Category: MEMORIA HISTÓRICA


Saludo de Iván Márquez, ex negociador de las FARC de Colombia, a la XXIV Conferencia Internacional Rosa Luxemburgo en Berlín.

NUEVO HOMENAJE A ROSA LUXEMBURGO EN BERLÍN. LA CREADORA DE LA FRASE “SOCIALISMO O BARBARIE” SUFRIRÍA UN TERRIBLE DESENCANTO COMPROBANDO QUE LOS SOCIALISTAS EUROPEOS DEL SIGLO XXI APOSTARON POR LA BARBARIE

Miles de simpatizantes participaron en la manifestación en recuerdo del deleznable asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, en el centenario de sus ejecuciones.

Portando banderas rojas y consignas, los manifestantes marcharon por las calles de Berlín antes de depositar claveles en el monumento erigido en el Cementerio Central de Friedrichsfelde.

Uno de los oradores que intervinieron en el homenaje dijo: “Creo que ambos eran críticos con elk capitalismo, eran intelectuales y defendieron ideas que todavía son  válidas hoy en día”.

Luxemburgo y Liebknecht fueron asesinados a tiros el 15 de enero de 1919 por los soldados alemanes Freikorps en Berlín. Desde la creación de la República Democrática Alemana, simpatizantes socialistas y comunistas celebran cada año esta marcha conmemorativa.

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Este documental comienza con imágenes en la Ciudad Universitaria, la Casa de Campo y la Gran Vía y una concentración de fuerzas en El Pardo.

Contiene también detalladas imágenes de un carro blindado, con aspectos del interior del mismo y realización de distintas maniobras.

También describe minuciosamente la actividad de una batería artillera en pleno funcionamiento, así como el lanzamiento de granadas de mano por parte de los milicianos.

La locución establece que ha sido necesario aprender a formar un ejército para derrotar a los traidores sublevados. Indica la locución que la ciudad lleva cinco meses resistiendo el asedio y continúa su vida bajo las bombas: imágenes de carteleras de cine y teatro y de edificios destruidos.

La actividad de la aviación leal ha obligado a los fascistas a abandonar el bombardeo aéreo pero continúan atacando a la población civil con la artillería.

Como prueba de la intervención del fascismo internacional a favor de los nacionales aparece un avión alemán derribado.

Se nos muestran también los destrozos producidos en los edificios del centro de la ciudad por los bombardeos de la artillería facciosa.

Yldefonso Finol (Prensa Bolivariana)

En Cartagena, emocionado por la visita del exjefe de la CIA, hoy canciller, Mike Pompeo, el presidente de Colombia Iván Duque, escribió en sus redes sociales:

Hace 200 años el apoyo de los padres fundadores de los Estados Unidos a nuestra independencia fue crucial, por lo que recibir hoy su visita nos llena de alegría y de honor, precisamente este año del Bicentenario, tan importante para nuestro país”.

IVÁN DUQUE, PEÓN DEL NARCOTRAFICANTE ÁLVARO URIBE, DESCONOCE LA HISTORIA DE SU PROPIO PAÍS Y MUESTRA SU SERVILISMO E INCULTURA ANTE EL JEFE DE LA C.I.A.

El breve texto provocó una prolongada controversia en redes y medios digitales, con el autor como epicentro de críticas y burlas de una ciudadanía sorprendida más por los errores que por el enfoque subyacente en el mensaje.

Antes de pasar al análisis de la temática histórica en cuestión, necesito hacer dos aclaraciones previas:

1) Por un profundo respeto a todo cuanto implique nuestra gesta independentista, intentaré en todo momento alejarme de cualquier sarcasmo, aunque luzca tentador echar una chanza a semejante adversario.

2) Por las mismas razones éticas, tampoco entraré en calificar el nivel de los comentarios que he visto en el ciberespacio.

Mi aporte en este debate se centrará en diseccionar el contenido del texto presidencial y ofrecer información documentada y verificada sobre la verdad histórica.

A): Primera afirmación: “Este año del Bicentenario, tan importante para nuestro país

Se conmemoran 200 años del glorioso 1819, aquel primer Gobierno Bolivariano de Venezuela con sede en Angostura, a orillas del río Orinoco, desde el cual Simón Bolívar visualizó, diseño, organizó y ejecutó con su directa dirección político-militar el paso de los Llanos, el salto de los Andes, las victorias de Pantano de Vargas y Boyacá, y la independencia de la Nueva Granada.

Ciertamente, es El Libertador, en su condición de Presidente de la República de Venezuela, quien fue con sus tropas y sus recursos a libertar aquella amplia franja de territorio que había sido reconquistada por la bota colonial.

Este es el Bolívar que en 1815, luego de pacificar y liberar Bogotá, no fue apoyado por los generales de Cartagena para completar la misión libertadora.

Es el Bolívar refugiado en el archipiélago caribeño, en el que sigue amasando con telúrica fuerza su máxima creación, su Colombia, y así lo anuncia con quenas y zampoñas en la Carta de Jamaica.

Es el Simón Bolívar que recibe –dos veces- el apoyo incondicional del General (¿padre fundador?) Petion.

