Category: LATINOAMÉRICA


Caracas ha tachado de “ilegítima aceptación de un fantoche político” por parte de la OEA, al aceptar a Gustavo Tarre como representante permanente “designado” por la Asamblea Nacional venezolana, liderada por el opositor Juan Guaidó.

El Gobierno de Nicolás Maduro calificó como una “descarada y criminal violación” del Derecho Internacional, la aceptación por parte de la Organización de Estados Americanos (OEA) del mentado fantoche como representante permanente de la Asamblea Nacional venezolana, actualmente en desacato.

Con 18 votos a favor, 9 en contra y 6 abstenciones, el Consejo Permanente de la OEA dio su visto buena a Tarre, designado por el diputado opositor Guaidó hasta que se celebren nuevas elecciones y se nombre a un Gobierno “democráticamente electo”.

Tras la resolución, la Cancillería de Venezuela ratificó su “indeclinable decisión” de abandonar definitivamente la organización el próximo 27 de abril.

Con la ilegítima aceptación (…) la OEA convalida el plan de golpe de Estado iniciado el 23 de enero pasado, y pretende crear condiciones para profundizar la agresión injerencista contra nuestro país, incluyendo la amenaza de una intervención militar”, denunció la Cancillería en un comunicado de prensa.

Además, el Gobierno venezolano advirtió que toda decisión o acuerdo adoptado por Tarre en el seno de la OEA, será considerado “un acto nulo y carente de legalidad”, por lo que no estarán obligados a cumplir ninguna de las disposiciones acordadas.

La Cancillería venezolana denunció que la OEA está “arrodillada a los intereses imperiales y supremacistas de la Administración estadounidense”.

Más temprano, el embajador de Venezuela en la ONU, Samuel Moncada, afirmó que “…con esta decisión el gobierno de EE.UU. quiere expulsar de facto a los representantes de Venezuela en los organismos internacionales e imponer a personas que no se sabe a quien representa“.

Venezuela ya había tramitado su salida del organismo, una decisión que fue programada por la nación caribeña para que se cumpliera el 27 de abril, aunque la resolución de este martes confirmó su decisión de abandonar al organismo.

Por su parte, el analista internacional, Carlos Rafael Diéguez, enfatizó en declaraciones a RT que la acreditación del delegado de Juan Guaidó por parte de la OEA sería “un acto de desesperación” de Estados Unidos, señalando que el tal Gustavo Tarre es un “embajador de Washington”, más que un delegado de Venezuela, quien ha sido designado para cumplir con los intereses del Pentágono.

El experto también tildó dicha actuación como “una estratagema” y “un acto de injerencismo total”.

Por otra parte, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, recibió este martes al presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Peter Maurer, a quien ratificó su disposición de establecer mecanismos de cooperación para la asistencia y apoyo internacional.

El gobierno venezolano también ha denunciado la violación al Derecho Internacional y a la Carta de la OEA, en la sesión de este martes, donde 18 países aprobaron una resolución sobre el país suramericano.

El texto de la Cancillería calificó de ilegítima la aceptación de Gustavo Tarre como representante permanente “designado” por la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela, la cual se encuentra en desacato desde 2016 y cuyos actos son nulos.

Fuentes: Telesur y RT

El periodista Ignacio Ramonet enfatizaba hace lustros en Le Monde Diplomatique acerca de un hecho considerado como insólito, protagonizado por el entonces presidente Obama, quien puso en marcha algunos de los cambios de maquillaje que Washington necesitaba de su más alto mandatario. Nada de prepotencia, nada de amenazas, de chulería barata, de crispación.

MILLONES DE PERSONAS CREEN QUE SON DIFERENTES, CUANDO LO OBVIO ES QUE SE ENTIENDEN PERFECTAMENTE Y ACTÚAN DE LA MISMA FORMA

Poco que objetar al apunte del escritor gallego, ya que no puede negarse que la estudiada sonrisa del primer presidente negro y sus buenas maneras resultaban insólitas, exceptuando el caso de Jimmy Carter, tal vez el político más atípico que ha ocupado la Casa Blanca, principal impulsor de otra forma de analizar la problemática que surgió desde que el imperialismo ensangrentó Latinoamérica, ya suficientemente masacrada tras la llegada de las hordas españolas en 1492.

