Category: TERRORISMO DE ESTADO


EL PRESIDENTE DE VENEZUELA, NICOLÁS MADURO, PARTICIPA EN UNA VIDEOCONFERENCIA CON MIEMBROS DE SU GOBIERNO EN CARACAS, VENEZUELA, EL 15 DE MARZO DE 2019. (MIRAFLORES PALACE / REUTERS)

Caracas elevará a instancias políticas y judiciales internacionales la reunión convocada por el ‘think-tank’ estadounidense.

A principios de esta semana, el ‘think-tank’ estadounidense Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés)  organizó una reunión secreta, cuyo tema principal fue el “uso de fuerza militar en Venezuela”.

La información fue revelada por el periodista estadounidense de investigación Max Blumenthal, quien obtuvo una lista de verificación de participación  del encuentro privado denominado: ‘Evaluación del uso de la fuerza militar en Venezuela’.

Caracas no tardó en reaccionar con la noticia. El canciller venezolano, Jorge Arreaza, informó en su cuenta en Twitter que elevarán a instancias políticas y judiciales internacionales la “grave denuncia” publicada por Blumenthal en el portal Grayzone.

¿Qué es el CSIS?

El CSIS se define en su página web como una organización de investigación “sin fines de lucro”, dedicada a brindar “ideas estratégicas y soluciones de políticas” para quienes deben tomar decisiones para trazar “un rumbo hacia un mundo mejor”.

Según el portal Red Voltaire, la organización fue creada en 1962 por Ray S. Cline, entonces director de Investigaciones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés).

El portal refiere que, desde entonces, la organización “no tardó en convertirse en el instituto predilecto de los analistas de la Guerra Fría“, y menciona que el ex presidente norteamericano Ronald Reagan sacó del CSIS a sus “principales asesores para la Defensa”.

Para el historiador y embajador de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada, el CSIS es un órgano promotor de las guerras de EE.UU., que está financiado por “corporaciones petroleras” y “productoras de armas” en el país norteamericano.

Objetivo: Venezuela 

El ‘think-tank’ norteamericano, en su ‘Programa para las Américas’, habilitó un capítulo llamado “Iniciativa Venezuela“, en el que proponen cómo EE.UU., junto a la comunidad internacional, debe impulsar las “acciones más efectivas y coordinadas” para lo que denominan como el “día después en el país caribeño.

La organización pone a disposición sus “analistas”, pues consideran que una vez que Venezuela cuente con “un gobierno legítimo elegido democráticamente”, la nación bolivariana enfrentará “una variedad de  desafíos sociales, económicos, de seguridad, legales, institucionales y humanitarios”, señalan.

De hecho, el CSIS ya cuenta con varios informes sobre “recomendaciones” para Venezuela, entre ellos un documento titulado ‘Planificación para el día siguiente en Venezuela’, y que fue fechado recién en marzo.

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El intento de EE.UU. de enjuiciar al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, es un asalto a las libertades civiles conducido por una superpotencia que lucha por preservar su dominio, comentó a RT el periodista y documentalista británico John Pilger.

Según sus palabras, lo que le está sucediendo a Assange no es más que la persecución de un hombre que avergonzó a EE.UU. exponiendo al público la brutalidad de Washington en Oriente Medio.

“EE.UU. ha despertado la ira porque lo que estaba en juego en aquel momento era la superpotencia mundial luchando por mantener su dominio, su liderazgo informático, técnico y cultural. Y WikiLeaks se ha presentado como un obstáculo tremendo. Si perdemos a los Assanges, y no hay muchos de ellos (…), si perdemos los WikiLeaks, entonces perdemos todo un estrato de libertad”. Y sentenció: “El Estado deshonesto más grande de todos es EE.UU.”

Pilger asegura que el ataque a WikiLeaks es emblemático para el periodismo en Occidente, que ha traicionado su mandato de ser el perro guardián de los ciudadanos ante las acciones de sus gobiernos.

“Entregamos un mundo donde se ha abandonado la democracia básica, que se fundamenta en la discrepancia, en el desafío, en rendir cuentas al poder, en revelar, en avergonzar al poder”, aseguró Pilger.

Además, el periodista añadió que Assange fue arrestado “por un capricho político” y que su probable enjuiciamiento y encarcelamiento en EE.UU. “abre todo un capítulo para disminuir los principios que surgieron de la Segunda Guerra Mundial, sobre los cuales se basa la Declaración Universal de los Derechos Humanos, muestra lo frágiles que son”.

Las informaciones de WikiLeaks basadas en la filtración de Manning asestaron un duro golpe a los intentos de EE.UU. de encubrir la “naturaleza homicida de sus guerras coloniales”, dijo Pilger.

“Hay algún tipo de creencia consensual (…) de que no hacemos este tipo de cosas (…), solo las realizan los Estados totalitarios, los Estados deshonestos. De hecho, es evidente que el Estado deshonesto más grande de todos es EE.UU.”, enfatizó.

JOSÉ NEGRÓ VALERA, ANTROPÓLOGO VENEZOLANO

En un hecho sin precedentes, pero que nos muestra bastante bien el estado actual de cómo se encuentra la política hegemónica en el mundo, un aliado de Washington en Suramérica, Álvaro Uribe Vélez, publica sin ningún tipo de escrúpulo una apología del exterminio del pueblo colombiano.


​¿Cómo es posible que esto ocurra sin que las instituciones del Estado colombiano, se conmuevan en lo más mínimo?

Puede que la primera razón sea que se han acostumbrado a tolerar esta clase de formas en la política. Lo otro, es que están absolutamente controladas por esta clase de operadores.

Pero puede que la verdadera causa resida en que el Estado colombiano, en su totalidad, ya ha mutado hacia una clase de estructura que solo sirve para el control social y no para defensa de su población.

Un Estado que ha sido modelado y construido a imagen, semejanza e interés de los grupos elitescos que a través de la violencia y el miedo ejercen la administración del poder en Colombia.

Si queremos hablar de Estados que representan una grave amenaza para la inestabilidad de la región suramericana, creo que debemos prestar verdadera atención al drama colombiano.

LA NACIÓN COLOMBIANA ES UN NARCOESTADO DE CARÁCTER PARAMILITAR, DESDE DONDE EEUU UTILIZA A LAS MESNADAS MERCENARIAS PARA ATENTAR EN VENEZUELA

¡CUÁNTO NOS PREOCUPA VENEZUELA!

El Observatorio de Memoria y Conflicto, perteneciente al Centro Nacional de Memoria Histórica, compiló en cifras un drama que durante 60 años no ha generado tal cantidad de titulares y atención mediática como Venezuela desde que Nicolás Maduro asumiera en 2014 el poder en Venezuela.

