Category: NARCOTRÁFICO


«Hoy, como Comandante del Ejército Nacional de Colombia, presento a la familia de Popeye nuestras sentidas condolencias», dijo el comandante del Ejército Eduardo Zapateiro, refiriéndose a la muerte de John Jairo Velázquez Vázquez, alias “Popeye”.

EN COLOMBIA, EL NARCOTRÁFICO UNE AL EJÉRCITO, LA POLICÍA, LA JUSTICIA Y LOS PRESIDENTES COMO ÁLVARO URIBE E IVÁN DUQUE, Y A TODA LA DERECHA ULTRAMONTANA Y CRIMINAL, PARAMILITAR Y GENOCIDA DEL PAÍS. ES DECIR, UN RÉGIMEN QUE ELOGIAN Y DEFIENDEN LA O.E.A., EE.UU. Y LA UNIÓN EUROPEA

Este personaje fue Jefe de sicarios del famoso narcotraficante Pablo Escobar, a su vez íntimo amigo de Álvaro Uribe, quien durante su mandato como presidente colombiano, recibía con abrazos y sonrisas a su compadre “socialista” Felipe González.

Popeye falleció a los 58 años por un cáncer de esófago, y se encontraba preso desde el 25 de mayo del 2018 por un proceso judicial acusado de formar parte de una organización criminal para delinquir.

Su nueva detención se produjo cuatro años después de que recobrara la libertad, al haber cumplido la mayor parte de la condena a la que fue sentenciado por delitos cometidos con el Cártel de Medellín.

El comandante Zapateiro aseguró que él estuvo comprometido en la lucha contra el narcotráfico en 1993. Y agregó:

«Lamentamos mucho la partida de Popeye, somos seres humanos, somos colombianos. Y del comandante del Ejército de los colombianos solo tienen que esperar seguridad y defensa. Es mi responsabilidad, y constitucionalmente debo garantizarle al pueblo colombiano el respeto por su vida, sus bienes, su honra, su dignidad, el orden y la libertad», afirmó.

El comandante Zapateiro, no obstante, afirmó que Popeye le hizo al país un daño que aún no ha podido ser cicatrizado, como es el narcotráfico. «Es un cáncer que ha generado metástasis en nuestro país», dijo.

Una metástasis tan extensa que alcanzó a los representantes de la ultraderecha del país, a sus partidos neoliberales, a la  policía y al ejército de Colombia desde hace más de sesenta años.

Resumiendo: el Comandante pide respeto por la memoria, la dignidad y la honra de un delincuente que blasonó durante años de haber matado con su pistola y ametralladora a más de 250 personas.

Si Popeye hubiera venido a España (hablaba maravillas de un pueblo de Almería), le habrían recibido en Barajas, con abrazos y alegría, Inés Arrimadas, Santiago Abascal, Pablo Casado, Ortega Smith, Alfonso Guerra, José Bono y otros compadres de Felipe González y habrían solicitado que su equipaje pasara por el conducto diplomático.

Además, la Unión Europea le debe mucho a Popeye: y si no lo creen, pregunten cuántos restos de cocaína se suelen encontrar, diariamente, en los WC del europarlamento.

Con información de la web http://www.lechuguinos.com

EL SER HUMANO ES DÉBIL, LA DROGA ES UN NEGOCIO Y LA JUSTICIA LO COMPRENDE… MENOS SI SE TRATA DEL INDEPENDENTISMO. ¿HABRÁ PESADO EL APELLIDO DEL CAPITÁN (FRANCO, NADA MENOS) EN LA DECISIÓN DEL JUEZ?

Joaquín Franco, capitán de la Guardia civil de Algeciras, ha salido de prisión tras pagar una fianza. Fue detenido hace siete meses por un presunto delito de revelación de secretos, prevaricación y pertenencia a banda organizada.

Fue la propia Asociación Unificada del cuerpo (AUGC) la que mostró su consternación ante el arresto de ese militar, advirtiendo de la “extensión de los tentáculos del narcotráfico”.

El capitán había sido condecorado por su labor contra las mafias desde la comandancia de Algeciras, donde ejercía como responsable de la policía judicial. La Fiscalía decidirá si interponer recurso en las próximas horas.

Franco fue detenido por sus compañeros de Asuntos Internos. El portavoz de la Asociación Unificada de la Guardia Civil, José Encinas, asegura que esta decisión de dejarlo en libertad provisional bajo fianza está dentro del procedimiento judicial ordinario en un caso de estas características, pero considera que también puede tener que ver con la saturación que viven los órganos judiciales de la comarca del Campo de Gibraltar.