El presidente mexicano Manuel López Obrador llama en estos dìas al monarca español y al Papa Paco para que pidan perdón públicamente, por los millones de crímenes que el estado español y los sacerdotes de la conquista perpetraron en el nuevo continente, donde las naciones ocupadas lograron una independencia que hoy solo mantienen, a durísimas penas, Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia, amenazadas desde el siglo XIX por quienes desde el Norte se apropiaron del nombre de América, anunciando así que todo el continente sería propiedad de los genocidas que llegaron desde el Reino Unido, Holanda, Alemania, Francia, Italia…

Para conseguir la verdadera independencia, Latinoamérica debe librarse, en primer lugar, de los ejércitos que sirven a los intereses de los grandes empresarios del Norte, o al menos, intentar convencerles de que las fuerzas armadas, para ser amadas y respetadas, deben cambiar muchos de sus hábitos, sirviendo ante todo como garantes de la vida de la población y de la real independencia y soberanía de su patria, situándose del lado de los débiles, de los más necesitados, de los oprimidos.

ELLOS INCIARON LA REVOLUCIÓN PERO WASHINGTON NO LES PERDONA

Una tarea hoy imposible, porque FFAA como las cubanas, sandinistas y bolivarianas no abundan en aquellos territorios.

Ni siquiera la Iglesia, cuyos miembros se divertían con otro tipo de miembros practicando la pedofilia con tanto ardor y pasión como vesania y  crueldad, no hicieron otra cosa que impulsar el genocidio de tribus y pueblos enteros, eso sí, en nombre de la cruz del Redentor. Un presunto creador al que rezan los obispos y cardenales que apoyaron a Mussolini, Hitler, Franco, Videla, Batista, Stroessner, Pinochet o Duvalier.

Washington sigue amamantando a los gobernantes neofascistas colombianos, peruanos, hondureños, argentinos, chilenos, panameños, que jamás levantaron o alzan la voz para denunciar el cobarde y continuo asesinato de sacerdotes comprometidos con los pobres, que murieron en México, El Salvador, Colombia, Paraguay, etc., a los que la prensa oficial tachaba de curas terroristas.

TODOS LOS PRESIDENTES DE EEUU, SIN EXCEPCIÓN,  PROTEGIERON Y FINANCIARON A LOS CRIMINALES MÁS ABYECTOS DE LATINOAMÉRICA, MIENTRAS SANCIONAN Y ATACAN A AQUELLOS LIBERTADORES QUE BUSCAN ACABAR CON EL FASCISMO

Obama fue un presidente y un ciudadano convencional, formal, que sabía sonreír, mentir, saludar amablemente a sus potenciales enemigos (ya se llamaran Chávez, Raúl Castro, Ortega, Morales…), seguir mintiendo, abrazar y besar a sus amigos (Bachelet, Lugo, Tavares, Lula), mientras llenaba sus arcas y las de sus delincuentes incondicionales, como Álvaro Uribe, a base de bases militares, colocando miles de mercenarios para controlar cualquier intento de revolución bolivariana o independencia real. Y todo ello, como si fuera a regalar al pacifismo global la retirada total de sus tropas en Irak.

Que Obama liberase a los Cinco Héroes cubanos suponía el reinicio de una nueva y prometida etapa en las relaciones humanas, culturales, políticas y económicas con Cuba, la isla más digna, culta y soberana del continente.

UNA IMAGEN ESPERANZADORA QUE HOY ES SOLO UN HERMOSO RECUERDO

Que liberalizase en parte los viajes y el monto de dinero que podían llevar los cubanos residentes en USA al aterrizar en La Habana, fue simplemente regresar a la etapa pre-Bush.

Por ello, alabar sin más tales medidas fue como que si nos alegráramos de que una mujer a la que su cónyuge o pareja maltratase a diario, se uniera sentimentalmente con otro que sólo le propinaba una paliza al mes.

Sin embargo, Obama se mantuvo sordo, mudo y ciego en el tema del bloqueo sobre la isla más culta y solidaria del mundo. Obama tenía algo parecido a ese duende invisible que poseían personajes tan deleznables como Felipe González. Sin duda debía ser un gnomo mediocre, cobarde y mendaz.

Miguel Gila, el mejor y más grande de los filósofos y humoristas de habla castellana, nos contaba hablando de la guerra que: “A un compañero le habían echado del ejército porque mataba flojo”.

Y eso es, precisamente, lo que distingue a Obama de Trump. Aquel ordenaba asesinar con cierta parsimonia, mientras el segundo anuncia violencia, muerte, agresiones y además vocifera.

Hagamos memoria. Barak, hasta el 30 de septiembre de 2015 expulsó de EEUU a más 2 millones setecientos mil inmigrantes, arrasó Libia sin piedad, pero mirando al cielo con expresión compungida, como dejando caer las bombas suave, tiernamente, luciendo una sonrisa a lo Michael Jackson; Obama patrocinó al ISIS para asolar a Siria y financió los golpes de estado en Honduras, Paraguay y Ucrania.

Hace días, el ex presidente yanqui se reunió unos minutos en Sevilla con el derechista Pedro Sánchez, al que sin duda aleccionó sobre “cómo matar flojo” antes de las elecciones del 28 de abril, revelándole el secreto de cómo hacer una política de derecha desde un presunto centro-izquierda, convenientemente adobada con limosnas puntuales e incluso “generosos indultos”, para que el personal crea que el socialismo a la española es diferente del neofranquismo.