“La guerra en Colombia ha dejado 262.197 muertos: De este total de víctimas fatales, 215.005 eran civiles y 46.813 eran combatientes. Un total de 94.754 muertes son atribuidas a los paramilitares, 35.683 a la guerrilla y 9.804 a agentes del Estado; la guerra dejó 80.514 desaparecidos (de los cuales 70.587 aún siguen desaparecidos), 37.094 víctimas de secuestro, 15.687 víctimas de violencia sexual y 17.804 menores de 18 años reclutados”.

Para la especialista en ciencias sociales, Karen Dávila, quien trabaja como investigadora del Observatorio Feminicidios Colombia perteneciente a la Red Feminista Antimilitarista, “la guerra es una realidad que siempre nos ha acompañado” y para entender el país hay que comprender el conflicto armado el cual “es transversal a cualquier análisis social“, apunta.

PERO EL PUEBLO VENEZOLANO Y SUS FUERZAS ARMADAS SON LA GARANTÍA DE QUE LA DEMOCRACIA SUBSISTA ANTE LOS ATAQUES Y AMENAZAS DEL EXTERIOR

La entrevista exclusiva para Sputnik, justo cuando en Colombia se conmemora el asesinato del líder liberal, Jorge Eliécer Gaitán, permite que usemos la referencia histórica como plataforma de análisis.

A juicio de Dávila, la muerte de Gaitán es un hito en la historia de la violencia en Colombia. Puede que la génesis del conflicto armado que vive dicho pueblo hoy día.

Gaitán tenía un proyecto de Unidad Nacional. Un hombre que logró aglomerar a amplios sectores de los partidos conservador y liberal, y mucho más importante a las grandes masas de pobres históricamente excluidas“, apunta.

Su muerte no solo provocó uno de los conflictos más largos de la historia moderna sino además, derivó en un estallido social, conocido como ‘el Bogotazo’, que dividió a Colombia hasta el presente.

“La propia ciudad modificó su espacio luego del estallido. Se dividió en Norte y Sur. Al norte, se fue a vivir la gente de clase media y alta, y hacia el sur se quedó la gente pobre”, complementa Dávila.

VENEZUELA JAMÁS HA AMENAZADO NI SE HA INMISCUIDO EN LOS ASUNTOS INTERNOS DE OTRAS NACIONES PORQUE QUIERE VIVIR EN PAZ CON TODOS LOS PUEBLOS DEL MUNDO

— ¿Cómo evoluciona la violencia y el conflicto colombiano, luego de ese hito?

Se forma un ejército de corte paramilitar que es apoyado por el Gobierno de Laureano Gómez. Un ejército que persigue a los liberales de manera descarnada y completamente sangrienta. Quema pueblos, comete todo tipo de masacres y torturas.

Aparecieron los grupos denominados chulavitas, pájaros y cóndores, que eran sectores de lo más reaccionario de la sociedad que entrenaban asesinos y que provienen de las capas pobres de la sociedad, pero que sirven a los intereses de los grupos de las élites conservadoras colombianas.

— Para muchos jóvenes, la creación de los grupos paramilitares se relaciona con Uribe Vélez, sin embargo, parece un fenómeno anterior…

Utilizar un aparato de represión sangrienta apoyado por el Estado es un fenómeno que se repite en la historia colombiana. Incluso después de la supuesta desmovilización de los paramilitares, durante el Gobierno de Álvaro Uribe, se generan las bandas criminales.

Siempre el Estado colombiano ha tenido un brazo de control que es con el que asesina, masacra, desaparece. Ya que con la fuerza pública no puede hacerlo de manera tan abierta, siempre se vale de este aparato para ejercer la represión.

MÁS DE 500 LÍDERES SOCIALES HAN SIDO ASESINADOS EN COLOMBIA POR EL PARAMILITARISMO QUE DIRIGE EL NARCOTRAFICANTE Y GENOCIDA ÁLVARO URIBE VÉLEZ

— Al ver el fenómeno paramilitar en una línea del tiempo, pueden extraerse factores comunes, pero también ciertas diferencias…

En algunos casos, ha mutado. Por ejemplo, el paramilitarismo de Álvaro Uribe está emparentado con el narcotráfico, el paramilitarismo de los años cincuenta está más vinculado con la tenencia de la tierra. Aunque, lo que hay de fondo en el proyecto paramilitar es la tierra.

Antes, mataban y acusaban a cualquiera de liberal para apoderarse de los territorios. El paramilitarismo que encabeza Uribe Vélez también tiene ese elemento porque es el espacio que necesitan las transnacionales para explotar los minerales, y el que requieren para la producción y tránsito de las drogas.

Un artículo de la revista ‘Semana’ titulado ‘Un millón de hogares campesinos en Colombia tienen menos tierra que una vaca’ apoya el punto de vista de Dávila.

Para la Oxfam, este país es el más desigual de toda América en cuanto a la tenencia de la tierra se refiere. La propia directora de la organización para Colombia, Aida Pesquera, reconoce que el Gobierno de Colombia “hace oído sordos” para atender la situación.

LA GUERRA FRÍA COMO EXCUSA

El paramilitarismo en Colombia, a juicio de Dávila, surge no solo por la configuración de factores en pugna al interior del país, sino que responden a un contexto global.

La tensión Rusia-Estados Unidos luego de la Segunda Guerra Mundial se traslada a Latinoamérica y allí ambas potencias se disputan las áreas de influencia.

La investigadora considera que un hecho significativo es que justo el día en que asesinan a Gaitán y estalla el Bogotazo, se desarrollaba en la ciudad una conferencia panamericana con representantes de toda la región. Todos los medios de comunicación señalaron a los comunistas de la violencia.

“El mensaje no era tanto para los colombianos como sí para todos esos invitados a la reunión panamericana. El fin era posicionar la idea de que la izquierda era una gran amenaza para el continente. Desde allí no solo se dio el marco para el diseño de la política anticomunista en Colombia. No es casual que a partir de ese hecho comenzara la persecución en América Latina del comunismo a través de acciones como el Plan Cóndor”, señala Dávila.

PABLO ESCOBAR MANTENIA RELACIONES “COMERCIALES” CON MAFIOSOS COMO FRANK SINATRA, LA ULTRADERECHA DE MIAMI Y EL MERCENARIO ISRAELITA YAIR KLEIN

EL APARATO DE CONTROL SOCIAL

En la década de los ochenta, el fenómeno paramilitar en Colombia se fortalece al darse una inimaginable alianza. Poco a poco, la élite política consigue su socio más importante al aliarse a los grupos del narcotráfico. Los objetivos de ambos logran una inusual coincidencia: luchar contra la guerrilla y por extensión con la izquierda política.