Fuente: https://www.europasur.es/algeciras/detenido-capitan-Guardia-Civil-AUGC-narcotrafico_0_1369963157.html

El Washington Post, a través de documentos publicados a través de la Ley de Libertad de Información, ha publicado una larga investigación sobre Afganistán.

CADA AÑO, EL OPIO QUE ACAPARA EL GOBIERNO DE LOS EEUU EN AFGANISTÁN LES SUPONE MÁS DE 80.000 MILLONES DE DÓLARES

Los periodistas han recopilado más de 400 testimonios de diplomáticos estadounidenses, generales de la OTAN y otro personal de la OTAN, que muestran que los informes sobre Afganistán fueron falsificados para engañar al público sobre la situación real en el terreno.

Después de la manipulación y falsificación del informe de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), estamos presenciando otro evento que ciertamente incomodará a aquellos que hasta ahora se han basado en los informes oficiales del Pentágono, el Departamento de Estado de EE. UU. E internacionales. organizaciones como la OPAQ para la última palabra.

Hay razones muy deliberadas para tales campañas de desinformación. En el caso de la OPAQ, como escribí hace algún tiempo, el objetivo era pintar al gobierno sirio como el demonio y los «rebeldes moderados» vinculados a Al Qaeda y Daesh como las almas inocentes, lo que probablemente justifica una responsabilidad. para proteger la intervención armada de personas como Estados Unidos, el Reino Unido y Francia.

En tales circunstancias, la posición y el estado de la organización informante (como la OPAQ) se exigen para validar la propaganda occidental que se difunde debidamente a través de los principales medios de comunicación controlados por las empresas.

En este caso particular, varias capitales occidentales se pusieron de acuerdo con la OPAQ para sentar las bases para la eliminación de Assad y su reemplazo con el Frente al-Nusra, así como la misma oposición armada vinculada a Al Qaeda y Daesh, oficialmente responsable de la Ataques del 11 de septiembre.

Como si el masaje de los informes de la OPAQ no fuera suficiente en sí mismo para provocar la indignación internacional, este expediente sirve para brindar ayuda y consuelo a los grupos yihadistas apoyados por el Pentágono que son responsables de los peores abusos contra los derechos humanos, como se ve en Siria e Irak en los últimos 6 años.

Los informes falsos o cuidadosamente manipulados pintan una imagen muy diferente de la realidad en el terreno. Estados Unidos nunca ha declarado realmente la guerra contra el terrorismo islámico, a pesar de sus proclamas de una «Guerra contra el Terror».

En realidad, simplemente ha utilizado esta justificación para ocupar o desestabilizar áreas estratégicamente importantes del mundo en aras de mantener la hegemonía estadounidense, con la intención de obstaculizar las políticas energéticas y la seguridad nacional de países rivales como China, Irán y la Federación de Rusia. .

La investigación del Post solo aumenta aún más el cansancio de la guerra del público, la guerra en Afganistán ahora ha durado 18 años, la guerra más larga en la historia de los Estados Unidos.

Jeff Bezos, el dueño del Post, es un opositor amargo de Trump y quiere que el presidente se aclare sobre la debacle de Afganistán al admitir que las tropas no pueden retirarse.

No hace falta decir que admitir que eso no ayudaría a la estrategia de Trump para las elecciones de 2020. Trump no puede permitirse el lujo de humillar al ejército estadounidense, dado que, junto con el dólar estadounidense, es su principal arma de «diplomacia».

Si se revelara que algunos campesinos analfabetos encerrados en cuevas y armados con AK-47 hace unos 40 años son responsables de mantener a raya al ejército más poderoso de la historia, toda la propaganda de Washington, difundida por un medio de comunicación compatible, cesará ser de algún efecto.

Tal revelación también humillaría al personal militar, un grupo demográfico confiable que Trump no puede permitirse alienar.

El Washington Post realizó un servicio al país al arrojar luz sobre la desinformación utilizada para mantener una guerra sin fin.

Pero las intenciones del Post también son políticas, buscando socavar las posibilidades electorales de Trump al dañar las credenciales militares de Trump, así como su posición entre el personal militar.

Lo que la élite de Washington y el Post no saben, o tal vez prefieren ignorar, es que tales investigaciones de los medios dirigidas contra opositores políticos en realidad terminan haciendo un daño irreparable al prestigio político y militar de los Estados Unidos.