El 15 de febrero de aquel inmortal 1819, El Libertador pronuncia su Discurso de Angostura en el acto de instalación del Congreso de la República de Venezuela, síntesis de su ideario político hasta el momento, donde manifiesta sus grandes preocupaciones sobre la necesidad de constituir instituciones para una nueva sociedad basada en la igualdad, la estabilidad y la felicidad social.

Allí reafirma la estrategia emancipadora según la cual, mientras persista la presencia del ejército enemigo en el territorio, la prioridad fundamental es la victoria militar sobre el invasor.

No dudó en reiterar su convicción más anhelada, que la unión de Venezuela y la Nueva Granada -“el voto (o deseo) de los ciudadanos de ambos países”- dieran origen a un nuevo Estado llamado Colombia, que sería “la garantía de la libertad de la América del Sur”.

Y así quedó plasmado en la segunda Carta Magna de Venezuela, sancionada en diciembre de 1819. Tal es el parto de la Colombia original, la de Bolívar y su pueblo.

NI EL PRESIDENTE JOHN ADAMS, NI SU SUCESOR THOMAS JEFFERSON, NI NINGUNO DE LOS “PADRES DE LOS EEUU” APOYARON LA INDEPENDENCIA DE LAS NACIONES LATINOAMERICANAS. MÁS BIEN AL CONTRARIO ANHELABAN “SER DUEÑOS DE TODO EL MUNDO” (COMO AFIRMÓ ADAMS)

2) Segunda afirmación: “El apoyo de los padres fundadores de los Estados Unidos a nuestra independencia fue crucial

Esta afirmación pudiera adolecer de dos extremismos: exceso de ignorancia de la historia y/o exceso de (es difícil decirlo sin calificar) obsequiosidad pro estadounidense (¿o servilismo, pitiyanquismo, malinchismo, santanderismo?)

Hace doscientos años el único Padre Fundador crucial para “nuestra independencia” fue Simón Bolívar, y en su nombre van implícitos los de Antonio Nariño y Rafael Urdaneta, Antonio José de Sucre y Camilo Torres, Lara y Zea, Silva y Girardot, Manuela Sáenz y Josefa Camejo, Ana María Campos y la señora que recibió al Libertador en Bogotá tras el triunfo de Boyacá: “¿Volviste? Bendito seas fantasma”; y miles anónimos que se sembraron en la inmensa trepidación de las luchas por un mundo mejor.

Los presidentes y el pueblo deberíamos saber que la Independencia de Nuestra América se logró a pesar de Estados Unidos.

Thomas Jefferson señalaba por allá por 1786:

“Nuestra Confederación debe ser como el nido desde el cual toda América, así como la del Norte como la del Sur, habrá de ser poblada. Mas cuidémonos (…) de creer que interesa a este gran Continente expulsar a los españoles. Por el momento aquellos países se encuentran en las mejores manos, y sólo temo que éstas resulten demasiado débiles para mantenerlos sujetos hasta que nuestra población haya crecido lo suficiente para írselos arrebatando pedazo a pedazo”.

Ese es el mismo Thomas Jefferson, que en 1806 negó el apoyo al venezolano Francisco de Miranda, quien sirvió con las armas a la independencia de Estados Unidos y es el autor de la original Colombeia como denominación genérica del continente una vez liberado del yugo colonial hispano.

Desde 1804, las fauces del “destino manifiesto” se asomaban en John Adams:

La gente de Kentucky está llena de ansias de empresa y aunque no es pobre, siente la misma avidez de saqueo que dominó a los romanos en sus mejores tiempos. México centellea ante nuestros ojos. Lo único que esperamos es ser dueños del mundo.

Ya el 10 de diciembre de 1810, los Estados Unidos esbozaron el cinismo como estrategia hacia las repúblicas nacientes en doloroso parto de guerra.

En resolución conjunta del Congreso yanqui, queda demostrada su hipocresía utilitarista:

Los revolucionarios de Hispanoamérica se enfrentarían solos al poderío español y cuando hubieran alcanzado la independencia, si la alcanzaban, los Estados Unidos concurrirían entonces a exigirles lo que debía corresponderles. Como pago, accederían al reconocimiento”.

Tempranamente, en junio de 1810, Juan Vicente Bolívar, hermano del Libertador, está en Baltimore al frente de una delegación especial que busca el reconocimiento de Venezuela. Igual gestión fue a realizar por Cartagena, Manuel Palacio Fajardo; ambas fracasaron.

El 29 de octubre de 1812, James Monroe, siendo Canciller, sostuvo:

Los Estados Unidos se encuentran en paz con España y no pueden, con ocasión de la lucha que ésta mantiene con sus diferentes posesiones, dar ningún paso que comprometa su neutralidad”.

En 1813, Manuel García de Sena intentó lograr de las autoridades de Washington colaboración con Venezuela y Nueva Granada, con el argumento de tener “no sólo comunes principios ideológicos y sentimentales de filantropía, sino también el interés bien entendido”. La respuesta fue una bofetada con guante de nieve: “Estamos en paz con España”.

El 20 de agosto de 1815, Pedro Gual, en un intento más de diplomacia de altura, escribe a William Thornton: “Nuestros intereses como americanos son los mismos. Vemos a este país como aun no corrompido por las intrigas de los Gabinetes europeos, los vemos como hermanos. Declarad al mundo que vosotros abiertamente protegéis nuestra independencia”. La actitud fue igual de sangre fría a la manifestada en 1813.