Sánchez juega a ser Obama y Abascal imita a Trump. En el fondo, no son tan diferentes.

Cubainformación TV – Basado en un texto de Cubadebate.- Un informe de la USAID no solo plantea la capacitación de sus agentes en “técnicas de movilización comunitaria”. También en el “manejo y uso de armas“.

Todo ello y mucho más nos acerca a los violentos escenarios que facilitaron el “cambio de régimen” en Ucrania. ¿Se atreverá el neoliberalismo euroamericano a repetir la experiencia de un Maidán en Venezuela, con la misma complicidad criminal de los medios periodísticos internacionales?

 

Si bien, el escenario ya es conocido, sobre todo por los latinoamericanos, nunca está de más refrescar las cifras… y la memoria.

ACTUALMENTE, EXISTEN MÁS DE 70 BASES DE EE.UU. EN TODA AMÉRICA LATINA. ESTE ES SOLO UNO DE LOS DATOS QUE DA CUENTA DE LA ASIMÉTRICA RELACIÓN ENTRE EL IMPERIO Y LOS PAÍSES DE LA REGIÓN.

La historia de la relación de Estados Unidos con América Latina es tan remota como desigual. Si bien, el escenario ya es conocido, sobre todo por los latinoamericanos, nunca está de más refrescar las cifras… y la memoria.

EXPLOTACIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES

El 25 por ciento de los recursos naturales, entre enérgicos y de materias primas, que consume EE.UU., proviene de América Latina; dejándole a los países de la región entre el 1 y el 2 por ciento de ganancias de sus propios recursos, además de la responsabilidad de lidiar con los daños medioambientales y sociales que dejan estas explotaciones.

DEUDAS MÁS QUE ECONÓMICAS

En total, América Latina mantiene una deuda externa que alcanza el medio billón y medio de dólares entre lo adeudado al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial, organismos internacionales cuyos principales accionistas provienen de bancos privados de EE.UU.

Si trasladamos a estadísticas la suma de las deudas de la región latinoamericana con el FMI y el Banco Mundial, podríamos decir que cada hombre y mujer latinoamericano nace debiendo 2.500 de dólares a estas bancas; con lo que su vida ya está hipotecada.

COLONIAS DE LOS EE.UU.

La mayoría de los Gobiernos de América Latina son neoliberales, lo que permite excelentes condiciones para la industria estadounidense, que se instalan en dichos países aprovechando las facilidades gubernamentales para la explotación de sus recursos y la falta de regulación laboral y medioambiental.

El negocio entre EE.UU. y los países latinoamericanos neoliberales consiste en que el imperio extrae de estas naciones materias primas a muy bajo costo, que procesa y vende a los mismos países, pero a elevados precios.

¿Cuál es la ganancia de los Gobiernos explotados?: Convertirse en colonias del imperio, al no contar con la industria necesaria para explotar sus propios recursos.

Sebastián Piñera, Presidente de Chile, exhibía orgulloso ante Donald Trump un gráfico que muestra la enseña chilena, siendo parte de la bandera – modificada para tales efectos – de EE.UU.

De esta manera, se asume una relación de dependencia económica y social; una “alianza” asimétrica, de patrón y empleado; lo que permite que, entonces, EE.UU. incida en los asuntos internos de las naciones.

Paradójicamente, gran parte de las poblaciones de esas naciones son las que han emigrado de manera masiva hacia EE.UU., escapando de la pobreza.

Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) más de 1.400 inmigrantes llegan diariamente a la frontera sur del país norteamericano.

EN LA MIRA DEL IMPERIO

Asimismo, cuando un país latinoamericano que era parte de las colonias del imperio, asume un Gobierno contradictorio a sus políticas y modifica el modo operativo en materia económica, EE.UU. arremete contra este, a través de distintos mecanismos, como golpes de Estado, guerras económicas, bloqueos financieros, sanciones, campañas mediáticas, y el respaldo de la Organización de Estados Americanos (OEA) o el autodenominado Grupo de Lima. Y por si todo ello fuera poco, en todo el continente latinoamericano existen 70 bases militares existen de los EEUU de Norteamérica.

https://www.telesurtv.net/news/datos-cifras-eeuu-explotacion-latinoamerica-20190112-0009.html

Ciudadanos de Guatemala se arman contra la delincuencia a falta de seguridad del Estado, mientras otra parte de la sociedad rechaza medidas tan drásticas.

