Category: PROTESTAS CIUDADANAS


El senador estadounidense Tom Cotton hizo una declaración el pasado martes, en la que advirtió a Beijing que no lanzara una ‘violenta represión’ contra los manifestantes que protestan en Hong Kong. También instó al gobierno de los Estados Unidos a que preparara sanciones contra China.

LA EVIDENCIA DE LAS TRIQUIÑUELAS EN HONG KONG PARA AZUZAR AL PERSONAL EN LAS PROTESTAS “DEMOCRÁTICAS”, MUESTRA LA CONSTANTE ESTUPIDEZ DEL GOBIERNO DE TRUMP Y SU INÚTIL EMPEÑO INJERENCISTA

Antes de la declaración de Cotton, Beijing nunca afirmó que recurriría a la fuerza para reprimir los disturbios de Hong Kong.

Por el contrario, ofreció apoyo al gobierno y la policía de la Región Administrativa Especial de Hong Kong (RAEHK), instándolos a tomar medidas resueltas para salvaguardar el estado de derecho en la ciudad. Esto último, es algo que las autoridades estadounidenses no entienden.

Cuando los medios de comunicación le preguntaron si las fuerzas del Ejército Popular de Liberación (EPL) iban a intervenir en Hong Kong, casi todos los funcionarios de Beijing se refirieron a las disposiciones de la Ley Básica que rigen los deberes y responsabilidades de ese departamento.

¿Por qué los legisladores estadounidenses y los medios de comunicación occidentales se preocupan tanto por las acciones de las tropas del EPL, estacionadas en Hong Kong?

Sencillo: se debe a que ellos creen también que los manifestantes radicales en Hong Kong han ido demasiado lejos.

Con las protestas cada vez más violentas, las marchas ya no son expresiones pacíficas de demandas democráticas, sino alharacas que buscan derribar la legitimidad, legalidad y el orden básico de la ciudad, afectando gravemente la gobernanza de la RAEHK. Ninguna nación occidental toleraría impasible tales enfrentamientos.

Los legisladores como Cotton deben saber que si esas mismas manifestaciones violentas ocurrieran en los Estados Unidos y los policías fueran atacados de idéntica forma como sucede en Hong Kong, la Guardia Nacional ya habría tomado medidas más que contundentes.

El lunes, la portavoz de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, elogió a los manifestantes radicales y dijo que ‘están enviando un mensaje conmovedor al mundo‘.

Es obvio que para Pelosi, incitar al enfrentamiento y al desmán originado por la violencia, además de los daños  causados a otros miles de trabajadores en Hong Kong, supone una actitud muy emotiva. Como cuando los opositores venezolanos quemaban vivas a personas que defienden la revolución en Venezuela.

Debido a la política de ‘un país, dos sistemas’, Washington quiere implementar muchas formas de ejercer su influencia en la sociedad hongkonesa.

Occidente obliga a los medios a construir una imagen heroica e ilusionante con las protestas, alegando que esas miles de personas luchan por una causa justa. Incluso las agresiones y destrozos no son ilegales, ni políticamente incorrectas, pero sí lo son cuando suceden en países occidentales.

Las protestas en Hong Kong se han vuelto seriamente irracionales. Para mantener activa esa rabia colectiva, es necesario continuar alimentándola con propaganda favorable, haciendo creer a los protagonistas que son héroes de guerra.

Los legisladores estadounidenses, los medios de comunicación y los funcionarios del gobierno se turnaron para animar a los manifestantes radicales.

Estados Unidos ha estado plagado de problemas internos en los últimos años. En solo un fin de semana de agosto, dos tiroteos masivos en los Estados Unidos mataron a decenas de personas e hirieron a más.

Las manifestaciones en Hong Kong han tenido lugar durante dos meses, pero nadie ha sido asesinado. No es aventurado afirmar, con rotundidad, que la situación de los derechos humanos en Hong Kong es mucho mejor que la de los Estados Unidos. Y no hablemos de esos derechos en las comunidades negras.

Los ciudadanos de Hong Kong no deben ser engañados por la propaganda histérica de los poderosos medios occidentales. La ciudad alberga a más de 7 millones y medio de personas. La turbulencia, a largo plazo, arruinará muchas de esas vidas.