El zar de las drogas, Pablo Escobar, incluso se hace de los servicios del mercenario israelí Yair Klein, quien llega al país suramericano para entrenar en técnicas de contrainsurgencia a los grupos que trabajarían para Escobar.

Para Dávila, la guerrilla genera oposición al narcotráfico por todo lo que implica ese proyecto de corrupción del tejido social. Por tanto, se convierten en un objetivo militar pues les entorpece la producción y transporte de la cocaína.

“Para esas mismas fechas surge la Unión Patriótica, que es un proyecto político que comienza a generar esperanza en la población colombiana y sectores progresistas, y la élite colombiana decide unirse a los narcotraficantes para exterminar por completo lo que representa para ellos esa amenaza”, señala.

El antropólogo Michael Taussig, en su libro ‘Un gigante en convulsiones’, relata cómo los paramilitares crearon una especie de ‘shock’ terrible en la sociedad colombiana.

El miedo, según Taussig, es uno de los sentimientos más poderosos para someter a los seres humanos a la parálisis. Es por esta razón que Dávila reconoce que Colombia es una sociedad de control violento para evitar el surgimiento de alguna alternativa que le dispute el control a la oligarquía asentada en el poder.

Es un miedo completamente válido. Hay toda una evidencia de muerte e impunidad, donde no se le garantiza a nadie que expresarse o acompañar algún acto de justicia, no termine significando su propia muerte” apunta.

Pero a juicio de esta analista, lo más peligroso para Colombia es el efecto que este patrón de violencia genera en los jóvenes.

“Viven en un tejido social completamente deshumanizado. Entienden que su vida es algo que no se extiende en el tiempo, sino que simplemente debe obedecer a la máxima de sobrevivir a toda costa, sin importar lo que deba hacer. Es un sujeto indiferente hacia los otros, viven una realidad completamente carente de derechos”, señala.

LA MEMORIA POPULAR JAMÁS OLVIDARÁ A SU COMANDANTE Y SU EJEMPLO ES HOY LA FUERZA DE MILLONES DE CIUDADANOS/AS EN VENEZUELA

— ¿Qué le recomendaría a Venezuela para que evite el surgimiento de un fenómeno como el paramilitar?

El pueblo venezolano tiene a su favor que hasta ahora no ha tenido una guerra fratricida, en el último siglo. Es una gran ventaja que se debe preservar por encima de cualquier cosa. Cuando el presidente Maduro plantea todo tipo de mecanismos para que la paz se mantenga, yo siento de fondo esa preocupación por no permitir un conflicto entre hermanos.

Sabemos que la sociedad venezolana está polarizada, pero en lo cotidiano, uno no ve esa violencia que es necesaria para que prosperen grupos de asesinos fratricidas, como uno los ve en Colombia o Centroamérica.

— Oposición y Gobierno deben sumarse en esta tarea, ¿no lo cree?

Desde los dos bandos, desde la gente que tiene conciencia, se debe entender que la lucha política jamás nos debe llevar a la deshumanización. Y debemos saber que todas las campañas de instigación de odio, son mecanismos diseñados para provocar una guerra civil. Estados Unidos no pretende entrar aquí a que mueran sus marines.

El escenario ideal es tener venezolanos que maten a otros venezolanos y que prospere un proyecto favorable a sus intereses e incluso, así como pasó en Chile, que sea totalmente fascista. El esfuerzo que debe hacer la sociedad venezolana debe ser para resolver el conflicto de forma política para así evitar una guerra.

— El peor de los escenarios…

En una guerra no gana nadie, y después que esta ocurre el cambio en la sociedad es significativo. Es una invitación a más guerras, porque las heridas que dejan son muy difíciles de sanar. Todas las injusticias y venganzas que se producen en un conflicto bélico, van y vienen, es una violencia regresiva y cíclica.

Parte de los análisis de los colombianos que estamos en Venezuela, incluso chilenos y argentinos, que han vivido guerras civiles, es siempre procurar sumar a la paz y a que esta sociedad se exprese de forma democrática, y que por más que no entendamos al otro bando siempre hay que darles un espacio político para evitar que su único camino sea la violencia.

https://mundo.sputniknews.com/firmas/201904131086691542-estado-paramilitar-en-colombia/

NOTA.– JOSÉ NEGRÓN VALERA ES UN ANTROPÓLOGO Y ESCRITOR VENEZOLANO, INVESTIGADOR EN GUERRAS NO CONVENCIONALES, CONTRATERRORISMO Y OPERACIONES DE INFORMACIÓN.

AUTOR DE LOS LIBROS ‘UN LOFT PARA CLEOPATRA’,  ‘REYES Y DINOSAURIOS Y SABER Y PODER: EL PROCESO DE RENOVACIÓN ACADÉMICA EN LA UCV (1967-1970)’. PREMIO NACIONAL DE LITERATURA “STEFANÍA MOSCA” 2018

 

Como parte de los esfuerzos de EE.UU. para derrocar al presidente venezolano Nicolás Maduro, el vicepresidente Mike Pence se reunió el martes en la Casa Blanca con miembros de la oposición venezolana, junto al nuevo enviado especial de Trump para Venezuela, Elliot Abrams.

En este enlace podéis ver el programa subtitulado en castellano.

https://www.democracynow.org/es/embed/story/2019/1/30/allan_nairn_trump_s_venezuela_envoy

Y en este lo tienes resumido en inglés:

Abrams es un “halcón” de derecha, procesado en 1991 por mentir al Congreso durante el escándalo Irán-Contras, aunque más tarde fue absuelto por el presidente George H.W. Bush. En la década de 1980, Abrams defendió al dictador Efraín Ríos Montt mientras supervisaba su campaña de asesinatos y tortura masiva de comunidades indígenas en Guatemala.

Años más tarde, Ríos Montt fue condenado por genocidio. Además, en el año 2002 Abrams estuvo vinculado al intento de golpe de Estado contra Hugo Chávez en Venezuela.

Para ampliar esta información, vea el análisis del historial de Abrams que hacemos en Democracy Now! junto al galardonado periodista de investigación Allan Nairn, que le viene siguiendo el rastro hace más de tres décadas. Nairn ha ganado el premio George Polk en dos oportunidades y también ha recibido el premio de la organización Robert F. Kennedy Memorial.

TRANSCRIPCIÓN EN CASTELLANO DEL VIDEO

AMY GOODMAN: Mientras se desarrolla la crisis en Venezuela, regresamos a mi conversación con el premiado periodista de investigación Allan Nairn. Le pedí que nos hablara sobre Elliott Abrams, el nuevo enviado especial de Estados Unidos para Venezuela.