Cifras de la Dirección General de Control de Armas y Municiones (Digecam) sostiene que el último año se incrementó un 19 % el número de armas registradas ante esa dependencia del Ejercito de Guatemala, un aproximado de 24 000 armas se registró en 2018 comparado con 20 000 en 2017, las razones para adquirir un arma es la constante de extorsiones advierte un analista en temas de seguridad y justicia.

Algo con lo que coinciden ciudadanos que acuden cada tres años a revalidar el permiso de sus armas a la Dirección General de Control de Armas y Municiones, por ejemplo don Juan López vive en uno de los departamentos mas alejados de la ciudad capital y ha sido víctima de robo a mano armada.

Sin embargo hay quien tiene razones y motivos para asegurar que las armas no son la salida a la inseguridad y que solo general mas violencia, Cesar Soto ha trabajado buena parte de su vida como bombero voluntario y ha visto morir personas, víctimas de portadores de armas que no tienen las capacidades para llevar una consigo.

El crimen organizado ha permeado todas las instituciones del estado incluyendo el Ejército quien extiende los permisos de tenencia y portación, recientemente en las mismas armerías se encontraron cientos de armas no registradas, alteradas o con documentación falsa.

La compra y venta de armas en el país es un hecho, sin embargo la mayor cantidad de armas que circula en territorio nacional son ilegales y provienen del norte del continente, regularmente las compran las pandillas a bandas del crimen organizado y carteles del narcotráfico.

Miguel Salay, Ciudad de Guatemala.

El representante alterno de Venezuela en la Organización de Estados Americanos (OEA), Samuel Moncada, rechazó contundentemente la resolución aprobada en una sesión del Consejo Permanente de dicha organización en Washington, desconociendo la legitimidad del nuevo mandato de Nicolás Maduro como Presidente de Venezuela para el período 2019-2025, que fue aprobada por 19 países.

“La resolución presentada hoy es una insensatez jurídica, una muestra de abuso de poder, un crimen de agresión y un intento de golpe de Estado, todo ello con el propósito de promover el caos y una intervención militar extranjera, que destruiría no sólo la paz en Venezuela sino en toda la región”, subrayó Moncada.

Y pese a las sanciones, embargos, bloqueos y otras armas de destrucción económica utilizadas por EEUU, la Unión Europea y organismos panamericanos, el gobierno de Maduro es reconocido por 112 países entre los que se encuentras potencias de primer orden como China y Rusia.

El analista José Cruz Campagnoli señala que la animadversión occidental y reginal contra Venezuela está relacionada con la reafirmación de la autonomía y soberanía de la nación bolivariana sobre sus recursos naturales y distintas políticas.

Organizaciones civiles y movimientos sociales de Bolivia realizan actos de respaldo al presidente Evo Morales, quien buscará la reelección este año. Llamaron a la unidad para refrendar las conquistas sociales. teleSUR

Yldefonso Finol (Prensa Bolivariana)

En Cartagena, emocionado por la visita del exjefe de la CIA, hoy canciller, Mike Pompeo, el presidente de Colombia Iván Duque, escribió en sus redes sociales:

Hace 200 años el apoyo de los padres fundadores de los Estados Unidos a nuestra independencia fue crucial, por lo que recibir hoy su visita nos llena de alegría y de honor, precisamente este año del Bicentenario, tan importante para nuestro país”.

IVÁN DUQUE, PEÓN DEL NARCOTRAFICANTE ÁLVARO URIBE, DESCONOCE LA HISTORIA DE SU PROPIO PAÍS Y MUESTRA SU SERVILISMO E INCULTURA ANTE EL JEFE DE LA C.I.A.

El breve texto provocó una prolongada controversia en redes y medios digitales, con el autor como epicentro de críticas y burlas de una ciudadanía sorprendida más por los errores que por el enfoque subyacente en el mensaje.

Antes de pasar al análisis de la temática histórica en cuestión, necesito hacer dos aclaraciones previas:

1) Por un profundo respeto a todo cuanto implique nuestra gesta independentista, intentaré en todo momento alejarme de cualquier sarcasmo, aunque luzca tentador echar una chanza a semejante adversario.

2) Por las mismas razones éticas, tampoco entraré en calificar el nivel de los comentarios que he visto en el ciberespacio.

Mi aporte en este debate se centrará en diseccionar el contenido del texto presidencial y ofrecer información documentada y verificada sobre la verdad histórica.

A): Primera afirmación: “Este año del Bicentenario, tan importante para nuestro país

Se conmemoran 200 años del glorioso 1819, aquel primer Gobierno Bolivariano de Venezuela con sede en Angostura, a orillas del río Orinoco, desde el cual Simón Bolívar visualizó, diseño, organizó y ejecutó con su directa dirección político-militar el paso de los Llanos, el salto de los Andes, las victorias de Pantano de Vargas y Boyacá, y la independencia de la Nueva Granada.