Bolívar escribía con ingenuo dolor en 1815 en la Carta de Jamaica:

¡Cuán frustradas esperanzas! No sólo los europeos, sino hasta nuestros hermanos del Norte se han mantenido inmóviles espectadores de esta contienda que por su esencia es la más justa, y por sus resultados la más bella e importante de cuantas se han suscitado en los siglos antiguos y modernos”.

Pero la dirigencia estadounidense está muy clara en sus intereses, que en casi nada coinciden con los Libertadores de Hispanoamérica.

El 3 de marzo de 1817, el presidente James Madison, consigue del Congreso la aprobación de una nueva ley de “neutralidad”, que vino a reforzar la más artera conspiración contra la “contienda más justa” que libraban las huestes bolivarianas.

La máscara se develó cuando corsarios yanquis violaron flagrantemente la tal “neutralidad”, contrabandeando armas, municiones y bastimentos para el ejército colonialista español; el gobierno estadounidense acudió presuroso y amenazante a protegerlos de las justificadas quejas patrióticas.

El conflicto no presenta el aspecto de una rebelión o insurrección, sino más bien el de una guerra civil entre partidos o bandos cuyas fuerzas están equilibradas y que son mirados sin preferencia”, afirmaba el Mensaje al Congreso del 2-12-1817.

EEUU COLABORABA MILITARMENTE CON LA CORONA ESPAÑOLA EN LA LUCHA CONTRA LOS INDEPENDENTISTAS LATINOAMERICANOS
(AUMENTA EL TAMAÑO DE LA IMAGEN CLIQUEANDO SOBRE LA MISMA)

Pero la verdad histórica persigue a los farsantes: “Cuando el gobierno republicano de Venezuela dispuso –por decreto del 6 de enero de 1817, publicado incluso en los Estados Unidos- el bloqueo de Guayana y Angostura, los buques mercantes norteamericanos hicieron caso omiso y burlaron sistemáticamente el bloqueo. En ese mismo año fueron capturadas por las fuerzas marítimas de Venezuela las goletas norteamericanas Tigre y Libertad, cuando llevaban recursos bélicos a los realistas”.

Este hecho dio pie a un duelo epistolar de antología. El 20 de agosto de 1818, El Libertador Simón Bolívar escribe al agente gringo Bautista Irvine:

“Si es libre el comercio de los neutros para suministrar a ambas partes los medios de hacer guerra, ¿por qué se prohíbe en el Norte? ¿Por qué a la prohibición se le añade la severidad de la pena, sin ejemplo en los anales de la república del Norte? ¿No es declararse contra los independientes negarles lo que el derecho de neutralidad les permite exigir?

La prohibición no debe entenderse sino directamente contra nosotros que éramos los únicos que necesitábamos protección. Los españoles tenían todo cuanto necesitaban o podían proveerse en otras partes…

Mr. Cobbett ha declarado en su semanario la parcialidad de los Estados Unidos a favor de la España en nuestra contienda. Negar a una parte los elementos que no tiene y sin los cuales no puede sostener su pretensión cuando la contraria abunda en ellos, es lo mismo que condenarla a que se someta, y en nuestra guerra con España es destinarnos al suplicio, mandarnos a exterminar”.

Tal fue la conducta de Estados Unidos con el Gobierno de Venezuela, en momentos que se preparaba para ir a libertar a nuestros hermanos de la Nueva Granada.

Bolívar, que es con la pluma tan certero como con la espada, y ante las groseras insistencias del norteño, descarga su viril patriotismo al agente Irvine:

“Protesto a usted que no permitiré que se ultraje ni desprecie el Gobierno y los derechos de Venezuela. Defendiéndonos contra la España ha desaparecido una gran parte de nuestra población y el resto que queda ansía por merecer igual suerte. Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende”.

Como se puede constatar, si hubo un Padre Fundador crucial que defendió hasta lo indecible el honor y la libertad de nuestras naciones. Este Padre Libertador previó todos los detalles: desde los mil fusiles con que armó la vanguardia en el Casanare, hasta la carne con que se alimentaba la tropa; desde el diseño en secreto del plan “Boyacá”, hasta las instrucciones más minuciosas a sus subalternos.

Así llegó, hace dos siglos, el Presidente de Venezuela desde las postrimerías del Orinoco a las andinas ondulaciones de Cundinamarca a darle vida a su sueño. Así nació Colombia.

El suceso con las goletas Tigre y Libertad, dio luces a Bolívar sobre las verdaderas intenciones de Estados Unidos. El 25 de mayo de 1820, escribe a José Tomás Revenga:

“Jamás conducta ha sido más infame que la de los norteamericanos con nosotros: ya ven decidida la suerte de las cosas y con protestas y ofertas, quien sabe si falsas, nos quieren lisonjear para intimar a los españoles y hacerles entrar en sus intereses…no nos dejemos alucinar con apariencias vanas; sepamos bien lo que debemos hacer y lo que debemos parecer”.