ALLAN NAIRN: Abrams fue el hombre clave en la política del Gobierno de Reagan hacia Centroamérica, cuando ese Gobierno estaba instigando lo que un tribunal dictaminó recientemente como un genocidio en Guatemala, cuando Estados Unidos estaba apoyando al Ejército de El Salvador en una serie de asesinatos y masacres realizadas por escuadrones de la muerte, y cuando Estados Unidos estaba invadiendo Nicaragua con grupos armados de la Contra que atacaban lo que un general estadounidense describió como “objetivos fáciles”, en referencia a civiles, cooperativas y cosas así.

Abrams luego regresó durante el Gobierno de George W. Bush, se unió al Consejo de Seguridad Nacional y fue un hombre clave en la implementación de la política estadounidense de respaldo a los ataques israelíes contra Gaza, cuando Estados Unidos se negó a aceptar los resultados de las elecciones en Gaza en las que Hamas derrotó a Fatah, y en cambio Abrams y sus secuaces respaldaron una operación de guerra para anular los resultados de las elecciones y respaldar a las fuerzas de Mohammed Dahlan.

Algunos comentaristas han dicho: “Bueno, Abrams no es del grupo de Trump. Él representa lo tradicional, la política exterior de Estados Unidos ya establecida”. Y eso es verdad. El problema es que esa política de Estados Unidos ha sido la de fomentar los genocidios cuando Estados Unidos lo ha creído necesario.

En el caso de Guatemala, Abrams y el Gobierno de Reagan estaban aprobando el envío de armas, dinero, inteligencia y la provisión de cobertura política al Ejército de Guatemala mientras este estaba arrasando las zonas mayas de las montañas del noroeste, borrando de la faz de la tierra 662 pueblos, según cifras del propio Ejército, decapitando niños, crucificando personas, usando las tácticas que ahora asociamos con el ISIS.

En un caso particular, en 1985, una activista que trabajaba con familiares de personas desaparecidas, llamada Rosario Godoy, fue secuestrada por el ejército. Ella fue violada y su cuerpo mutilado fue encontrado junto al de su bebé. Las uñas del bebé habían sido arrancadas. Cuando se le preguntó al Ejército guatemalteco acerca de esta atrocidad, dijo: “¡Oh!, murieron en un accidente de tráfico”. Cuando se le preguntó a Elliott Abrams sobre este incidente, él afirmó también que murieron en un accidente de tráfico. Esta activista fue violada y mutilada, y su bebé apareció con las uñas arrancadas, y Abrams dijo que fue un accidente de tráfico.

Es algo muy similar a la postura que Abrams tomó sobre Panamá. Cuando Noriega, el dictador de Panamá respaldado por la CIA, quien estuvo involucrado en el narcotráfico, y al que Estados Unidos más tarde decidió derrocar… cuando las fuerzas de Noriega secuestraron al disidente panameño Hugo Spadafora y le cortaron la cabeza con un cuchillo de cocina, Jesse Helms fue el único que intentó investigar en el Congreso de Estados Unidos, y Elliott Abrams lo detuvo, diciendo: “No, necesitamos a Noriega. Él está haciendo un muy buen trabajo. Está cooperando con nosotros”.

En el caso de El Salvador, luego de la masacre en El Mozote, donde un batallón entrenado por Estados Unidos masacró a más de 500 civiles, degollando a niños por el camino, Abrams tomó la iniciativa en negar que tal cosa hubiera sucedido. Y luego describió los resultados de las políticas del Gobierno de Reagan hacia El Salvador como un logro fabuloso. Lo dijo incluso después de que la Comisión de la Verdad de El Salvador emitiera un informe diciendo que más del 85% de las atrocidades habían sido cometidas por las fuerzas armadas y los escuadrones de la muerte, que tenían una práctica particular que consistía en cortar los genitales de sus víctimas, metérselos luego en la boca, y dejarlos a la vista de todos en los bordes de las carreteras de El Salvador.

Cuando yo aparecí en el programa de televisión de Charlie Rose con Elliott Abrams, sugerí que él debería ser sometido a juicio, llevado ante un tribunal al estilo de Nuremberg y juzgado por su papel en la facilitación de crímenes de guerra y de lesa humanidad. Abrams se burló de la idea, y dijo que era algo “ridículo”, pero en realidad no negó ninguno de los hechos respecto a lo que había hecho. Dijo que todo había sido necesario en el contexto de la Guerra Fría. Entonces, este es Elliott Abrams, quien ahora ha sido nombrado como la persona a cargo de los aspectos clave de la política de Estados Unidos hacia Venezuela.

AMY GOODMAN: Allan, veamos ese video. Esto ocurrió en marzo de 1995, cuando usted y Elliott Abrams estuvieron en el programa de Charlie Rose de la cadena PBS. El video empieza con usted.

ALLAN NAIRN: Es decir, creo debemos aplicar las mismas reglas. El presidente Bush habló una vez de someter a Saddam Hussein a juicio por crímenes de lesa humanidad, en un tribunal como el de Nuremberg. Creo que es una buena idea. Pero si eres serio, tienes que ser imparcial.

Si nos fijamos en un caso como este, creo que tenemos que empezar a hablar de llevar a juicio a funcionarios guatemaltecos y estadounidenses. Creo que alguien como el señor Abrams sería un sujeto para una investigación similar a la de Nuremberg. Pero estoy de acuerdo con el señor Abrams en que los demócratas tendrían que sentarse en el banquillo de los acusados junto a él. El Congreso ha estado involucrado en esto. El Congreso aprobó la venta de 16.000 fusiles M-16 a Guatemala. En 1987 y 1988…

CHARLIE ROSE: De acuerdo, pero espera un segundo. Yo solo… antes… porque…

ALLAN NAIRN: …votaron a favor de enviar más ayuda militar de la que los republicanos habían pedido.

CHARLIE ROSE: Una vez más, lo invito a usted y a Elliott Abrams a volver a discutir lo que él hizo. Pero ahora mismo…

ALLAN NAIRN:…No, gracias, Charlie, pero no aceptaré.

CHARLIE ROSE: Espere un segundo. Adelante. ¿Quiere responder a la pregunta sobre si debe ir a juicio?

ELLIOTT ABRAMS: Es ridículo. Es ridículo responder a ese tipo de estupidez. Este tipo cree que estábamos en el lado equivocado en la Guerra Fría. Tal vez él personalmente estaba en el lado equivocado. Soy uno de los muchos millones de estadounidenses que se alegraron de ganar.

ALLAN NAIRN: Señor Abrams, usted estaba en el lado equivocado al apoyar la masacre de campesinos y activistas, y cualquiera que se atreviera a hablar. Y eso es un crimen. Eso es un crimen, señor Abrams, por el que la gente debe ser juzgada. Las leyes de Estados Unidos…

ELLIOTT ABRAMS: Sí, claro, someteremos a juicio a todos los funcionarios estadounidenses que ganaron la Guerra Fría.