Ciertamente, es El Libertador, en su condición de Presidente de la República de Venezuela, quien fue con sus tropas y sus recursos a libertar aquella amplia franja de territorio que había sido reconquistada por la bota colonial.

Este es el Bolívar que en 1815, luego de pacificar y liberar Bogotá, no fue apoyado por los generales de Cartagena para completar la misión libertadora.

Es el Bolívar refugiado en el archipiélago caribeño, en el que sigue amasando con telúrica fuerza su máxima creación, su Colombia, y así lo anuncia con quenas y zampoñas en la Carta de Jamaica.

Es el Simón Bolívar que recibe –dos veces- el apoyo incondicional del General (¿padre fundador?) Petion.

El 15 de febrero de aquel inmortal 1819, El Libertador pronuncia su Discurso de Angostura en el acto de instalación del Congreso de la República de Venezuela, síntesis de su ideario político hasta el momento, donde manifiesta sus grandes preocupaciones sobre la necesidad de constituir instituciones para una nueva sociedad basada en la igualdad, la estabilidad y la felicidad social.

Allí reafirma la estrategia emancipadora según la cual, mientras persista la presencia del ejército enemigo en el territorio, la prioridad fundamental es la victoria militar sobre el invasor.

No dudó en reiterar su convicción más anhelada, que la unión de Venezuela y la Nueva Granada -“el voto (o deseo) de los ciudadanos de ambos países”- dieran origen a un nuevo Estado llamado Colombia, que sería “la garantía de la libertad de la América del Sur”.

Y así quedó plasmado en la segunda Carta Magna de Venezuela, sancionada en diciembre de 1819. Tal es el parto de la Colombia original, la de Bolívar y su pueblo.

NI EL PRESIDENTE JOHN ADAMS, NI SU SUCESOR THOMAS JEFFERSON, NI NINGUNO DE LOS “PADRES DE LOS EEUU” APOYARON LA INDEPENDENCIA DE LAS NACIONES LATINOAMERICANAS. MÁS BIEN AL CONTRARIO ANHELABAN “SER DUEÑOS DE TODO EL MUNDO” (COMO AFIRMÓ ADAMS)

2) Segunda afirmación: “El apoyo de los padres fundadores de los Estados Unidos a nuestra independencia fue crucial

Esta afirmación pudiera adolecer de dos extremismos: exceso de ignorancia de la historia y/o exceso de (es difícil decirlo sin calificar) obsequiosidad pro estadounidense (¿o servilismo, pitiyanquismo, malinchismo, santanderismo?)

Hace doscientos años el único Padre Fundador crucial para “nuestra independencia” fue Simón Bolívar, y en su nombre van implícitos los de Antonio Nariño y Rafael Urdaneta, Antonio José de Sucre y Camilo Torres, Lara y Zea, Silva y Girardot, Manuela Sáenz y Josefa Camejo, Ana María Campos y la señora que recibió al Libertador en Bogotá tras el triunfo de Boyacá: “¿Volviste? Bendito seas fantasma”; y miles anónimos que se sembraron en la inmensa trepidación de las luchas por un mundo mejor.

Los presidentes y el pueblo deberíamos saber que la Independencia de Nuestra América se logró a pesar de Estados Unidos.

Thomas Jefferson señalaba por allá por 1786:

“Nuestra Confederación debe ser como el nido desde el cual toda América, así como la del Norte como la del Sur, habrá de ser poblada. Mas cuidémonos (…) de creer que interesa a este gran Continente expulsar a los españoles. Por el momento aquellos países se encuentran en las mejores manos, y sólo temo que éstas resulten demasiado débiles para mantenerlos sujetos hasta que nuestra población haya crecido lo suficiente para írselos arrebatando pedazo a pedazo”.

Ese es el mismo Thomas Jefferson, que en 1806 negó el apoyo al venezolano Francisco de Miranda, quien sirvió con las armas a la independencia de Estados Unidos y es el autor de la original Colombeia como denominación genérica del continente una vez liberado del yugo colonial hispano.

Desde 1804, las fauces del “destino manifiesto” se asomaban en John Adams:

La gente de Kentucky está llena de ansias de empresa y aunque no es pobre, siente la misma avidez de saqueo que dominó a los romanos en sus mejores tiempos. México centellea ante nuestros ojos. Lo único que esperamos es ser dueños del mundo.

Ya el 10 de diciembre de 1810, los Estados Unidos esbozaron el cinismo como estrategia hacia las repúblicas nacientes en doloroso parto de guerra.

En resolución conjunta del Congreso yanqui, queda demostrada su hipocresía utilitarista:

Los revolucionarios de Hispanoamérica se enfrentarían solos al poderío español y cuando hubieran alcanzado la independencia, si la alcanzaban, los Estados Unidos concurrirían entonces a exigirles lo que debía corresponderles. Como pago, accederían al reconocimiento”.