En otras palabras, cuando los periodistas hacen su trabajo, al complejo industrial militar le resulta difícil abrirse paso a través de guerras y fracasos, pero cuando un país depende de Hollywood para mantener su mundo imaginario, así como de periodistas en la nómina de la CIA , en editores conformes y en noticias censuradas, cualquier revelación de verdades prohibidas amenaza con derrumbar toda la fachada.

https://es.news-front.info/2019/12/20/nunca-confies-en-un-imperio-fallido/

El negocio de las drogas ilegales, si bien ya existe desde hace décadas a un nivel más bien marginal, a partir de su gran explosión en los años 70 del pasado siglo rápidamente se evidenció como algo más que una lucrativa actividad comercial.

ESTE CRIMINAL Y NARCOTRAFICANTE, GENOCIDA Y FINANCIERO DEL PARAMILITARISMO QUE ES ÁLVARO URIBE, REPRESENTA EL MAYOR GOLPE A LA PAZ QUE MERECE COLOMBIA

Desde el inicio nació como un complejo mecanismo de control social. Grandes poderes decidieron hacerlo entrar en juego.

Como todos los fenómenos masivos que ha ido generando el capitalismo, una vez puesto en marcha adquirió dinámicas propias; pero en su origen, y eso no ha variado y sigue siendo alimentado a diario como un dispositivo que permite una supervisión del colectivo por parte de los poderes.

Vigilando, supervisando la sociedad en su conjunto, se la puede controlar. O aún más: conducirla hacia donde esos factores de poder desean.

En nombre del orden público, de la seguridad ciudadana, tienen en las drogas ilícitas, un justificativo para actuar.

Se podría pensar que, como cualquier calamidad de orden natural, también el flagelo del consumo de estupefacientes es un problema que deben acometer los Estados.

Y tratándose de un problema de orden sanitario, el enfoque que debería primar es la prevención. Pero, en forma siempre creciente, es abordado desde una faceta fundamentalmente represiva.

Es más: de hecho, desde hace ya un par de décadas, ha devenido un problema policíaco-militar, y para la estrategia global del gobierno de Estados Unidos, en su conjunto ha asumido una importancia capital, una línea maestra de su accionar. O, al menos, eso es lo que se declara oficialmente.

Las drogas ilícitas juegan el papel de mecanismo de control social en un doble sentido: a) como distractor cultural, y b) como coartada para el control militar. Ambas vertientes van de la mano y se retroalimentan una a otra.

Desde que el capitalismo cambió la faz del planeta al globalizarse el comercio hace ya varios siglos, y con las tecnologías cada vez más poderosas que fueron desarrollándose en consonancia, las sociedades masificadas que surgieron con ese nuevo modelo económico debieron ser manejadas con nuevas herramientas.

La iglesia católica, que dominó durante todo el medioevo europeo, ya no alcanzaba para estos fines.

Las sociedades masificadas a que dio lugar el capitalismo, tanto en las metrópolis como en las colonias del Sur, sociedades urbanas con enormes concentraciones de población, implicaron una nueva arquitectura social para los poderes dominantes.

“LA POLÍTICA ANTIDROGAS DE ESTADOS UNIDOS CONTRIBUYE DE MANERA EFECTIVA AL CONTROL DE UN SUSTRATO SOCIAL ÉTNICAMENTE DEFINIDO Y ECONÓMICAMENTE DESPOSEÍDO DENTRO DE LA NACIÓN, A LA PAR QUE SIRVE A SUS INTERESES ECONÓMICOS Y DE SEGURIDAD EN EL EXTERIOR”. CHARLES BERGQUIST

En esa perspectiva surgen los medios de comunicación masivos, quizá la mejor arma para controlar a los grandes colectivos.

Surge también el negocio de las drogas ilegales como política de acción enfocada a sectores específicos, quizá no tan numerosos como los destinatarios de los monumentales medios de comunicación, pero posibles de neutralizar a mucha gente.

¿Qué entender aquí por “neutralizar”? Sencillamente: sacar de circulación. Las drogas, cualquiera sean, sacan de circulación, desconectan de la realidad. A veces, por un rato, por un período relativamente corto. Cuando ya se crea una dependencia de los tóxicos, la desconexión es crónica.

Es ese, justamente, el efecto buscado: un porcentaje determinado de población -jóvenes de estratos bajos en lo esencial- “sale de circulación”, queda atontado.

Con las drogas -más todo otro arsenal que nunca se abandona- desde medios de comunicación a la policía se logra incidir en ese control social.

Así surgió como política para el interior de Estados Unidos: los barrios urbanos marginales, negros y latinos fundamentalmente, devinieron los principales destinatarios del tráfico de estupefacientes, y así se difundió luego por otros países: los sectores más rebeldes -“rebeldes” en términos de incorporación al statu quo, más “peligrosos”- son los consumidores elegidos.