La gente necesita apoyar al gobierno y a la policía de la RAEHK para restablecer la paz y la convivencia ciudadanas y no dejarse engañar por personajes como Cotton y Pelosi.

Si la situación en Hong Kong se deteriora aún más, el gobierno central no hará la vista gorda ante los disturbios que el gobierno de la RAEHK no puede manejar.

Según la Ley Básica, el gobierno central dispone de suficientes medidas y fuerza para controlar con rapidez y eficacia cualquier desorden violento. Demandas: todas. Agresiones y ataques violentos: ninguno.

Nos gustaría que Hong Kong se una al gobierno de la RAEHK para defender la normalidad, la concordia y el buen talante, que son aspectos fundamentales de la ciudad.

Cuando la mayoría silenciosa se levante y ayude a combatir los disturbios, la agitación de Hong Kong finalmente se superará.

http://www.globaltimes.cn/content/1160701.shtml

Las “revoluciones naranja” y las falsas protestas contras sistemas políticos que no agradan a los gobiernos occidentales (EEUU y los de la UE), forman parte, desde comienzos del siglo XXI, de una estrategia golpista que evita a Washington emprender acciones militares que podrían acabar en un fiasco absoluto, como los acaecidos en Corea y Vietnam.

La monumental cifra de armamento y dólares que Arabia Saudita, EEUU e Israel dedicaron a los grupos terroristas radicales (Al Qaeda, Al Nusra, Hermanos Musulmanes, Isis, etc.) sirvieron de ejército, además de la OTAN y las mentiras políticas o mediáticas (no menos gigantescas), para arrasar a las poblaciones de Libia y Siria, coincidiendo en tiempo, aunque no geográficamente, con los golpes de estado en Honduras y Paraguay (la mayor reserva de agua dulce del continente americano), además de la injerencia descarada (CIA, NSA, FBI) en los comicios en Brasil, Ecuador o Argentina, junto a los criminales bloqueos y ataques contra Venezuela y la reactivación del asedio en Cuba.

Ahora parece que les toca el turno a Rusia, exhibiendo protestas de algunos colectivos, cuya legitimidad en las elecciones municipales es nula, más los que se suceden en la villa de Hong Kong, en China, donde se utiliza la violencia (que en TV se llama protesta) de miles de personas que “anhelan la democracia“, mientras Falsimedia minimiza o silencia otros reclamos en diferentes naciones europeas y sudamericanas, cuyos manifestantes no suelen llevar enseñas de los EEUU (como en la ex colonia británica mencionada) sino que, si las exhiben, es para quemarlas en público.

Dado que el principal idioma en China es el mandarín, creo oportuno asegurar que Occidente acaba de renegar de las revoluciones “naranja” (como en Ucrania, donde el neonazismo sigue aumentando), para inventarse la “mandarina”, que tiene asegurado un rotundo fracaso.

Donald Trump y su pandilla de asesores y funcionarios criminales, han roto todos los tratados internacionales de control de armamentos y no saben qué hacer con sus 2.500 terroristas del ISIS, a los que podrían liberar, para que el mundo viva en 2020 una etapa siniestra de atentados y matanzas, peores que los del último tiroteo en El Paso.

Y aunque parezca atrevido, puedo deducir que algunos de aquellos asesinos a sueldo mantienen contacto permanente con las agencias de seguridad de EEUU, Francia, Israel y Gran Bretaña. ¡Ah¡…se me olvidaba: y con el CNI español, cuya relación con los autores intelectuales del atentado en las Ramblas de Barcelona en 2017, aún no ha sido explicado a la población, ni exigido por los “progresistas” unidos-que-no-pueden-o-no-quieren.

No hay duda. El cambalache del siglo XX sigue boyante en el XXI, pero las únicas naciones que pudieran frenar esa oleada de “falta de respeto y atropello a la razón”, porque están dotadas de ejércitos poderosos y gobiernos más que respetables, son Rusia y China. Que nadie lo dude.