Tempranamente, en junio de 1810, Juan Vicente Bolívar, hermano del Libertador, está en Baltimore al frente de una delegación especial que busca el reconocimiento de Venezuela. Igual gestión fue a realizar por Cartagena, Manuel Palacio Fajardo; ambas fracasaron.

El 29 de octubre de 1812, James Monroe, siendo Canciller, sostuvo:

Los Estados Unidos se encuentran en paz con España y no pueden, con ocasión de la lucha que ésta mantiene con sus diferentes posesiones, dar ningún paso que comprometa su neutralidad”.

En 1813, Manuel García de Sena intentó lograr de las autoridades de Washington colaboración con Venezuela y Nueva Granada, con el argumento de tener “no sólo comunes principios ideológicos y sentimentales de filantropía, sino también el interés bien entendido”. La respuesta fue una bofetada con guante de nieve: “Estamos en paz con España”.

El 20 de agosto de 1815, Pedro Gual, en un intento más de diplomacia de altura, escribe a William Thornton: “Nuestros intereses como americanos son los mismos. Vemos a este país como aun no corrompido por las intrigas de los Gabinetes europeos, los vemos como hermanos. Declarad al mundo que vosotros abiertamente protegéis nuestra independencia”. La actitud fue igual de sangre fría a la manifestada en 1813.

Bolívar escribía con ingenuo dolor en 1815 en la Carta de Jamaica:

¡Cuán frustradas esperanzas! No sólo los europeos, sino hasta nuestros hermanos del Norte se han mantenido inmóviles espectadores de esta contienda que por su esencia es la más justa, y por sus resultados la más bella e importante de cuantas se han suscitado en los siglos antiguos y modernos”.

Pero la dirigencia estadounidense está muy clara en sus intereses, que en casi nada coinciden con los Libertadores de Hispanoamérica.

El 3 de marzo de 1817, el presidente James Madison, consigue del Congreso la aprobación de una nueva ley de “neutralidad”, que vino a reforzar la más artera conspiración contra la “contienda más justa” que libraban las huestes bolivarianas.

La máscara se develó cuando corsarios yanquis violaron flagrantemente la tal “neutralidad”, contrabandeando armas, municiones y bastimentos para el ejército colonialista español; el gobierno estadounidense acudió presuroso y amenazante a protegerlos de las justificadas quejas patrióticas.

El conflicto no presenta el aspecto de una rebelión o insurrección, sino más bien el de una guerra civil entre partidos o bandos cuyas fuerzas están equilibradas y que son mirados sin preferencia”, afirmaba el Mensaje al Congreso del 2-12-1817.

EEUU COLABORABA MILITARMENTE CON LA CORONA ESPAÑOLA EN LA LUCHA CONTRA LOS INDEPENDENTISTAS LATINOAMERICANOS
(AUMENTA EL TAMAÑO DE LA IMAGEN CLIQUEANDO SOBRE LA MISMA)

Pero la verdad histórica persigue a los farsantes: “Cuando el gobierno republicano de Venezuela dispuso –por decreto del 6 de enero de 1817, publicado incluso en los Estados Unidos- el bloqueo de Guayana y Angostura, los buques mercantes norteamericanos hicieron caso omiso y burlaron sistemáticamente el bloqueo. En ese mismo año fueron capturadas por las fuerzas marítimas de Venezuela las goletas norteamericanas Tigre y Libertad, cuando llevaban recursos bélicos a los realistas”.

Este hecho dio pie a un duelo epistolar de antología. El 20 de agosto de 1818, El Libertador Simón Bolívar escribe al agente gringo Bautista Irvine:

“Si es libre el comercio de los neutros para suministrar a ambas partes los medios de hacer guerra, ¿por qué se prohíbe en el Norte? ¿Por qué a la prohibición se le añade la severidad de la pena, sin ejemplo en los anales de la república del Norte? ¿No es declararse contra los independientes negarles lo que el derecho de neutralidad les permite exigir?

La prohibición no debe entenderse sino directamente contra nosotros que éramos los únicos que necesitábamos protección. Los españoles tenían todo cuanto necesitaban o podían proveerse en otras partes…

Mr. Cobbett ha declarado en su semanario la parcialidad de los Estados Unidos a favor de la España en nuestra contienda. Negar a una parte los elementos que no tiene y sin los cuales no puede sostener su pretensión cuando la contraria abunda en ellos, es lo mismo que condenarla a que se someta, y en nuestra guerra con España es destinarnos al suplicio, mandarnos a exterminar”.

Tal fue la conducta de Estados Unidos con el Gobierno de Venezuela, en momentos que se preparaba para ir a libertar a nuestros hermanos de la Nueva Granada.