LA HISTORIA HA DEMOSTRADO QUE LAS VERDADERAS INTENCIONES DE TODOS LOS GOBIERNOS ESTADOUNIDENSES FUERON LA OCUPACIÓN, EXPLOTACIÓN Y SUMISIÓN DE TODAS LAS NACIONES DEL CONTINENTE AMERICANO

Sobre su otra gran creación, el Congreso de Panamá, le advirtió a Santander el 21 de octubre de 1825:

No creo que los americanos deban estar en el Congreso del Istmo. Jamás seré de opinión que los convidemos a nuestros arreglos americanos”.

El vicepresidente burló esas instrucciones y se frustró aquel plan genial de equilibrio geopolítico y emancipación.

La parcialización antibolivariana de la elite de Estados Unidos, seguía permitiendo aún en 1826, que los barcos norteamericanos introdujeran contrabando de armas para los realistas; y Bolívar se lo comunicó el 13 de junio de ese año a Santander: “yo recomiendo a usted que haga tener la mayor vigilancia sobre estos (norte) americanos que frecuentan las costas; son capaces de vender Colombia por un real”.

Pudiéramos afirmar que, antes que El Libertador vislumbrara esa amenaza para nuestros pueblos, ya las elites políticas de Estados Unidos tenían claro que debían combatir -en las sombras- a Bolívar. Los gringos no descuidaron un minuto la gesta bolivariana, ni menos ahorraron artimañas entorpeciéndola para impedir su éxito total.

Es uno de los hallazgos más complicados de mi investigación sobre la Doctrina Bolivariana. Los Estados Unidos convirtieron en política de Estado al más alto nivel, los planes encubiertos contra la gesta de Simón Bolívar y sus camaradas.

No en vano se involucraron los secretarios de Estado y los propios presidentes de aquel peligroso país, haciéndole seguimiento minucioso a nivel continental, para lo cual inauguraron su sistema de inteligencia integrado por ministros plenipotenciarios, cónsules y otros funcionarios, comerciantes, y los infiltrados que lograban captar entre criollos envidiosos y avaros.

Dos asuntos claves que confrontan la posición gringa al proyecto de Bolívar: la ambición expansionista de USA sobre territorios antes españoles, frente a la doctrina bolivariana de la independencia y unión; el otro, la abolición de la esclavitud, frente al interés gringo de mantenerla.

En términos coloquiales, podríamos afirmar que Estados Unidos dedicó su “batería pesada” contra Bolívar; nombres como John Quincy Adams, Henry Clay, James Monroe, Willian Harrison, Joel Poinsett, Willian Tudor, entre otros, todos de la alcurnia de la nación norteña, aparecen involucrados en la trama dirigida a hacer fracasar el plan bolivariano, único que garantizaba la verdadera independencia y fortalecimiento de las nacientes repúblicas latinoamericanas.

Las causas de ese odio, se pueden leer en parte en la carta de 1827 del agente de EU en España, Alexander H. Everett:

Difícilmente podría ser la intención de EU alentar el establecimiento de un despotismo militar en Colombia y Perú, cuyo primer movimiento sería establecer un puesto de avanzada en la isla de Cuba.

Si Bolívar realiza su proyecto, será casi completamente con la ayuda de las clases de color; las que naturalmente, bajo esas circunstancias, constituirían las dominantes del país. Un déspota militar de talento y experiencia al frente de un ejército de negros no es ciertamente la clase de vecinos que naturalmente quisiéramos tener”.

Otro de estos “diplomáticos” con funciones conspirativas, el coronel Willian Henry Harrison, quien en 1829 era el representante de los Estados Unidos en Bogotá, fue tan injerencista en los asuntos internos de Colombia, con sus descaradas intrigas antibolivarianas, que hubo de ser declarado persona no grata; a su regreso a Washington, lo premiaron con ascenso a general, y luego fue electo presidente de los Estados Unidos.

¿Cuáles serían esos servicios tan preciados que había prestado a los gestantes intereses imperialistas? Habría que ahondar en los preparativos de la “Noche Septembrina” y el “Crimen de Berruecos”.

Ese año de 1829, en Guayaquil respondiendo cartas a sus subalternos y amigos, Bolívar, angustiado por la situación de ingobernabilidad que acecha las nacientes repúblicas, le dice a Patricio Campbell el 5 de agosto:

“…y qué no harán los Estados Unidos que parecen destinados por la providencia a plagar la América de miseria en nombre de la libertad…”. Predicción consumada que se ha pretendido borrar de los archivos.

“Durante algún tiempo han fermentado en la imaginación de muchos estadistas teóricos los propósitos flotantes e indigestos de esa Gran Confederación Americana”, decían en instrucciones que el 27 de mayo de 1823 impartieron a Richard C. Anderson, ministro de Estados Unidos en Bogotá.

Recordemos que fue apenas el 8 de marzo de 1822, tras doce años de enviar agentes diplomáticos y tenaces esfuerzos, que los EU reconocieron la independencia de Colombia (la original); mientras que Texas fue reconocida al año, y Panamá a los tres días.

Pero con nuestras repúblicas soberanas nacidas de la revolución que condujo El Libertador Simón Bolívar, todavía se dieron el tupé de expresar en carta de John Quincy Adams al ministro español ante el gobierno de Estados Unidos:

Por el hecho del reconocimiento, no se ha de entender que hemos de impedir a España que haga cuanto esté de su parte por restablecer en las colonias el imperio de su autoridad”.