Como parte de sus políticas de dominación global, el imperialismo estadounidense viene aplicando en forma sostenida ese supuesto combate al negocio de las drogas ilícitas.

Desde que arrancó ese circuito de la venta masiva de estas sustancias, existe la imagen -mítica, creada en buena medida por la manipulación mediática- de que son las bandas ilegales de mafiosos, las encargadas del encargan del narcotráfico, los principales beneficiarios de todo el negocio.

LA C.I.A. Y EL F.B.I. COOPERAN CON GOBIERNOS CORRUPTOS PARA EL CONTROL DE LAS DROGAS

Sin duda esas redes delincuenciales se benefician. Pero hay alguien más que saca partido de ello. Ese “alguien” es una estrategia de dominación surgida en las usinas del gran poder imperial del siglo XX: el gobierno.

En nombre de combatir ese problema universal, el imperio estadounidense desarrolló la estrategia de combate contra esas mafias.

El problema, supuestamente, se ataca de raíz. De ahí que se queman sembradíos en los países productores de la materia prima.

Pero si hubiera un deseo real de contener el problema en juego, no se hubiera militarizado el mundo en función de esta lucha. Y se hubiera hecho descender el nivel de consumo pero, curiosamente, ese nivel nunca baja.

Si estas sustancias ilegales, producidas a partir de materias primas de países pobres que no representan un verdadero problema militar para las grandes potencias- siguen procesándose y convirtiéndose en drogas que llegan a los mercados del Norte como sustancias ilegales, ahí hay “gato encerrado”.

El supuesto combate al narcotráfico, en definitiva, lo único que logra es permitir a la geoestrategia de Washington intervenir donde lo desee. O más exactamente: donde tenga intereses, o donde estos se vean afectados. Terminar con el consumo está absolutamente fuera de sus objetivos.

Con el consumo generalizado de sustancias que no desea legalizar, y satanizando su producción y su tráfico, Washington tiene la excusa perfecta para militarizar y/o controlar todas las regiones del mundo de su interés.

LA AGENCIA ESTADOUNIDENSE D.E.A. ES EL CÁRTEL DEL NARCOTRÁFICO MÁS PROTEGIDO DEL MUNDO Y PROPORCIONA AL GOBIERNO DE LOS EEUU, ANUALMENTE, MÁS DE 300 MIL MILLONES DE DÓLARES EN DROGAS

Si la producción de la planta de amapola se disparó en estos últimos años en el Asia Central, especialmente en Afganistán, así como la coca en la región andina de Latinoamericana, básicamente en Colombia, ello obedece a un plan bien trazado que sirve a su estrategia de dominación: donde hay recursos que necesita explotar –petróleo, gas, minerales estratégicos, agua dulce, biodiversidad– y/o focos de resistencia popular, ahí aparece el “demonio” del narcotráfico.

Es una política consustancial a sus planes de dominación global, lo cual puede percibirse claramente, por ejemplo, en el documento de Santa Fe IV, aparecido en el año 2000, entre cuyos principales mentores está Lewis Tambs.

Un dato interesante -y que sintetiza el sentido último la iniciativa imperial que estamos analizando-: Lewis, embajador estadounidense en Colombia y más tarde en Costa Rica, en ese último país se involucró profundamente con el apoyo a los “contras” nicaragüenses, y fue señalado en el posterior informe de la Comisión Tower como uno de los contactos del Irán-contras-gate, escándalo en el que medió el tráfico de drogas ilegales para financiar ese ejército contrarrevolucionario que ayudó a desmontar la revolución sandinista. La hipocresía del doble discurso no tiene límites.

¿Qué hacer entonces? Dentro de los marcos del capitalismo globalizado, definitivamente no hay mucho que hacer.

Si el demonio se creó para mantener bajo control la protesta social, es muy difícil, por no decir imposible, oponer un contramensaje.

¿Qué decir acaso: que el narcotráfico es bueno y deseable? Obviamente no. Pero si nos quedamos con esa arista, estamos condenados a seguir moviéndonos en el ámbito generado por el imperialismo.

Sólo denunciando la mentira en juego podemos aspirar a achicarle un poco el campo al manejo presente en estas iniciativas. Pero está claro que sólo cambiando el escenario global podrá desmontarse la mentira.

https://firmas.prensa-latina.cu/

Cuando Juan Guaidó, el “investido” y reconocido por Pedro Sánchez como presidente legítimo, aunque interino, de Venezuela, apareció el 23 de febrero de 2018 del lado colombiano de la frontera, para presionar la entrega de “ayuda humanitaria” a su patria, el gobierno de Iván Duque desplegó un amplio aparato militar y diplomático para que pudiera pasar a Colombia.

