El día de hoy se está decidiendo la cuestión de cómo será el futuro orden mundial: con un hegemón o un mundo justo sin chantajes, afirmó ante la ONU el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov. En palabras del canciller, Moscú ha elegido la segunda opción y, junto con sus aliados, socios y personas afines «insta a trabajar en su implementación».

Tras acusar a las potencias occidentales de socavar la confianza en las leyes e instituciones internacionales como garantías de equidad y protección de los débiles contra los fuertes, el alto funcionario sugirió que estas tendencias negativas se han expuesto abiertamente «en forma concentrada» en la ONU, erosionando los principios sobre los cuales se fundó la organización.

En particular, el responsable de la diplomacia rusa apuntó que Occidente cree que tiene derecho a actuar con impunidad en todo el mundo, pero ninguna de las intervenciones de EEUU y sus aliados han mejorado la vida de los que las sufrieron. El ministro recordó cómo se desencadenaron «guerras agresivas bajo pretextos descabellados» en Yugoslavia, Irak y Libia, lejos de las costas estadounidenses, y que se cobraron cientos de miles de vidas de civiles.

«¿Y cuáles son los resultados de las aventuras estadounidenses en Medio Oriente? ¿Mejorar la situación de los derechos humanos y el estado de derecho, estabilizar la situación sociopolítica, aumentar el bienestar de la población? Nombre un país en el que Washington intervino por la fuerza y donde la vida mejoró como resultado», preguntó el canciller ruso ante los delegados a la Asamblea General.

El discurso de la Federación de Rusia ante las Naciones Unidas sucede en momentos en que se celebran referendos de adhesión en las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, en Zaporiyia y en Jersón. Los resultados de las votaciones determinarán si estos territorios pasarán a formar parte de Rusia.

Las palabras de Lavrov resonaron en la Asamblea General de la ONU exactamente siete meses después de que el presidente ruso, Vladímir Putin, ordenara una operación militar especial en suelo ucraniano para proteger a las poblaciones de origen ruso del Donbás, así como para desmilitarizar y desnazificar Ucrania.

Las acciones militares rusas llevaron a la Unión Europea (UE) y a Estados Unidos a imponer sanciones en contra de Moscú, generando un clima global de tensión y graves afectaciones económicas, sobre todo en los mercados alimentario y energético.

El funcionario ruso también destacó que se está acabando «el mundo unipolar» que beneficia «a unos pocos». Sin embargo, dijo, los pueblos más desprotegidos ahora quieren defender sus intereses con una nueva arquitectura multipolar. «Pero estos procesos Washington y sus súbditos lo ven como una amenaza. Quieren poner fin a la marcha de la historia», acusó.

El ministro del Kremlin también alertó que la Casa Blanca «está jugando con fuego» al acercarse tanto a Taiwán, isla rebelde autogobernada que mantiene tensiones históricas con la República Popular China, cuyo Gobierno ha advertido en muchas ocasiones a Washington que se detenga en sus misiones diplomáticas y militares con Taipéi.

Rusia también aseguró que la Doctrina Monroe se está volviendo global nuevamente, ya que «Washington trata de convertir a todo el mundo en su patio trasero». Esa es la verdadera razón por la cual Estados Unidos recurre, ilícitamente, a establecer sanciones unilaterales contra los países que no se alinean a sus intereses políticos o económicos.

«Su cinismo es patente porque esas restricciones afectan a los civiles, les impiden el acceso a los bienes básicos, como vacunas, alimentos. Un ejemplo lo tenemos en el bloqueo de Cuba desde hace 60 años. La Asamblea ha pedido que se levante ese embargo […]. El secretario general tiene que prestar atención a esta cuestión, tiene un papel clave en solucionar la crisis energética y alimentaria [en todo el mundo]», afirmó Lavrov.