Espero que estos apuntes sean útiles al hermano pueblo colombiano, y que alguna mano amiga los acerque al Presidente Duque, que nunca está demás un esfuerzo adicional por rescatar la historia más admirable que se haya escrito en todos los tiempos.

Análisis histórico de un desdichado “trino” del presidente Iván Duque

LOS PODEMITAS VASCOS RECHAZAN EL DERECHO DE AUTODETERMINACIÓN DE CATALUNYA Y ESUKADI

En Donostia desfilaron unos cientos de manifestantes, convocados por distintas asociaciones republicanas de Gipuzkoa, recorriendo las calles céntricas para reivindicar una República Federal para el estado español.

La marcha estaba organizada por la Asociación Republicana Irunesa Nicolás Guerendiain, la Asociación Republicana Belabieta de Andoain, y Donostiako Errepublikarrak, coincidiendo con la celebración del Día de la Constitución,

Entre los presentes que acudieron a la manifestación figuraban la diputada de Unidos Podemos en el Congreso, Isabel Salud, el secretario general del PSR-EPK y el parlamentario vasco de Ezker Anitza-IU, Jon Hernández, entre otros.

Salud recordó que su formación defiende “un modelo de Estado federal y republicano”, rechazando las “posiciones de aquellos que defienden una república vasca o catalana, porque lo que están ofreciendo es independencia y división”, mientras que Ezker Anitza-IU “apuesta por la unión y una España republicana con letras mayúsculas”.

Por su parte, Jon Hernández ha pedido “una tercera república que se construya al servicio de la mayoría social trabajadora y de la gente de abajo, desde la voluntad de los diferentes pueblos”.

(Con información del diario Deia)

Para España es muy importante recuperar Gibraltar, perdida desde el 4 de agosto de 1704, ante Reino Unido, a lo largo de estos 300 años.

Los especialistas Carlos Martínez y Francisco Peña Torres explicaron el tema de la disputa por Gibraltar. Ambos analistas señalaron que la derecha española los que han reivindicado el restablecimiento de ese territorio como ibérico. teleSUR

Luego de una década de gobiernos derechistas y dictaduras en América Latina, en los años 90, se instalan administraciones neoliberales en Argentina, Chile, Brasil, Bolivia y México, entre otros, sumiendo a sus pueblos en la pobreza y la desigualdad.

Posteriormente con la llegada de HugoChávez al poder en la Patria de Bolívar; NéstorKirchner, en el país pampero; de Lula en el Gigante Suramericano; Evo Morales en suelo boliviano; FernandoLugo como presidente de los paraguayos; Rafael Correa como líder ecuatoriano de la Revolución Ciudadana, y Pepe Mujica en Uruguay; que se suman a las gestiones progresistas de Nicaragua y Cuba, para contener el imperialismo en la región, pero eso causó una reacción violenta que buscó sus derrocamientos. teleSUR

PREGUNTA PARA PPSOEDEMOS Y ASOCIADOS

Por primera vez en España se publica la crítica grabación clandestina que llevó a cabo Chicho Sánchez Ferlosio en los sesenta. César Prieto reconstruye la historia.

LA RESISTENCIA ESPAÑOLA ESTÁ EN DEUDA CON EL HISTÓRICO JUGLAR

La historia está ya tan lejana en el tiempo y resulta tan increíble que no parece otra cosa que una leyenda. En 1963, la situación en España padecía de cierto nerviosismo.

Hay manifestaciones estudiantiles en Canarias, explosiones en pozos mineros, condenas por motivos políticos que se hacen ya angustiosas en abril con la pena de muerte que ejecuta a Julián Grimau por el delito de ser comunista; desestabilizador del régimen, evidentemente.

Chicho Sánchez Ferlosio
“Canciones de la resistencia española”
MADMUA RECORDS, 2018

Ese año, en la madrileña colonia El Viso, vivía José Antonio —Chicho— Sánchez Ferlosio con su primera mujer, Ana Guardione.

Es una zona noble de la capital, no en vano era hijo de un fundador de la Falange que aún vivía y que veinticinco años antes había sido ministro, aunque también es cierto que desde 1961 Chicho y Ana están afiliados al Partido Comunista y no se hablan con don Rafael Sánchez Mazas.

A raíz de esa filiación, Chicho colabora con un grupo de italianos que busca canciones de la resistencia española. El disco aparece en Italia al año siguiente, en 1964.

BÚSQUEDAS CLANDESTINAS

Un par de años después se dirigen a ese piso de la calle Guadalquivir un par de estudiantes de la delegación sueca de una organización francesa de reconocida tendencia comunista, Clarté.

Llevan una grabadora y su propósito es indagar en los focos antifranquistas, evidentemente clandestinos. Parece ser que el contacto se produjo a través de Paco Uriz, docente y escritor, que llevaba unos años viviendo en Estocolmo y allí era un referente activo en la lucha marxista.

La preocupación en Suecia por la situación en España era ya manifiesta, pero con el asesinato de Julián Grimau y las consiguientes manifestaciones que se convocan en toda Europa este interés se recrudece, hasta tal punto que la revista de la organización Clarté dedica un número a nuestro país.

Es por ello que surge la idea de acudir a España para recoger canciones y obra gráfica de artistas opositores al régimen para hacer una exposición y con ello recaudar fondos para la causa.