EL PAYASO VENEZOLANO JUAN GUAIDÓ POSANDO CON DOS DE SUS FANS COLOMBIANOS: LOS NARCOTRAFICANTES JOHN JAIRO DURÀN Y ALBERTO LOBO.

Sin embargo, Wilfredo Cañizares, director de la ONG Progresar y quien denunció los hornos crematorios de los paramilitares en Catatumbo, publicó dos fotografías de Guaidó posando junto a los jefes de la banda Los Rastrojos: Jhon Jairo Durán Contreras, “alias Menor”, y Albeiro Lobo Quintero, “alias Brother”.

Juan Guaidó, reconocido por más de 50 países como presidente interino, negó este viernes conocer a los dos criminales colombianos con los que aparece en esas instantáneas, asegurando que mucha gente le pide posar junto a él y es imposible saber con quién se las toma.

Al parecer, esas fotos fueron tomadas el pasado 22 de febrero, día en que Guaidó atravesó la frontera con Colombia para llegar a Cúcuta, donde se celebraba un multitudinario concierto por Venezuela y desde donde al día siguiente encabezó el fallido intento de entrar a su país encabezando una caravana de presunta “ayuda humanitaria”.

Guaidó aseguró que las fotos son para crear una cortina de humo y tratar de desviar el tema que realmente se vive en Venezuela, como es la falta de alimentos, medicinas y el éxodo de casi 4 millones de ciudadanos.

“Los Rastrojos” es una banda criminal heredera de las desmovilizadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y está dedicada al narcotráfico y el contrabando, principalmente en la frontera entre Colombia y Venezuela, en la zona que circunda Cúcuta.

La pregunta sería: ¿Qué dirían los medios occidentales si Nicolás Maduro hubiera posado junto a esos dos narcotraficantes?

Recordemos que otros terroristas venezolanos, como Leopoldo López, están siendo protegidos por la embajada española en Caracas, aunque el titular de Exteriores, el derechista Josep Borrell, militante del PSOE y recién nombrado jefe de la diplomacia de la Unión Europea, asegura que el mentado no puede dedicarse a hacer política en la legación borbónica.

Vean cómo el delincuente Guaidó entró en territorio colombiano para compartir con delincuentes, narcotraficantes, paramilitares y terroristas.

Cuando las personas piensan en las drogas ilegales y el abuso de tales sustancias, a menudo tienen una cierta imagen predeterminada en su cabeza.

FABRICAR MEDICAMENTOS DE GAMA “OPIOIDE”, PROVOCAR ADICCIÓN EN LOS PACIENTES Y CULPARLES A ELLOS DE ESA LACRA, ERA LA PRÁCTICA DE LOS SACKLERS

La más común es la de una persona de raza latina, árabe, negra o asiática, que trafica en la esquina de un barrio empobrecido de cualquier ciudad europea o estadounidense, latinoamericana u oriental. Craso error.

Lo más habitual, aunque siempre bajo los paraguas que forman automóviles de alta gama, despachos de ministros, gobernadores, alcaldes, policías, altos cargos en organismos que dicen dedicarse a detener a los miembros de cárteles de toda clase, es que esa persona tenga la piel clara, buen traje, ademanes elegantes, lujosa limusina y maletas de marca francesa,  preparándose para coordinar la entrega del producto en las mansiones de Nueva York, Hollywood, París, Chicago, Madrid, Londres, Amsterdam o México.

En ese escenario tenemos al mayor grupo de narcotraficantes de los Estados Unidos: se les conoce como Los Sacklers y no es un grupo de grunge o hip hop, sino una familia judía de Nueva York que posee la patente del medicamento OxyContin, a través de su compañía Purdue Pharmaceuticals, que ha sido señalada directamente como responsable de gran parte de la “crisis de opioides” que atraviesan los EEUU.

Los Sacklers comercializaron el OxyContin a través de sus contactos con médicos e instituciones sanitarias, sabiendo perfectamente los nocivos efectos que esa droga tendría en las personas, su propensión a causar adicción extrema y, por lo tanto, aumentar las ganancias de la familia a expensas de aquellos a quienes decían ayudar.

Como resultado de sus acciones, cientos de personas han muerto y aún más vidas fueron destrozadas en beneficio de unos pocos hombres cuyo desprecio por el ser humano es tanto como el que Hitler profesaba por el pueblo “elegido”.