AMY GOODMAN: Allan, ese era Elliott Abrams respondiéndole en el programa de Charlie Rose en PBS. ¿Su respuesta?

ALLAN NAIRN: Bueno, creo que lo que dijo en nuestro intercambio habla por sí mismo. Pero debo señalar que el pasado septiembre, el pasado 26 de septiembre, en un juicio por genocidio en Guatemala, un juicio en el que testifiqué y di evidencia, el tribunal dictaminó que lo que el Ejército guatemalteco hizo en Guatemala, en el caso de ese juicio en particular, lo que le hicieron a la población maya ixil, pero también se lo hicieron a otras poblaciones maya en Guatemala.

En ese juicio el tribunal dictaminó formalmente que eso constituyó un genocidio. Y en su fallo, y esto es bastante importante, dijeron que este genocidio fue llevado a cabo por el Ejército guatemalteco en acuerdo con y, esencialmente, a instancias de las políticas de Estados Unidos, de los intereses de Estados Unidos.

Por lo tanto, el caso era muy sólido en la década de 1990, cuando argumenté en el programa de Charlie Rose que Abrams debería ser llevado a juicio, pero ahora es aún más fuerte, porque tienes la afirmación del tribunal guatemalteco sobre este genocidio, diciendo que ese genocidio deriva de las políticas de Estados Unidos. Y eso ni siquiera es meterse en lo que se hizo con El Salvador, Panamá, Nicaragua, Palestina y otros lugares.

AMY GOODMAN: Vamos a ver un fragmento de lo que el Secretario de Estado Mike Pompeo dijo cuando anunció que Elliott Abrams sería la persona clave en Venezuela.

SECRETARIO DE ESTADO MIKE POMPEO: La pasión de Elliott por los derechos y libertades de todos los pueblos le hacen la persona perfecta y una incorporación valiosa y oportuna. […] Elliott será un verdadero activo para nuestra misión de ayudar a los venezolanos a restaurar plenamente la democracia y la prosperidad de su país.

AMY GOODMAN: Allan Nairn, ¿su respuesta?

ALLAN NAIRN: Bueno, Abrams ciertamente tenía pasión. Tenía mucha pasión. Y también es muy inteligente. Entonces, cuando Estados Unidos estaba respaldando al Ejército guatemalteco en lo que ahora ha sido juzgado como genocidio, cuando ayudaba dando apoyo, entrenando, incluso en algunos casos participando en los interrogatorios junto con los escuadrones de la muerte que Estados Unidos creó originalmente, Abrams fue muy apasionado en ver que las armas y el dinero llegaban a su destino, y en aparecer persistentemente en la televisión estadounidense, en programas como Nightline, aplastando a los débiles demócratas que llevaban a debatir con él, porque Abrams siempre basaba su argumento en los principios morales para defender ese apoyo de Estados Unidos a los asesinatos masivos y el genocidio en Centroamérica.

En ese momento, por ejemplo, en El Salvador, una de las cuestiones políticas inmediatas era que el Gobierno del presidente Duarte, y el Ejército que apoyaba a Duarte era esencialmente respaldado, prácticamente operado, por Estados Unidos, y los rebeldes estaban desafiando a Duarte, tratando de derrocarlo. Y Abrams le decía a los demócratas: “Entonces, ¿está diciendo que deberíamos dejar caer al presidente Duarte? ¿Es eso lo que está diciendo? ¿Y dejar que El Salvador se vuelva comunista?”

Y los demócratas se derrumbaban ante su argumento, respondiendo: “No, no, no estamos diciendo eso. Estamos diciendo que tienes… tenemos que mantener al presidente Duarte en el poder”. Y entonces Abrams decía: “Bueno, ¿cómo podemos mantener a Duarte en el poder si no apoyamos al Ejército salvadoreño?”.

Así que siempre fue muy apasionado y comprometido. ¿Comprometido con qué? Comprometido con los asesinatos en masa al servicio de lo que podría definirse como intereses o incluso capricho de Estados Unidos, porque de hecho, aunque todo eso estaba siendo retratado por Abrams y otros en ese momento como una batalla para prevenir que El Salvador, Guatemala y Nicaragua se convirtiesen en aliados de la Unión Soviética, cualquiera que estuviera familiarizado con los hechos en el terreno sabía que eso era ridículo.

Eso no era en absoluto lo que estaba en juego. Lo que estaba en juego era una batalla entre oligarquías locales, quienes estaban conduciendo a la mayoría de los campesinos pobres y de la clase obrera de esos países al borde de la hambruna, y en algunos más allá del borde. La mitad de los niños en las zonas más pobres morían antes de los 5 años.

Las personas que se atrevieron a hablar en contra de los oligarcas que imponían estas condiciones económicas, o contra el Ejército, fueron capturados, secuestrados por escuadrones de la muerte respaldados por Estados Unidos.

El hombre que creó los escuadrones de la muerte salvadoreños, el general Chele Medrano, me describió esto con gran detalle, en 13 horas de entrevistas. Medrano me mostró una medalla de plata que le fue otorgada en el Despacho Oval por lo que llamaron un servicio meritorio excepcional, que comenzó originalmente en el Gobierno del presidente Lyndon Johnson, y esto continuó hasta la época de Abrams.

Eso es lo que Estados Unidos estaban haciendo. Y eso es lo que él defendía apasionadamente. Y no tenía nada que ver con defender la libertad de los pueblos. Tiene más que ver con defender las libertades de los generales y corporaciones y dictadores.

AMY GOODMAN: Volveremos con el periodista de investigación Allan Nairn después de la pausa.

[Pausa]

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! democracynow.org, el informativo de guerra y paz. Soy Amy Goodman. Mientras seguimos analizando la crisis en Venezuela y el nuevo enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, volvemos a mi conversación con el premiado periodista de investigación Allan Nairn.

AMY GOODMAN: Vayamos a lo que sucedió en el escándalo Irán-Contra o Irangate en la década de 1980. En última instancia, Elliott Abrams fue declarado culpable de mentir al Congreso, creo que dos veces. Finalmente, sin embargo, el presidente George HW Bush lo perdonó. Pero ¿por qué le había mentido al Congreso.

ALLAN NAIRN: Bueno, él estaba mintiendo para encubrir el hecho de que el Gobierno de Reagan llevó a cabo una operación, de la que él fue parte, una operación dirigida por Oliver North, para suministrar armas a la Contra nicaragüenses creada por Estados Unidos para llevar a cabo agresiones contra Nicaragua, invadir Nicaragua e ir tras esos blancos suaves, lo que el general estadounidense Galvin describió como “blancos suaves”.