Bolívar, que es con la pluma tan certero como con la espada, y ante las groseras insistencias del norteño, descarga su viril patriotismo al agente Irvine:

“Protesto a usted que no permitiré que se ultraje ni desprecie el Gobierno y los derechos de Venezuela. Defendiéndonos contra la España ha desaparecido una gran parte de nuestra población y el resto que queda ansía por merecer igual suerte. Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende”.

Como se puede constatar, si hubo un Padre Fundador crucial que defendió hasta lo indecible el honor y la libertad de nuestras naciones. Este Padre Libertador previó todos los detalles: desde los mil fusiles con que armó la vanguardia en el Casanare, hasta la carne con que se alimentaba la tropa; desde el diseño en secreto del plan “Boyacá”, hasta las instrucciones más minuciosas a sus subalternos.

Así llegó, hace dos siglos, el Presidente de Venezuela desde las postrimerías del Orinoco a las andinas ondulaciones de Cundinamarca a darle vida a su sueño. Así nació Colombia.

El suceso con las goletas Tigre y Libertad, dio luces a Bolívar sobre las verdaderas intenciones de Estados Unidos. El 25 de mayo de 1820, escribe a José Tomás Revenga:

“Jamás conducta ha sido más infame que la de los norteamericanos con nosotros: ya ven decidida la suerte de las cosas y con protestas y ofertas, quien sabe si falsas, nos quieren lisonjear para intimar a los españoles y hacerles entrar en sus intereses…no nos dejemos alucinar con apariencias vanas; sepamos bien lo que debemos hacer y lo que debemos parecer”.

LA HISTORIA HA DEMOSTRADO QUE LAS VERDADERAS INTENCIONES DE TODOS LOS GOBIERNOS ESTADOUNIDENSES FUERON LA OCUPACIÓN, EXPLOTACIÓN Y SUMISIÓN DE TODAS LAS NACIONES DEL CONTINENTE AMERICANO

Sobre su otra gran creación, el Congreso de Panamá, le advirtió a Santander el 21 de octubre de 1825:

No creo que los americanos deban estar en el Congreso del Istmo. Jamás seré de opinión que los convidemos a nuestros arreglos americanos”.

El vicepresidente burló esas instrucciones y se frustró aquel plan genial de equilibrio geopolítico y emancipación.

La parcialización antibolivariana de la elite de Estados Unidos, seguía permitiendo aún en 1826, que los barcos norteamericanos introdujeran contrabando de armas para los realistas; y Bolívar se lo comunicó el 13 de junio de ese año a Santander: “yo recomiendo a usted que haga tener la mayor vigilancia sobre estos (norte) americanos que frecuentan las costas; son capaces de vender Colombia por un real”.

Pudiéramos afirmar que, antes que El Libertador vislumbrara esa amenaza para nuestros pueblos, ya las elites políticas de Estados Unidos tenían claro que debían combatir -en las sombras- a Bolívar. Los gringos no descuidaron un minuto la gesta bolivariana, ni menos ahorraron artimañas entorpeciéndola para impedir su éxito total.

Es uno de los hallazgos más complicados de mi investigación sobre la Doctrina Bolivariana. Los Estados Unidos convirtieron en política de Estado al más alto nivel, los planes encubiertos contra la gesta de Simón Bolívar y sus camaradas.

No en vano se involucraron los secretarios de Estado y los propios presidentes de aquel peligroso país, haciéndole seguimiento minucioso a nivel continental, para lo cual inauguraron su sistema de inteligencia integrado por ministros plenipotenciarios, cónsules y otros funcionarios, comerciantes, y los infiltrados que lograban captar entre criollos envidiosos y avaros.

Dos asuntos claves que confrontan la posición gringa al proyecto de Bolívar: la ambición expansionista de USA sobre territorios antes españoles, frente a la doctrina bolivariana de la independencia y unión; el otro, la abolición de la esclavitud, frente al interés gringo de mantenerla.

En términos coloquiales, podríamos afirmar que Estados Unidos dedicó su “batería pesada” contra Bolívar; nombres como John Quincy Adams, Henry Clay, James Monroe, Willian Harrison, Joel Poinsett, Willian Tudor, entre otros, todos de la alcurnia de la nación norteña, aparecen involucrados en la trama dirigida a hacer fracasar el plan bolivariano, único que garantizaba la verdadera independencia y fortalecimiento de las nacientes repúblicas latinoamericanas.

Las causas de ese odio, se pueden leer en parte en la carta de 1827 del agente de EU en España, Alexander H. Everett:

Difícilmente podría ser la intención de EU alentar el establecimiento de un despotismo militar en Colombia y Perú, cuyo primer movimiento sería establecer un puesto de avanzada en la isla de Cuba.