Los suecos recorren varias ciudades, van consiguiendo direcciones aquí y allá y antes de partir alguien les dan una cinta con canciones de Chicho, pero esta no fue la que se usó para el disco por su falta de calidad técnica.

Parece ser también que fueron cuatro las cintas grabadas hasta enero de 1964, con lo cual hay bastantes más canciones que las que aparecieron en un elepé con únicamente seis que se publicó en Suecia ese mismo año.

Todo es confuso, evidentemente no hay documentos oficiales, pero el escritor Alfonso Grosso realizó, con los suecos y con una de las cintas, el viaje de regreso a Estocolmo.

EL ENCUENTRO

El caso es que los suecos suben hasta el 4º izquierda del edificio de cuatro plantas en que vive Chicho, chicos de unos 25 años.

En varias entrevistas recientes, Ana Guardiones aún recuerda los tres cuartos de hora que estuvieron en su casa, donde sabían que iban a venir, pero no cuándo ni cómo.

Hablaban el suficiente español para entenderse y rápidamente —sin un café, pero con miedo y premura— preparan el cuarto de baño para que sea testigo de la grabación.

No es por cuestiones acústicas, sino por ser la única dependencia de la casa sin salida al exterior; no fuera a ser que en la radio Marifé de Triana sufriese interferencias y se escuchase desde una ventana incitar a la huelga. Nada más.

La bobina salió de España pegada a los bajos del coche por la parte exterior, los chicos tenían un miedo cerval a la policía.

LAS CANCIONES

El disco salió con seis canciones a principios de 1964 y, aunque solo se prensaron dos mil ejemplares, la radio lo emitía con frecuencia y todo el norte de Europa contó con versiones. El contenido… quizás es lo de menos.

Una mítica ‘Los gallos’, pacifismo y proclamas huelguistas, guitarra de palo y si acaso una ‘Canción de Julián Grimau’ en que la voz de Chicho se advierte teñida de sentimiento.

La había compuesto horas después de que lo mataran, en abril, con los amigos que llenaban una casa que estaba siempre abierta.

Por supuesto, la portada no aclaraba quién era el intérprete —“por razones de seguridad”, se informaba— y así aparecía también en versiones del disco que se editaron en Italia y en el Cono Sur y que incluían canciones de esas otras grabaciones que hemos señalado.

Incluso los suecos trajeron copias a España en una segunda visita con una cubierta que las acreditaba a un inexistente Mats Antonsson: “Canciones populares suecas del siglo XX”. Se trataba de volver a grabar con vistas a sacar un segundo disco, que no se publica hasta 1974.

LA REEDICIÓN

Así quedó la historia. Del disco había algunas muestras digitales en internet en las que nadie se preocupaba de los derechos de autor, hasta que vino Madmua.

Madmua Records es una compañía admirable en lo suyo, algo muy concreto. Se dedica a rebuscar y editar en vinilo grabaciones perdidas de los años setenta; ese grupo, ese cantante que no tuvo suerte, pero que dejó un par de discos bien interpretados, con gancho… joyas que alguien debe rebuscar porque no podemos permitirnos el lujo de prescindir de grandes canciones.

No solo eso. Acompaña sus vinilos con libretos en los que hace un balance del grupo y, casi un milagro, logra encontrarlos y que acompañen las ediciones con sus palabras.

Es el sello que, aunque no entre dentro de sus parámetros, ha realizado, maravillosamente editado, un facsímil del disco de Chicho Sánchez Ferlosio. Un 10”, como la edición original, con su portada y una canción añadida, en la que Chicho le pegaba un meneo nominal a todos los ministros de Franco.

Ni los suecos se atrevieron a incluirla. Y de regalo, un “epé” (Extended Play) con cuatro canciones de la Guerra Civil —‘¡Ay Carmela!’ o ‘Si me quieres escribir’— grabadas en la misma sesión pero nunca editadas. Bombas líricas sobre las que David Trueba está preparando un documental. Bombas que siguen explotando.

No es solamente que Chicho haya sido el maestro de Javier Krahe o Joaquín Sabina y perviva en ellos, es que el pasado 8 de marzo, en las manifestaciones de reivindicación de la igualdad de las mujeres se cantaba el ‘A la huelga’ que aparece en el disco de Chicho: un disco de dos mil ejemplares editados en Suecia que no ha llegado hasta ahora a España y que sirve aún para defender derechos obvios.

Sospecho que ninguna de las que lo cantaba sabía de quién era esa canción. Sospecho también que ello le hubiera encantado a Chicho.

https://www.efeeme.com/las-canciones-de-la-resistencia-espanola-que-ideo-chicho-sanchez-ferlosio/

Hace unos años, durante el Festival de Cine de Cannes, el público asistente al estreno de la película “María Antonieta” (2006), adaptación de la mediocre novela de Lady Antonia Fraser (viuda de Harold Pinter) “Marie Antoinette“,(sobre la vida de la impecablemente guillotinada reina francesa), prorrumpió en abucheos, pateos, pitos y protestas tras la proyección.

No era para menos, ya que la atrevida realizadora, Sofía Coppola, se había permitido el lujo de presentar a la mentada monarca como una persona tierna y bondadosa, cuando todos sabemos que si el pueblo revolucionario pedía su cabeza, no fue precisamente por las virtudes de aquella mujer.