Pero estaban haciendo eso ilegalmente en ese momento, porque el Congreso lo había prohibido, pero el Gobierno de Reagan y Abrams y sus colegas decidieron simplemente ignorar el mandato legal del Congreso y pasar a la clandestinidad. Y para pasar a la clandestinidad, decidieron sacar mucho de su dinero de, entre todos los lugares, Irán, que era un enemigo declarado de Estados Unidos en ese momento.

Y negociaron, hicieron un trato complejo mediante el cual obtuvieron dinero de Irán, a cambio de proporcionar… de dejar que pasaran las armas. Usaron ese dinero para enviárselo a la Contra, y la Contra pudo continuar sus atrocidades. Y eventualmente tuvieron éxito. Los contras tuvieron éxito al derribar temporalmente el Gobierno sandinista de Nicaragua.

Pero — y este es un punto muy interesante y muy relevante en este momento, con la investigación de Mueller — los cargos de los que fue acusado Abrams, y de los que se declaró culpable, fueron relacionados con el aspecto más trivial tanto de la operación de la Contra como de toda la política de Estados Unidos en Centroamérica, de la cual él era esencialmente el cerebro.

El aspecto más trivial, sólo relacionado con el hecho de que le mintió al Congreso, tratando de encubrir algunas transacciones de dinero. Nunca fue acusado por los fiscales de Estados Unidos por el suministro de armas a los terroristas, que era como se estaban comportando el Ejército salvadoreño, el Ejército guatemalteco y los grupos de la Contra respaldada por la CIA, como terroristas, es decir, matando y torturando a civiles para fines políticos.

Abrams no fue acusado por eso. No fue acusado de incitar a delitos de lesa humanidad o genocidio. Solo fue acusado del aspecto más trivial, porque así es como funciona el sistema, particularmente el sistema estadounidense.

Los crímenes que son demasiado grandes, demasiado enormes, una amenaza demasiado grande para la supervivencia del propio sistema, como el apoyo a genocidios en el extranjero, no se puede condenar. Pero si cometes una ofensa más insignificante, que Dios te ayude, porque podrías estar en un verdadero problema.

Y esa parece ser la situación de algunos de los aliados de Trump en este momento, siendo acusados de mentir a la investigación de Mueller, por lo general en asuntos bastante pequeños en comparación con las cosas más grandes que Trump está haciendo en este momento, como arrebatar a menores de los brazos sus padres y madres en la frontera con México, aumentar los bombardeos y, por lo tanto, los asesinatos de civiles, en Irak, Siria y Afganistán, y un montón de cosas más.

Y Abrams, por cierto, y esto tal vez también sea relevante por lo que está pasando hoy, fue luego indultado por Bush. Y la persona que presionó para eso fue Barr, quien era el fiscal general en ese momento y ahora es el fiscal general entrante de Trump.

Pero, repito, Abrams, aunque se declaró culpable por haber mentido, todavía tiene que enfrentar la justicia real, así como los generales y presidentes de Estados Unidos, como el presidente… en este caso, hablando de Centroamérica, especialmente el presidente Reagan. Reagan nunca se enfrentó a la justicia, y Abrams aún no se ha enfrentado a ella, pero deberían hacerlo.

¿Por qué Estados Unidos no puede convertirse en un lugar tan civilizado como Guatemala? Guatemala logró organizar un juicio por genocidio contra el general Ríos Montt, su ex dictador, el general que fue la figura clave en las masacres.

Lo condenaron la primera vez. Lo sentenciaron a 80 años. La oligarquía exigió que se revocara el veredicto. Se revocó. Entonces el juicio se reinició desde la mitad del camino. Ríos Montt, para entonces, había muerto. Pero el juicio renovado trajo un veredicto diciendo que el Ejército había cometido genocidio en conformidad con los intereses de Estados Unidos.

Y esto se hace en el contexto de un Gobierno guatemalteco profundamente corrupto, que está tratando de enmendar las leyes de Guatemala para que todos los criminales de guerra condenados puedan ser liberados de la cárcel.

Con el apoyo del presidente Trump en este momento, y con apoyo externo clave del presidente de Israel, Netanyahu, quien está presionando al Gobierno de Trump en su nombre, y con Mike Pence actuando como el hombre clave, el actual Gobierno guatemalteco está intentando no solo para liberar a los criminales de guerra de la cárcel, sino también para callar a todos los fiscales dentro de Guatemala, algunos de ellos fiscales respaldados por la ONU con una institución, llamada CICIG, que han estado procesando al propio presidente Morales de Guatemala. y otros oligarcas y militares por cargos de corrupción.

Están tratando de… en algunos casos, de echar del país a los fiscales en otros, despedirlos, y en todos los casos, despojarlos de su protección policial para dejarlos indefensos ante las mafias, los traficantes de drogas y los políticos y oligarcas corruptos a los que están tratando de procesar, todo eso ahora con el respaldo de Trump.

Y es en ese tipo de contexto político en el que los valientes sobrevivientes de las atrocidades respaldadas por Abrams en Guatemala, el puñado de abogados, fiscales y jueces honestos en Guatemala, fueron capaces de lograr el milagro político de organizar estos juicios por genocidio y crímenes de lesa humanidad, y condenar y mandar a la cárcel a una serie de funcionarios de alto nivel.

Entonces, si pueden hacer eso en Guatemala, ¿por qué no podemos hacer eso aquí en Estados Unidos? ¿Por qué no podemos al menos aspirar a ese nivel de coraje, conciencia política y espíritu cívico?

Recuerdo que cuando el veredicto contra el general Ríos Montt estaba siendo leído, yo estaba en la corte, y estaba pensando: “Dios mío, imagina si esto se hiciera en Estados Unidos. Imagina un juicio en Texas a Bush Jr. por lo ocurrido en Irak, o a Obama por los asesinatos con drones, o para una figura como Elliott Abrams por lo ocurrido en Guatemala, El Salvador y en otros lugares”.

Y realmente es inconcebible en el momento político actual en Estados Unidos. Pero creo que llegaremos a ese punto. Y debemos tomar ejemplo de los valientes supervivientes y abogados de Guatemala.


Traducido por Lidia Hernández. Editado por Igor Moreno Unanua y Democracy Now! en Español.

En los días del golpe contra Hugo Chávez, en abril de 2002, la oposición venezolana – con Henrique Capriles a la cabeza- cercó la Embajada de Cuba y cortó el agua y la luz. Lo mismo que hacen hoy, con Juan Guaidó a la cabeza, a toda Venezuela.

Dos ataques, en un mes, dejaron el país sin luz, agua, teléfono, Internet, transporte. Durante días y en dos ocasiones. No hay antecedente de un ataque de guerra eléctrica de semejante envergadura en ningún lugar del mundo.