Si Bolívar realiza su proyecto, será casi completamente con la ayuda de las clases de color; las que naturalmente, bajo esas circunstancias, constituirían las dominantes del país. Un déspota militar de talento y experiencia al frente de un ejército de negros no es ciertamente la clase de vecinos que naturalmente quisiéramos tener”.

Otro de estos “diplomáticos” con funciones conspirativas, el coronel Willian Henry Harrison, quien en 1829 era el representante de los Estados Unidos en Bogotá, fue tan injerencista en los asuntos internos de Colombia, con sus descaradas intrigas antibolivarianas, que hubo de ser declarado persona no grata; a su regreso a Washington, lo premiaron con ascenso a general, y luego fue electo presidente de los Estados Unidos.

¿Cuáles serían esos servicios tan preciados que había prestado a los gestantes intereses imperialistas? Habría que ahondar en los preparativos de la “Noche Septembrina” y el “Crimen de Berruecos”.

Ese año de 1829, en Guayaquil respondiendo cartas a sus subalternos y amigos, Bolívar, angustiado por la situación de ingobernabilidad que acecha las nacientes repúblicas, le dice a Patricio Campbell el 5 de agosto:

“…y qué no harán los Estados Unidos que parecen destinados por la providencia a plagar la América de miseria en nombre de la libertad…”. Predicción consumada que se ha pretendido borrar de los archivos.

“Durante algún tiempo han fermentado en la imaginación de muchos estadistas teóricos los propósitos flotantes e indigestos de esa Gran Confederación Americana”, decían en instrucciones que el 27 de mayo de 1823 impartieron a Richard C. Anderson, ministro de Estados Unidos en Bogotá.

Recordemos que fue apenas el 8 de marzo de 1822, tras doce años de enviar agentes diplomáticos y tenaces esfuerzos, que los EU reconocieron la independencia de Colombia (la original); mientras que Texas fue reconocida al año, y Panamá a los tres días.

Pero con nuestras repúblicas soberanas nacidas de la revolución que condujo El Libertador Simón Bolívar, todavía se dieron el tupé de expresar en carta de John Quincy Adams al ministro español ante el gobierno de Estados Unidos:

Por el hecho del reconocimiento, no se ha de entender que hemos de impedir a España que haga cuanto esté de su parte por restablecer en las colonias el imperio de su autoridad”.

Espero que estos apuntes sean útiles al hermano pueblo colombiano, y que alguna mano amiga los acerque al Presidente Duque, que nunca está demás un esfuerzo adicional por rescatar la historia más admirable que se haya escrito en todos los tiempos.

Análisis histórico de un desdichado “trino” del presidente Iván Duque

El analista político Juan Marino, en entrevista para teleSUR, explicó que “fue muy acertada la decisión de Venezuela de retirarse de la OEA, porque hoy la institución es un instrumento para desarrollar el golpismo proimperialista en toda América Latina.

En ese sentido hay que destacar que el neofascista uruguayo Luís Almagro se ha convertido en un esclavo de Donald Trump, celebrando la elección de Bolsonaro como presidente de Brasil y asegurando que este “trae un mensaje de paz”, cuando todos sabemos que el nuevo mandatario es un fascista.

Por otro lado, Almagro califica a Maduro y a Ortega de dictadores para justificar golpes e incluso intervenciones militares. teleSUR

El actual Secretario General de la OEA, un neofascista uruguayo llamado Luis Almagro, pretende aplicar el artículo 20 de la Carta Democrática de esa entidad a Nicaragua.

Se trata de una iniciativa calificada por el Gobierno de Daniel Ortega como un nuevo intento injerencista por parte de ese organismo.

Los países miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) sesionarán nuevamente para abordar la situación que vivió Nicaragua desde abril de 2018 hasta finales del año, petición que las autoridades del Gobierno de Daniel Ortega consideran un nuevo acto de injerencismo por parte de esa organización.

La Administración sandinista asegura que su intento de intromisión fallará, en especial, porque trabaja por regresar la normalidad y estabilidad al país.

Ante esta petición de Almagro, el Gobierno de Daniel Ortega pidió la renuncia del secretario general de la OEA. La Administración de Daniel Ortega y Rosario Murillo señala a Luis Almagro de ser cómplice de grupos opositores que, según el Gobierno, intentaron dar un golpe de Estado en Nicaragua.

El canciller Dennis Moncada dijo en declaraciones a la agencia rusa Sputnik que el secretario de la OEA es un “agente del imperio de Estados Unidos” y que su único fin es continuar con “un proceso golpista”.

El Gobierno de Daniel Ortega solicitó a los 34 países miembros de la OEA no avalar la solicitud de aplicación del artículo 20 de la Carta Democrática al Estado nicaragüense, cuya medida es considerada por la Administración sandinista como violatoria a la soberanía e independencia de este país.

(Fuente: Moisés Mercado, desde Managua)

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