Después de muchos años, los Sacklers finalmente se vieron obligados a declarar ante los tribunales, y resultó que no solo conocían la naturaleza adictiva de tal opioide, sino que comenzaron hace décadas a encubrir sus efectos, aunque reconocieron que en algunos pacientes, podría desarrollarse algún “problema”.

Los miembros de la familia Sackler, propietaria de la compañía que fabrica el OxyContin, dedicaron años de esfuerzos para engañar a doctores y pacientes sobre los peligros del poderoso analgésico”, sostiene ahora un tribunal que cita documentos previamente no divulgados.

Cuando la evidencia del creciente abuso de la droga era un secreto a voces a principios de la década de 2000, uno de los culpables, Richard Sackler, declaró que esas personas ya eran adictas a las drogas antes de consumir el OxyContin.

Tenemos que culpar a los que consumen el producto”, escribió Sackler en un correo electrónico en 2001, cuando era presidente de la compañía, Purdue Pharma. “Ellos son los culpables y son el problema. Son delincuentes imprudentes”.

Ese correo electrónico y otras comunicaciones internas de la empresa fueron presentadas como prueba por el fiscal general del estado de Massachusetts.

Representan la primera evidencia que parece vincular a los Sacklers con decisiones específicas tomadas por la compañía sobre la comercialización de OxyContin.

Sin embargo, las triquiñuelas de la jurisprudencia no lograron hallar ningún delito en ese proceder mercantilista. ¿Será que las sagas judías tienen el campo libre para actuar de tal manera, sin que la justicia haga su labor?

Estos días, la gente se pregunta por qué los soldados estadounidenses protegen los campos de amapolas en Afganistán. Podríamos formular una pregunta incómoda al gobierno: ¿Hay alguien que subsidie ​​la producción y les proporcione fertilizantes y semillas a grupos como Los Sacklers?

Esa es una cuestión que nadie quiere responder, y mucho menos preguntar con qué propósito se mantiene a esos militares en aquel territorio, como sin fueran vigilantes a sueldo de un cártel gubernamental.

Volviendo a los Sacklers, hay que ser muy canalla para culpar a los pacientes de su adicción. Si bien es cierto que existen personas que buscan ese tipo de medicamentos fingiendo una afección, existen muchas más que ignoraban que ese medicamento les haría drogodependientes casi de por vidas.

El cártel legal de los Sacklers no es diferente a sus homólogos de Colombia o México, excepto que los traficantes de esos países lucen “cuernos de chivo” (el término narco para nombrar a los fusiles AK-47) y disparan a los que les critican.

Así que, por si las moscas, finalizo el artículo.

(Informe recogido en la web http://shoebat.com)

Después de que Washington cancelara el pasado sábado las negociaciones de paz con líderes talibanes, el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, declaró este 8 de septiembre en una entrevista al canal ABC que “solo en los últimos diez días hemos matado a más de mil talibanes“.

Asimismo, aseguró que el presidente del país norteamericano, Donald Trump, decidió romper las conversaciones después de que la semana pasada los talibanes mataran a un soldado estadounidense y a otras once personas en un ataque perpetrado en la capital de Afganistán, Kabul.

Recordemos que, desde el año 2001, año en que el Pentágono comenzó la llamada ‘Operación Libertad Duradera’, llevó a Afganistán al caos y a la destrucción, pero la única libertad conocida desde entonces, fue la que el régimen estadounidense se dió a si mismo para monopolizar el tráfico de opio, morfina y heroína.

SE DICE QUE LOS MIEMBROS DEL EJÉRCITO DE LOS EEUU EN AFGANISTÁN, ADEMÁS DE ORINAR SOBRE LOS CADÁVERES DE SUS ENEMIGOS TALIBANES, ES CANTAR. “AMAPOLA… LINDÍSIMA AMAPOLAAA…”

Así se repite la historia de los años 50, cuando EEUU se encargaba del tráfico de opio a través del Triángulo de Oro en el sudeste de Asia, cubriendo 350.000 kilómetros cuadrados.

El control de los campos donde abunda la amapola “Papaver somniferum” (de la que se extraen los alcaloides del opio) fue uno de los principales argumentos del Gobierno de Barack Obama para tomar la decisión de seguir manteniendo las tropas en Afganistán, después de haber anunciado, en 2014, que la guerra había concluido.

Sin embargo, dos años antes de esa declaración, Washington había firmado con Kabul un acuerdo llamado ‘The US/Afghan Strategic Partnership Agreement’ (SPA) (El Acuerdo de Asociación Estratégica entre Estados Unidos y Afganistán), que permitía a las tropas estadounidenses quedarse en Afganistán hasta el 2024.