Menos mal que, entre los hechos reales y la actualidad, ha habido suficiente tiempo e información, veraz, rigurosa y contrastada, para saber que lo que la hija del afamado cineasta norteamericano Francis Ford Coppola había rodado, resulta tan fraudulento y manipulador como la sonrisa del despreciable ciudadano Juan Carlos de Borbón cuando estrechaba la mano de Fidel Castro, Hugo Chávez o Evo Morales.

Lo que ocurrió, como casi siempre que un director yanqui se lanza a analizar sin paracaídas la historia del mundo, es que la Coppola se había metido en un cul de sac, con la osadía inherente a buena parte de la Ganadería Hollywood (de ganar dinero), cuando se trata de hacer un film de carácter histórico, planteando escenas que nunca sucedieron, con el artero objetivo de complacer a una audiencia inculta, incauta, infantil o poco exigente.

Exactamente lo mismo que hicieron, para vivir rodeados de lujo, personajes como Fred Niblo, Cecil B. De Mille, Henry Koster, Delmer Daves o Nicholas Ray, que rodaron kilómetros de celuloide, tratando de aclararnos cómo eran (según ellos, sus productores y guionistas) Sansón y Dalila, Alejandro Magno, Julio César, Marco Antonio, Cleopatra, Moisés, El Cid, Nerón, Calígula, Séneca o el mismo Jesucristo.

Tras leer aquella noticia y algunas duras críticas acerca de la cinta, pensé en una dama a la que se ha presentado siempre como el paradigma de la bondad, la dedicación a las buenas causas y el estoicismo ante la muerte prematura. Me refiero a Eva Perón, de la que Lucia Hiriart, viuda del criminal Augusto Pinochet, es su mayor fan.

RESULTA SARCÁSTICO QUE LA VIUDA DE UN CRIMINAL COMO PINOCHET, SEA LA MAYOR FAN CHILENA DE EVA PERÓN

En cierta ocasión, con motivo del estreno mundial en Londres del espectáculo musical “Evita“, de Andrew Lloyd Weber y Tim Rice, me encontraba en la capital británica. Daba la casualidad que conocía a ambos autores, por un programa de radio de la BBC británica en el que yo participaba en nombre de RTVE.

Se me invitó gentilmente al acontecimiento, pero puedo prometer que, por las conversaciones previas que mantuve con algunos colegas, casi nadie sabia quién había sido la tal Evita, esposa del generalísimo Juan Domingo Perón, uno de los presidentes más ovacionados de la historia argentina del siglo XX.

Una figura idolatrada por millones de trabajadores que creyeron en su honradez, en esa supuesta dedicación al pueblo, tan coreada por la prensa de entonces, aunque tan débil como las medidas que emprendería su gobierno, para que miles de ciudadanos aliviaran la miseria en la que vivían.

Eso, y el saqueo que fue practicando en las arcas públicas, sin que sus seguidores lo hayan siquiera admitido aún en pleno siglo XXI.

El paralelismo entre aquel dictador llamado Perón y el culpable de la muerte violenta de más de un millón de españoles en la península ibérica, es notorio, aunque en asunto de esposas, Carmen Polo de Franco, que no era actriz, aunque lo intentaba en vano con su permanente sonrisa equina y sus limosnas a los pobres, quedaba a la altura del betún si la comparamos con la experimentada Eva Duarte, mediocre cómica que sabía derramar una furtiva lágrima cuando era preciso.

EVITA SALUDA AL CRIMINAL FRANCISCO FRANCO

El primer viaje que hizo a España, también primero a Europa, fue realizado en un avión DC-4 de Iberia que envió el Generalísimo Franco, y Evita recibió los más altos honores por parte de todas las autoridades del gobierno y también por parte de la alta suciedad española.

Después visitó Italia, con una cita de veinte minutos con el Papa Pío XII. La visita ya no fue tan calurosa como la de España, puesto que para una gran parte del pueblo italiano, el gobierno de Perón les recordaba la dictadura de Mussolini.

Días después pasó por Portugal y Francia, donde también sería agasajada, si bien sus enemigos hicieron correr en París fotografías de su época de actriz, en un vano intento por desacreditarla, pero tendría que desistir de un viaje a Londres, ante la negativa de la Reina Isabel de recibirla en el palacio de Buckingham.

La hoy mitificada Evita es, después de 66 años desde su desaparición (26 de Julio de 1952), para centenares de miles de ciudadanos honestos, poco menos que una enviada del cielo, destinada por el mismo Dios para pasar a la historia; una mujer más grande aún que la propia Virgen.

Por un lado pues, se gestaría la leyenda de la madre de todos los pobres, aunque como han señalado determinados críticos, por el otro aparece un segundo rol, explotado hasta la saciedad en las telenovelas: el de la humilde sirvienta que llega a gran señora.

A pesar de haber sido una actriz discreta, Evita era sin embargo totalmente creíble cuando se dirigía a las multitudes. Mucho más que su propio marido, que lo único que anheló en vida, o tras la muerte de su esposa, como se ha dicho, fue atesorar cantidades millonarias de dólares, joyas, posesiones, mansiones y terrenos.