La tensión fue palpable en Nantes (noroeste de Francia) este 3 de agosto, durante la marcha en homenaje a Steve Maia Caniço, que “cayó” a un río en esta ciudad tras una polémica carga policial que ha valido fuertes críticas al Ejecutivo.

Sin embargo, los uniformados aplicaron idéntica y brutal represión contra los manifestantes, utilizando gases lacrimógenos y chorros de agua a presión.

El movimiento ‘chalecos amarillos’ vuelve a salir a las calles de París por 38ª semana consecutiva para manifestarse en contra de las políticas del Gobierno francés.

Desde que comenzó el movimiento en noviembre pasado de 2018, decenas de miles de personas han marchado todos los sábados por las calles de Francia, emitiendo una serie de quejas que van desde los impuestos sobre el combustible hasta la desigualdad de ingresos.

El movimiento ‘Chalecos amarillos’ vuelve a salir a las calles de París por 35ª semana consecutiva, para manifestarse contra las políticas del Gobierno neoliberal de Emmanuel Macron.

La lucha de clases y la movilización popular no deben detenerse y ese colectivo es un ejemplo a seguir en Europa.

Beijing exige al Gobierno de Hong Kong que restablezca el orden social lo antes posible, tras las violentas protestas del pasado 1 de julio, pero los manifestantes no planean abandonar lo que consideran su lucha por la libertad.

Para el analista Pepe Escobar esas personas tienen “una idea mítica” sobre el Hong Kong libre, olvidando que este territorio de China no era más que una posesión colonial del imperio británico, que solo introdujo las “libertades democráticas” en el último año de su dominio.

La pregunta obligada, mientras los medios occidentales presentan a los manifestantes como amantes de la democracia, sería esta:

“¿Qué hubieran hecho las autoridades británicas y sus fuerzas policiales de seguridad, si esos miles de personas hubieran entrado violentamente, rompiendo las puertas de acceso a la sede del gobierno colonial y sus instituciones?”.

El movimiento de los ‘chalecos amarillos’ salió ayer sábado a las calles de Francia, por novena semana consecutiva, desde que las protestas estallaron el pasado 17 de noviembre.

En el transcurso de las marchas en París la Policía ha lanzado gases lacrimógenos y ha utilizado cañones de agua contra los manifestantes.

Según informa BFMTV, que cita una fuente policial, alrededor de 32.000 manifestantes participan en las concentraciones de este sábado en toda Francia, mientras que unas 8.000 lo hacen en París.

La semana pasada las protestas reunieron a 26.000 participantes en toda Francia y solo 2.000 en París.

Se informa que las autoridades francesas planean desplegar alrededor de 80.000 policías en todo el país —5.000 de ellos en París— ante el aumento del número de manifestantes previsto para esta jornada en comparación con la movilización anterior.

Entretanto, la Policía ya ha detenido a 59 personas en la capital francesa por “portar armas prohibidas” y “participar en un grupo para cometer actos de violencia”, informan medios locales.

Grupos de manifestantes ocuparon las calles de Sao Paulo (Brasil) para protestar por los recientes aumentos de las tarifas del transporte público en un 7,5 %.

Esas personas aseguraron que mantendrán sus movilizaciones hasta que el Gobierno local rectifique esta medida, por lo que comienzan las protestas y la represión policial y económica.

Cientos de personas se manifestaron en París contra las políticas del presidente Emmanuel Macron, mientras el mandatario visitaba a la selección nacional de balonmano. Sin previo aviso, la policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a los componentes de la marcha.

MACROMANIFESTACIÓN CONTRA MACRON

Los Campos Elíseos de Paris albergan una manifestación contra el mandatario francés, Emmanuel Macron. La oleada de protestas surgió tras la decisión de alzar los impuestos a los combustibles.

Un corresponsal de Sputnik informa que la policía usa gas lacrimógeno contra los manifestantes. El periodista comunicó que varios centenares de personas intentaron acercarse al Arco de Triunfo, bloqueado por la policía, a lo que los agentes respondieron arrojando gases lacrimógenos.
https://mundo.sputniknews.com/services/video/embed/1084159303-1084159330.html

 

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