Pese a las sanciones de la Unión Europea contra Rusia por el conflicto en Ucrania, Serbia defiende el pacto de consultas que firmó con Moscú. Este país, candidato a la Unión Europea, decidió desafiar al bloque comunitario y mantener lazos con Rusia, que se encuentra en la lista negra del Occidente, por su postura en el conflicto en Ucrania (no olvidan que fueron víctimas de la OTAN), mientras Hungría alertó que estas sanciones resultan más dañinas más para Europa que para Rusia.

Los cancilleres de Serbia y de Rusia, Nikola Selakovic y Sergei Lavrov, respectivamente, firmaron un acuerdo para consultas mutuas sobre asuntos de política exterior, al margen de la reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.

Belgrado defendió la decisión, diciendo que eso es algo que se ha firmado entre ambas naciones durante muchos años. También denunció que quienes critican el pacto no se han molestado a leerlo ante de hacer comentarios al respecto.

Serbia, de hecho, no es el único país en el continente verde que quiere mantener sus lazos con Rusia. Hungría también ha sido un gran crítico a las sanciones impuestas a Moscú. El gobierno de Viktor Orban argumenta que Europa, muy dependiente a la energía rusa, está dañando más a sus propios ciudadanos, que a los rusos.

Varios políticos europeos coinciden en que Estados Unidos, como uno de los actores más poderosos del mundo, está ganando en esta situación, pues, según ellos, si Europa pierde, el amo yanqui debe ganar. El Kremlin, a su vez, había denunciado que Washington está atizando la crisis para «robarle» a Rusia el mercado energético en Europa.