El objetivo: causar desesperación y caos, para justificar la intervención de EEUU. Pero la violencia no se produjo. Y las mayores protestas fueron –curiosamente- contra el propio Guaidó. La prensa corporativa, como en 2002, lo niega todo: los apagones –nos dicen- fueron por “falta de mantenimiento”.

¿Pagarán estos medios, algún día, por su complicidad con el terrorismo contra Venezuela?

Un trabajo de Ivana Belén Ruiz y José Manzaneda, para Cubainformación TV. Edición: Ana Gil.

La Mafia Mediática española y por extensión la occidental, incluyendo a portales presuntamente “progresistas” como “Público” (apéndice de La Secta de Jaume Roures), siguen mintiendo de forma descarada sobre los ataques cibernéticos y atentados con bombas, balas y cócteles Molotov contra el sistema eléctrico venezolano, alegando que se trata de “apagones” debidos a la torpeza gubernamental y al caos que reina en la República Bolivariana.

CATERVA DE MISERABLES QUE COBRAN JUGOSOS EMOLUMENTOS POR MENTIR, MANIPULAR INFORMACIONES Y OCULTAR LA VERDAD. EL SARCASMO RADICA EN QUE EN ALGUNAS DE ESAS PLATAFORMAS SE ATACA EN ESTOS DÍAS A LA ULTRADERECHA Y A SUS CANDIDATOS, CUANDO ELLOS MISMOS ACTÚAN COMO VERDADEROS NEONAZIS, COMO MONAGUILLOS DE GOEBBELS A LA HORA DE HABLAR DE VENEZUELA Y CUBA.

RTVE, Antena-3, Tele-5, TeleMadrid, ETB, TV3 y un largo etcétera, saben perfectamente que mienten, tergiversan y ocultan sus informaciones, para generar la sensación de que lo que ocurre en aquella nación solo obedece a la ineptitud del gobierno de Nicolás Maduro. Nada más lejos de la realidad.

El descaro de esas plataformas es de tal calibre que ocultan que Venezuela es el primer país del mundo que ha sido víctima de una agresión cibernética contra un sistema eléctrico, en la que participaron expertos informáticos de EEUU, Chile y Colombia. La tecnología para provocar los inmensos daños al sistema de distribución de electricidad, solo se halla en poder del Gobierno de Donald Trump.

Esa Mafia silencia que el gobierno de la Revolución Cubana define esos hechos como constitutivos de delito de terrorismo “dirigidos a dañar a la población indefensa para utilizarla como rehén en la guerra no convencional por Washington contra el gobierno de Venezuela“.

Esa Cuadrilla de perrodistas oculta que incluso la revista “Forbes“, nada proclive a la Revolución Bolivariana, da como “muy probable” la participación directa de la Casa Blanca y sus aliados en Santiago y Bogotá, en la cadena de sabotajes y destrucción paulatina y constante contra el servicio eléctrico venezolano.

El primero de ellos fue dirigido contra el cerebro del sistema computarizado de la empresa Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) en la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, ubicada en la represa de El Guri, estado Bolívar (sur); y el ciberataque desde el exterior al cerebro de conducción que queda en Caracas (capital).

El segundo atentado fue via electromagnética mediante dispositivos móviles que interrumpieron e impiden los procesos de recuperación de la energía.

La tercera fase se perpetró incendiando y lanzando artefactos y balas de gran calibre a varias subestaciones eléctricas.

Pese a todo, incluyendo la alucinante prohibición que pesa sobre Venezuela para impedir que pueda adquirir medicamentos (veto impuesto por EEUU a las Camorras farmaceúticas), el gobierno trabaja de forma incansable para atender todas las necesidades de alimentación, del reparto de agua potable, de gas, de atención sanitaria, en medio de tan gravísima situación.

El descaro y desvergüenza de los responsables de los servicios informativos de la Mafia Mediática ha superado todas las cotas de la ética y la deontología profesional, sumiéndose en una marea de Fake News solo posible cuando esos medios no son independientes sino todo lo contrario.

Este Pelotón de Voluntarios por la Desinformación contribuye al Maidán que Donald Trump quiere provocar en Venezuela. La sangre que pudiera derramarse salpicará sus manos y sus rostros.

El ex militar argentino Adolfo Scilingo, condenado en España a más de mil años de prisión por su responsabilidad en torturas y desapariciones durante la última dictadura en su país (1976-1983), afirmó que personal de la Armada española visitó un centro clandestino de detención para “colaborar en la lucha contra la subversión” y “enseñar cómo se tortura“.

Scilingo concedió una entrevista al medio Voz Pópuli desde la prisión de Alcalá-Meco, en Madrid, donde cumple condena por su participación en los “vuelos de la muerte”, práctica clandestina mediante la cual las Fuerzas Armadas argentinas arrojaban cuerpos de las personas secuestradas y desaparecidas al mar.

Fue él mismo quien se encargó, en el 2007, de relatar al juez Baltasar Garzón cómo las personas eran arrojadas vivas, desnudas y drogadas desde los aviones. Antes, en 1996, lo había hecho en declaraciones a la televisión.

El excapitán de corbeta estuvo involucrado en los secuestros y torturas ocurridos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el centro clandestino más emblemático de la represión ilegal, cuyo edificio funciona hoy como Museo de la Memoria.

¿El rey de España estaba al tanto?

En la entrevista, el represor contó que llegaron allí tres personas, uno de los cuales dijo “pertenecer a la Armada Española” como “enviado personal del rey de España (Juan Carlos I)  para colaborar en la lucha contra la subversión por su experiencia contra ETA” (Euskadi Ta Askatasuna, la organización armada vasca e independentista ya disuelta).

Vinieron a enseñar cómo se… En los reglamentos figuran los interrogatorios bajo acción compulsiva [duda] Figura tortura, directamente”, señala Scilingo.

LISTADO EN PODER DEL GOBIERNO ARGENTINO

También afirmó que las Fuerzas Armadas tenían un listado completo de las personas desaparecidas por esa fuerza, y que ese listado está en manos del Gobierno argentino, pero no quiere revelarlo.

A más de 20 años de su último contacto con los medios, Scilingo negó los hechos por los que fue condenado, argumentando que no se le daba participación en los secuestros y torturas, entre otras razones, porque tenía una hermana perteneciente a la organización peronista armada Montoneros, cosa que lo avergonzaba entre sus colegas militares.

Según reveló, pudo encontrarse con ella en la clandestinidad, y poco después murió de cáncer.

Pese a la condena de más de mil años de prisión, Scilingo fue filmado mientras caminaba tranquilamente por las calles de un pueblo español situado en una sierra .

