuerdo inmediato”.

Tal vez podría haber subrayado que la línea dura dominante de EE.UU. y sus predecesores, nunca debieron orquestar ni dirigir las agresiones años de Kiev contra el Donbass desde 2014.

Podría haber citado que el gobierno de Obama/Biden no tenía razones de peso para reemplazar al gobierno democrático de Ucrania, por un gobierno tiránico infestado de nazis.

Si los Estados Unidos quisieran respetar el estado de derecho y los sistemas soberanos de todas las naciones del mundo, no libraría guerras perpetuas para reemplazar gobiernos por títeres controlados desde las embajadas y el Pentágono.

A lo largo del período posterior a la Segunda Guerra Mundial y antes, EE.UU. rechazó permitir la independencia real de todas las naciones, buscando sus objetivos diabólicos. 

El conflicto de los EE.UU. “en Ucrania está diseñado para causar un cambio de régimen en Moscú, enfatizó Carlson. Los intransigentes del régimen de Biden “quieren derrocar al gobierno ruso”.

Carlson también citó al demócrata Adam Schiff, que más bien semeja a un republicano adherido al nazismo, que ocupa el cargo de Presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara, diciendo lo siguiente:

Los EE.UU. está ayudando a Ucrania para que nosotros, algún día, podamos luchar contra Rusia allí y no tengamos que luchar contra Rusia aquí.

Y el periodista conservador de la Fox News preguntó a Schiff: “¿Podría decirnos cuántos estadounidense querrían combatir contra Rusia ?”. No contestó.

Según palabras de Schiff, “no estamos armando a Ucrania para ayudar a sus habitantes, que son simplemente peones desafortunados en todo esto. Armamos a Ucrania para que pronto podamos castigar a Rusia

La agenda de Washington tiene que ver con lograr un dominio mundial indiscutible, y hará todo lo posible y necesario para lograr sus objetivos más criminales. Junto con Pelosi, Schumer, Durbin, Hoyer, Clyburn y otros, Schiff es uno de los principales impulsores de la guerra de poder de Estados Unidos contra Rusia.

¿Por qué la mayoría de los republicanos apoyan los riesgos de una posible guerra global entre las potencias nucleares dominantes del mundo ?

Ahí es donde seguirá la política de Biden, si las cabezas más frías en Washington no hacen todo lo posible para detener esa locura, todo lo que no ha sucedido hasta ahora.

Según otro antidemocrático demócrata que se llama Jason Crow: “No estamos interesados ​​en estancamientos”. “No estamos interesados ​​en volver al statu quo”.

EL PARTIDO DEMÓCRATA DE LOS EE.UU. FUE EL FINANCIADOR Y ORGANIZADOR DEL MAIDAN UCRANIANO, SABIENDO QUE LOS NAZIS IBAN A OCUPAR EL PODER Y CONTINUAR BOMBARDEANDO A DONETSK Y LUGANSK DONDE ASESINARON A MÁS DE 15.000 PERSONAS, ENTRE LOS QUE HUBO CIENTOS DE NIÑOS.

Los EEUU hegemónicos están involucrados en este conflicto hasta las pestañas, porque quieren derrotar a Rusia desde Ucrania. Seguiremos apoyando a Kiev hasta la victoria (sic)”, pero le faltó precisar “incluso si el precio es destruir el planeta tierra y todas sus formas de vida”, según su mentalidad.  

La mayoría del los miembros del Congreso tienen ideas afines en todo lo relacionado con Rusia y otros enemigos inventados de Estados Unidos. Escuchen a la rabiosa Nancy Pelosi: “La lucha de EEUU  en Ucrania continuará hasta que ganemos”.

¿Es esto lo que la mayoría de los estadounidenses quieren de sus representantes en el Congreso? ¿Guerra eterna para empoderar y enriquecer más a la clase dominante de la nación?

Esta es la política exterior más imprudente de nuestras vidas, en la historia de Estados Unidos, dice el derechista Carlson, y yo estoy de acuerdo.

Estamos viendo a un grupo de líderes decadentes, en algunos casos seniles, capaces de ignorar las consecuencias de ir a una guerra contra Rusia, incluso con armas nucleares, como si ni siquiera valiera la pena imaginar los desastrosos resultados en todo el planeta ”, agregó Carlson.

Sergey Lavrov tenía razón al advertir sobre el riesgo de una guerra nuclear. Al calificar ese peligro, tratándolo de «serio… y real», enfatizando que esa amenaza «no puede subestimarse». La política nuclear de Rusia se expresó claramente.

Si fuera atacada por una potencia extranjera, Rusia utilizará cualquier arma que tuviera en su arsenal para proteger a la nación y a su pueblo. Carlson olvidó decir que, hoy por hoy, las superarmas rusas superan a las mejores de Occidente.

Sus capacidades hipersónicas pueden golpear a cualquier persona con ojivas nucleares o convencionales, con absoluta precisión. Sus misiles balísticos y de crucero pueden evitar la intercepción de los sistemas de defensa aérea estadounidenses y europeos.

Si una o más de sus ciudades fueran atacadas, Rusia podría tomar represalias destruyendo Nueva York, Washington, Chicago, Los Ángeles y/u otras ciudades de EE.UU.

Solo una mínima alusión a una amenaza real a la seguridad rusa, por parte de la hegemonía estadounidense, fue respondida por Vladimir Putin poniendo a las fuerzas nucleares de Rusia en alerta máxima. Y tembló hasta el Pentágono.

Rusia rechaza la idea de una guerra preventiva. No es así como opera. Rusia prepara con mucha anticipación todas las represalias que pudiera lanzar contra una presunta agresión estadounidense.

Lo que es impensable hoy se convierte en muy posible mañana, debido a lo que está pasando y hacia dónde se dirigen las cosas. Los líderes de línea dura, dominantes en Washington, están tan empeñados en arruinar, arrasar y acabar con Rusia que aparentemente están dispuestos a arriesgarse en una guerra nuclear para lograr sus siniestros objetivos, sin pensar en los millones de muertes que podrían arruinar el imperio estadounidense.

Carlson tildo como un desastre sin precedentes”, al actual gobierno de Biden. En “15 meses” que lleva en el poder, su imprudencia ha provocado la escasez de bienes vitales, elevó la inflación al nivel más alto en 75 años y hoy se arriesga a una guerra nuclear con Rusia.

Su imprudencia destroza al país más que nunca, después de que los “demócratas antidemocráticos” usurparan el poder mediante un descarado fraude electoral.

El falso Biden, disfrazado de demente Joe, parece no pensar en lo que está pasando y el peligro que representa, mientras culpa falsamente a Rusia del deprimente estado de la nación.

Este país con complejo de hegemónico global, necesita urgentemente un dirigente nuevo, inteligente, mesurado, eficaz e independiente, para que la nación escoja una nueva dirección, antes de que todos estemos condenados al infierno.

(Ver “Ucrania en llamas”, de Oliver Stone)