EN ESPAÑA, LOS PRECIOS DEL 93% DE LOS ALIMENTOS SE DISPARAN «EXTREMADAMENTE» Y PUEDEN SEGUIR SUBIENDO. UN INFORME DEL BANCO DE ESPAÑA REFLEJA CÓMO LA INFLACIÓN REAL DE LOS PRODUCTOS DE PRIMERA NECESIDAD SUPERA LA TASA DE IPC QUE REFLEJA EL INE.

Según los datos Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, los alimentos subieron el pasado mes de julio el 13,5%. Lo grave es que ya venían subiendo de meses anteriores. Así, por ejemplo, el propio ministerio informaba que a caballo de junio y julio había fruta que subía más del 10%. Se está asistiendo, pues, a un desplome sin precedentes en los últimos años en lo que se refiere a la compra de alimentos básicos. Efectivamente, y según el Instituto Nacional de Estadística (INE), estamos ante el mayor incremento de precios desde que comenzó la serie histórica en 1994.

Todo esto ha provocado que, según la misma fuente ministerial, las ventas hayan caído en total un 8,6% en volumen en el último año al cierre de junio respecto al mismo periodo del año anterior. La venta de pescado ha caído un 13,8%; la de carne, un 12%;  la de aceite, un 11,6%; la de huevos, un 10,7%; la de fruta fresca, un 10,5%. La palma se la llevarían las hortalizas, cuyo consumo se ha desplomado un 13,1%.

EL PRECIO DEL ACEITE HA SUBIDO NADA MÁS Y NADA MENOS QUE UN 56% EN LOS PRIMEROS SEIS MESES DEL AÑO. PERO, NO SOLO ESO, SINO QUE TAMBIÉN LOS CEREALES, LOS LÁCTEOS Y HUEVOS Y LA CARNE SE ENCARECIERON UN 17%, 16% Y 10%, RESPECTIVAMENTE.

Desde el Ministerio de Agricultura se advierte en el informe correspondiente a junio que en ese mes, en concreto, «la reducción de las compras se traslada a cualquiera de las categorías principales de alimentos, exceptuando a las bebidas de agua envasada, que incrementan tanto sus compras (2,1%), como su facturación (4,3%), si bien, su precio medio experimenta el crecimiento menos intenso del mercado (2,1%)».

En el mes de junio «la pesca es el sector que mayor contracción experimenta (14,7%), principalmente impulsada por la reducción de compras de pescados frescos, pues representan el 43,1% del sector y se contraen incluso por encima del sector (17,8%), especialmente el rodaballo (55,8%), el lenguado (41%) y el salmón (37,1%)».

La compra de carne también retrocede un 13,2%; especialmente la congelada, un 25,5%. Las compras de carne fresca y transformada retroceden a un ritmo inferior (13,5% y 11,1%, respectivamente), aunque representan el 97,5% del segmento cárnico, por lo que su contracción contribuye más que la de congelada a la caída del mercado. La carne de ovino y caprino es la carne fresca que mayor contracción experimenta (27,8%), pollo y cerdo retroceden 13,3% y 11,1%, respectivamente.

El sector oleícola experimenta la segunda contracción más fuerte (13,8%), si bien, experimenta el crecimiento en el precio medio más alto del mercado (48,8%), por lo que su facturación cierra un 27,6% por encima del mismo mes de 2021. Después de que la inflación haya alcanzado en julio el 10,8%, seis décimas superior a la del mes anterior, en el sector consideran poco probable que haya una recuperación del consumo a corto plazo.

Por supuesto que oficialmente se echa las culpas a la guerra de Putin, a lo que ahora se suma la sequía. Pero ya empiezan a surgir voces dentro del mismo establishment que ligan la subida brutal de la inflación a la emisión artificial de moneda.

Sea como fuere, a pesar de la subida de precios, la industria agroalimentaria ve cómo la facturación se hunde un 5,2%hasta 72.662 millones de euros en los seis primeros meses del año, dado el desplome en el consumo de las familias que se está produciendo, que no lo compensa la subida de los precios.

FUENTE: insurgente.org