Bastó un año de permanencia de las tropas estadounidenses y las de sus aliados de la OTAN para que el área de cultivo de adormidera se extienda a unas 75.000 hectáreas. En 2008, la amapola se cultivaba ya en 193.000 hectáreas y, en 2016, esta planta abarcó 201.000 hectáreas.

CADA AÑO, EL OPIO QUE ACAPARA EL EJÉRCITO DE LOS EEUU EN AFGANISTÁN  SUPONE MÁS DE 80.000 MILLONES DE DÓLARES DE BENEFICIO

Con la llegada del ejército estadounidense, la producción de opio creció de 185 toneladas en 2001 a 3.400 en 2002, y a 5.000 y 7.000 toneladas en 2016, aunque se considera extraoficialmente que la producción anual de opio ronda las 9.000 toneladas.

La parlamentaria afgana Malalai Joya declaró que “EEUU y sus aliados están obteniendo el máximo de ganancia en el negocio multimillonario de opio“. Según esta luchadora por los derechos humanos, “la narcoeconomía de Afganistán es un proyecto diseñado por la CIA y apoyado por la política exterior de EEUU. Hay informes en Afganistán que indican con claridad que el Ejército estadounidense está participando en el tráfico de opio“.

Pero estamos seguros de que nunca se sabrán los nombres de los responsables reales o padrinos del narcotráfico que involucra a Estados Unidos y a sus aliados de la OTAN, no sólo en Afganistàn, sino en todas las naciones que han sido y son aún víctimas de esa “lucha por la libertad”.

Existe un proverbio afgano que dice así: “Lo que es obvio no requiere de explicación”.

Algunas de las noticias aparecidas en medios occidentales suelen llevar en su seno una invisible carga de ironía y sarcasmo,  suficiente para dejar a esas plataformas a la altura del ridículo más lamentable.

Una de ellas es la que revela que un militar (piloto, al parecer) de la comitiva del dirigente ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro, fue detenido en Sevilla con 39 kilogramos de cocaína.

¿Alguno de esos medios se ha atrevido a comentar el hecho, tratando de investigar la posible conexión de ese neofascista con el narcotráfico en Latinoamérica, del que Álvaro Uribe, muy amigo de Mario Vargas Llosa o Felipe González, es uno de sus principales capos?

Esos medios, dominados por empresarios afines a un régimen que defiende los genocidios de la OTAN y la violación de los derechos fundamentales en medio mundo, contratan trabajadores de fácil adquisición para que permanezcan mudos ante los códigos de comportamiento ideológico de la corporación que les paga un sueldo, por cierto bastante miserable.

¿Se imaginan si ese arresto hubiera tenido como protagonista a un miembro de la comitiva de los presidentes de Venezuela, Cuba, Rusia, China, Nicaragua, Irán o Bolivia?

Me imagino a los Cebrianes, Indas, Losantos, Marhuendas, Callejas, Henares, Preciados, Almeidas y demás tertulianos, vociferando y tejiendo una enorme red en la que encerrarían a los mandatarios de esas naciones, sus familias, fuerzas armadas y gobierno en pleno.

Pero no. Contra Bolsonaro ni una palabra, ni una sombra de recelo, aunque millón de veces más peligroso que Abascal, porque este último no detenta ni una micra de poder ejecutivo, mientras que el enemigo público número 1 de Lula, de la justicia y la democracia en Brasil, hace y deshace a su albedrío, con el mismo desparpajo y la impunidad de que goza la extrema derecha en Argentina o Colombia.

A los habituales comentaristas mentados les trae al pairo el hambre, la miseria, los miles de asesinatos de mujeres que se cometen en aquel continente, los crímenes contra líderes sociales, sindicalistas, periodistas y defensores/as de DDHH que se perpetran, con una inusitada frecuencia, en México, Colombia, Honduras, El Salvador, Guatemala, Perú, Brasil, Argentina, Haití, etc.

A esos tertulianos/as no se les escucha ni una sola palabra sobre la probable conexión entre el mandatario Jair Bolsonaro y los 39 kilos de cocaína o el nexo entre ese cargamento y el ejército brasileño, donde como en las FFAA colombianas y mexicanas, existe una dependencia conocida y palmaria con el narcotráfico y el crimen organizado.

La hipocresía, doble moral, ausencia de ética e inquina contra todas las revoluciones en América, les delatan como miembros de otro VOX, virtual pero muy mediático, donde claman contra aquel partido y sus máximos representantes, mientras muestran una cobardía monumental cuando se nombra a Trump, los monarcas de Arabia Saudita o Qatar, Macron, Iván Duque, Juan Guaidó, Netanyahu o Theresa May.