En un video publicado por la web señalada se ve a Scilingo paseando en libertad. La “justicia”  española le concedió el beneficio de salidas transitorias.

(Con informaciòn de RT y Voz Populi)

 

 

El periodista Ignacio Ramonet enfatizaba hace lustros en Le Monde Diplomatique acerca de un hecho considerado como insólito, protagonizado por el entonces presidente Obama, quien puso en marcha algunos de los cambios de maquillaje que Washington necesitaba de su más alto mandatario. Nada de prepotencia, nada de amenazas, de chulería barata, de crispación.

MILLONES DE PERSONAS CREEN QUE SON DIFERENTES, CUANDO LO OBVIO ES QUE SE ENTIENDEN PERFECTAMENTE Y ACTÚAN DE LA MISMA FORMA

Poco que objetar al apunte del escritor gallego, ya que no puede negarse que la estudiada sonrisa del primer presidente negro y sus buenas maneras resultaban insólitas, exceptuando el caso de Jimmy Carter, tal vez el político más atípico que ha ocupado la Casa Blanca, principal impulsor de otra forma de analizar la problemática que surgió desde que el imperialismo ensangrentó Latinoamérica, ya suficientemente masacrada tras la llegada de las hordas españolas en 1492.

El presidente mexicano Manuel López Obrador llama en estos dìas al monarca español y al Papa Paco para que pidan perdón públicamente, por los millones de crímenes que el estado español y los sacerdotes de la conquista perpetraron en el nuevo continente, donde las naciones ocupadas lograron una independencia que hoy solo mantienen, a durísimas penas, Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia, amenazadas desde el siglo XIX por quienes desde el Norte se apropiaron del nombre de América, anunciando así que todo el continente sería propiedad de los genocidas que llegaron desde el Reino Unido, Holanda, Alemania, Francia, Italia…

Para conseguir la verdadera independencia, Latinoamérica debe librarse, en primer lugar, de los ejércitos que sirven a los intereses de los grandes empresarios del Norte, o al menos, intentar convencerles de que las fuerzas armadas, para ser amadas y respetadas, deben cambiar muchos de sus hábitos, sirviendo ante todo como garantes de la vida de la población y de la real independencia y soberanía de su patria, situándose del lado de los débiles, de los más necesitados, de los oprimidos.

ELLOS INCIARON LA REVOLUCIÓN PERO WASHINGTON NO LES PERDONA

Una tarea hoy imposible, porque FFAA como las cubanas, sandinistas y bolivarianas no abundan en aquellos territorios.

Ni siquiera la Iglesia, cuyos miembros se divertían con otro tipo de miembros practicando la pedofilia con tanto ardor y pasión como vesania y  crueldad, no hicieron otra cosa que impulsar el genocidio de tribus y pueblos enteros, eso sí, en nombre de la cruz del Redentor. Un presunto creador al que rezan los obispos y cardenales que apoyaron a Mussolini, Hitler, Franco, Videla, Batista, Stroessner, Pinochet o Duvalier.

Washington sigue amamantando a los gobernantes neofascistas colombianos, peruanos, hondureños, argentinos, chilenos, panameños, que jamás levantaron o alzan la voz para denunciar el cobarde y continuo asesinato de sacerdotes comprometidos con los pobres, que murieron en México, El Salvador, Colombia, Paraguay, etc., a los que la prensa oficial tachaba de curas terroristas.

TODOS LOS PRESIDENTES DE EEUU, SIN EXCEPCIÓN,  PROTEGIERON Y FINANCIARON A LOS CRIMINALES MÁS ABYECTOS DE LATINOAMÉRICA, MIENTRAS SANCIONAN Y ATACAN A AQUELLOS LIBERTADORES QUE BUSCAN ACABAR CON EL FASCISMO

Obama fue un presidente y un ciudadano convencional, formal, que sabía sonreír, mentir, saludar amablemente a sus potenciales enemigos (ya se llamaran Chávez, Raúl Castro, Ortega, Morales…), seguir mintiendo, abrazar y besar a sus amigos (Bachelet, Lugo, Tavares, Lula), mientras llenaba sus arcas y las de sus delincuentes incondicionales, como Álvaro Uribe, a base de bases militares, colocando miles de mercenarios para controlar cualquier intento de revolución bolivariana o independencia real. Y todo ello, como si fuera a regalar al pacifismo global la retirada total de sus tropas en Irak.

Que Obama liberase a los Cinco Héroes cubanos suponía el reinicio de una nueva y prometida etapa en las relaciones humanas, culturales, políticas y económicas con Cuba, la isla más digna, culta y soberana del continente.

UNA IMAGEN ESPERANZADORA QUE HOY ES SOLO UN HERMOSO RECUERDO

Que liberalizase en parte los viajes y el monto de dinero que podían llevar los cubanos residentes en USA al aterrizar en La Habana, fue simplemente regresar a la etapa pre-Bush.

Por ello, alabar sin más tales medidas fue como que si nos alegráramos de que una mujer a la que su cónyuge o pareja maltratase a diario, se uniera sentimentalmente con otro que sólo le propinaba una paliza al mes.

Sin embargo, Obama se mantuvo sordo, mudo y ciego en el tema del bloqueo sobre la isla más culta y solidaria del mundo. Obama tenía algo parecido a ese duende invisible que poseían personajes tan deleznables como Felipe González. Sin duda debía ser un gnomo mediocre, cobarde y mendaz.

Miguel Gila, el mejor y más grande de los filósofos y humoristas de habla castellana, nos contaba hablando de la guerra que: “A un compañero le habían echado del ejército porque mataba flojo”.

Y eso es, precisamente, lo que distingue a Obama de Trump. Aquel ordenaba asesinar con cierta parsimonia, mientras el segundo anuncia violencia, muerte, agresiones y además vocifera.

Hagamos memoria. Barak, hasta el 30 de septiembre de 2015 expulsó de EEUU a más 2 millones setecientos mil inmigrantes, arrasó Libia sin piedad, pero mirando al cielo con expresión compungida, como dejando caer las bombas suave, tiernamente, luciendo una sonrisa a lo Michael Jackson; Obama patrocinó al ISIS para asolar a Siria y financió los golpes de estado en Honduras, Paraguay y Ucrania.

Hace días, el ex presidente yanqui se reunió unos minutos en Sevilla con el derechista Pedro Sánchez, al que sin duda aleccionó sobre “cómo matar flojo” antes de las elecciones del 28 de abril, revelándole el secreto de cómo hacer una política de derecha desde un presunto centro-izquierda, convenientemente adobada con limosnas puntuales e incluso “generosos indultos”, para que el personal crea que el socialismo a la española es diferente del neofranquismo.

Sánchez juega a ser Obama y Abascal imita a Trump. En el fondo, no son tan diferentes.

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