La mentira es mala consejera, pero a todos y todas los/as nombrados, les supone una buena cantidad mensual con la que comprar el vestuario para el próximo programa, aunque su desnudez deontológica no hay quien la vista.

Iván Duque se reúne con Mauricio Macri en la Casa Rosada en su primera visita oficial a Argentina. El presidente colombiano destaca la amistad entre ambas naciones y busca fortalecer el comercio bilateral, así como la lucha contra la corrupción y el narcotráfico. Además, ambos han puesto de relieve su postura común sobre la situación en Venezuela.

El canciller de Colombia, Carlos Holmes Trujillo, rechazó los señalamientos que en su contra hizo el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, Diosdado Cabello, quien lo vinculó con el desaparecido capo del extinto Cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria.

EL YA DESAPARECIDO PABLO ESCOBAR NOMBRÓ EN ALGUNA OCASIÓN AL MINISTRO DE EXTERIORES COLOMBIANO COMO UNO DE SUS GRANDES AMIGOS

“En esta oportunidad [Cabello] pretende enlodar mi nombre haciendo uso del fragmento de un vídeo que ha sido explicado hasta la saciedad y en el cual no se hace referencia a mi persona, es decir, acude de nuevo a la falsedad”, dijo Trujillo a través de un vídeo difundido a la prensa por su despacho.

En una actividad en el estado venezolano de Apure (centro-oeste), Cabello afirmó que “esa dirigencia colombiana que hoy gobierna Colombia (…) tiene como canciller a un personaje aliado de Pablo Escobar Gaviria: el canciller colombiano, el de hoy, lo nombra Pablo Escobar Gaviria como compañero“. Además, Cabello dijo que la clase alta colombiana está infiltrada por el narcotráfico.

Cabello hizo esas declaraciones luego de que el ministro colombiano se reunió el 3 de junio en Moscú con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, ante quien afirmó que Bogotá responsabiliza de la situación de Venezuela al presidente Nicolás Maduro.

En su réplica de este 5 de junio, Trujillo dijo que tales señalamientos de vínculos con Pablo Escobar “provienen de una persona [Cabello] que está señalada por las autoridades de EEUU de haber incurrido en gravísimos delitos, entre ellos el lavado de activos producto de la corrupción y el narcotráfico”.

Asimismo, indicó que con sus aseveraciones, el asambleísta venezolano “acude nuevamente a la criminal práctica de la mentira, la injuria, la calumnia, la falsedad contra personas y el insulto contra los colombianos”.

Los señalamientos de Cabello se basan en un vídeo previo a las elecciones parlamentarias del 14 de marzo de 1982, en las que participó Pablo Escobar y en las que mencionó a “Carlos Holmes Trujillo” y a otros parlamentarios por su apoyo en la política.

Sin embargo, al parecer Escobar se refería al padre del actual canciller colombiano, quien sí fue congresista, mientras que su hijo nunca ha sido parlamentario y cuyos cargos de elección popular fueron la Alcaldía de la ciudad de Cali (suroeste) entre 1986 y 1988 y delegado de la Asamblea Nacional Constituyente en 1991.

Para la época del vídeo, Trujillo se encontraba como cónsul de Colombia en Japón, cargo en el que estuvo hasta el 7 de septiembre de 1982.

Pablo Escobar fue el fundador y máximo líder del Cartel de Medellín hasta el día de su muerte, el 2 de diciembre de 1993, cuando fue disparado por las autoridades en una casa que le servía de refugio en un elegante sector de esa ciudad, en el noroeste de Colombia.

https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201906051087517947-holmes-trujillo-niega-vinculo-con-pablo-escobar/

NOTA.- Resulta notoria la relación del ex presidente y genocida Álvaro Uribe con el narcotráfico y los asesinatos perpetrados por los terroristas paramilitares durante sus años como mandatario en Colombia, como muchos altos cargos del ejército y la policía de aquel régimen. Más del 50% de la burguesía y la clase política derechista que ha gobernado y aún rige la nación sudamericana está implicada en tales crímenes.

No resulta extraño que el canciller Holmes Trujillo pertenezca a la Mafia del narcotráfico, como de los continuos asesinatos de ex guerrilleros/as y defensores de los DDHH.

Es más: no me extrañaría nada que Josep Borrell mantenga una estupenda relación con Holmes. Ambos odian a Nicolás Maduro más que a la democracia.

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