LAS JOYAS MÁS CARAS DE LA ÉPOCA ERAN UNA DEBILIDAD PARA EVA PERÓN

En una de las críticas teatrales de la época se pudo leer: “Evita Duarte modula la voz con una dulzura persuasiva, una firmeza a tono con Catalina La Grande, Juana de Austria o Isadora Duncan, como si se probara la ropa en un ensayo general. Ebria de su papel, etérea en un sueño de fusión con quienes la escuchan, podría romperse las cuerdas de vocales por el peso múltiple – durante la escena de su renuncia – de las voces populares. Evita rindió su voz. Nunca aquel por Perón y para Perón, sonó más angustiado”.

Millones de argentinos saben que hay una historia silenciada sobre esa voz, que se deslizó sin trauma alguno desde el teatro escénico al teatro político.

Bajo la dictadura del matrimonio en cuestión, ella era pues la madre todopoderosa y autoritaria que dominaba con su gesto, pero también la doncella sonriente y sumisa, de baja condición social, aunque en el fondo se sabía de su perversidad, y por ello mismo era peligrosa y temida.

El mito creció hasta el punto de confundir a la primera dama con la propia nación; ambas eran la misma cosa. Pero de la misma forma que el Doctor Jekyll era Mister Hyde, la Evita adorada de las masas peronistas, se convertía por arte de birlibirloque en la mujer fría y calculadora, que casi ningún medio de comunicación estuvo interesado en señalar.

Se sabe de su odio y celos hacia la desaparecida cantante Libertad Lamarque, quien tuvo que exiliarse el resto de su vida a México, para liberarse de la persecución de la que era objeto por parte de la singular Evita.

LIBERTAD LAMARQUE (a la dcha.) TUVO QUE EXILIARSE A MÉXICO PARA SALVARSE DE LOS CELOS DE EVITA (a la izda)

La propia Libertad fue concluyente en este punto, cuando declaró: “El resultado fue que la prensa afirmaba que Eva y yo nos disputábamos los favores de Perón; tan solo pensarlo me da escalofríos… ¡Quién podrá jamás rescatar del río toda el agua sucia de la calumnia!… Impunemente seguirá su curso… y así, una vez más triunfará la infamia”.

La idealización extrema de cualquier mito ha sido la causa por la cual, también los enemigos, que inconscientemente la equiparan con lo terrorífico, les lleva igualmente a la mitificación. Se establecía así un círculo vicioso. Cuanto más siniestra, los adictos más se vieron obligados a idealizarla, para poder mantener esa imagen de madre luchadora y tierna.

Mientras tanto, sus detractores reaccionaban a la creciente idealización, culpándola de fechorías inventadas. Y así, Evita era para unos una santa, y para otros una condenada arpía. En realidad, en ambas tendencias se daban dos imágenes contradictorias en su mundo interno, pero mientras unos proyectaban la cara amable, reprimiendo la oscura, otros hacían lo contrario.

Los peronistas no le reprocharon jamás su lujo, sino que lo aceptaban de buen grado, porque ella era una de ellos, del pueblo. Realizaban así una de sus viejas fantasías. Era la proletaria que se casa con un noble; o la muchacha modesta que conquista a un millonario y llega a ser una dama poderosa.

De mujer provocativa, que lucía joyas y vestidos exuberantes, se convirtió como por ensalmo en “la primera trabajadora del país”. Ya no sería la Cenicienta que va al baile, sino a “la dama de la esperanza”, la que por su sacrificio redime a su pueblo. Y su temprana y mortal enfermedad aumentó aún más la leyenda.

Eva Perón se vio obligada a renunciar a la vicepresidencia, y su imagen ya idealizada, caminó hacia las más altas cotas de santidad. Comenzó a ser la protomártir, la bendita la madre agonizante, idolatrada, a la que Dios había mandando llamar al Paraíso a los 33 años, la misma edad que tenía Jesucristo al morir.

SU MUERTE PREMATURA DISPARÓ AÚN MÁS LA LEYENDA DE SU “SANTIDAD”

Sus opositores, al conocer la real gravedad de su estado, buscaron dos salidas para mitigar la fuerza del mito: negar la enfermedad y proponer cambios inmediatos.

Corrió pues el rumor de que la enfermedad de Eva era un simulacro, que se había creado con miras a las elecciones, o para distraer al pueblo de los graves problemas causados por los mismos peronistas. Mientras Eva agonizaba, unos siguieron rezando y esperando el milagro de su salvación. Los otros aguardaron temiendo su muerte.

Pulularon miles de teorías acerca de todo lo que podría pasar después. Llegó el final: la muerte y el velatorio de Evita. Millones de argentinos aguardaron bajo la lluvia y el frío para verla por última vez. Los hombres lo hacían llorando y besando el vidrio que la protegía y las mujeres se desmayaban y sufrían crisis histéricas.

Pero Evita, como hoy Franco en España, siguió siendo poderosa aún después de su muerte. Por aquellas fechas, manos anónimas y mentes sin piedad alguna, escribían en los muros de Buenos Aires “¡Viva el cáncer!’, en referencia a la dolencia que finalmente llevó a la muerte a la infortunada mujer.

El cadáver de Eva Perón fue embalsamado por el Dr. Pedro Ara, célebre doctor español, del que aseguraban había hecho lo propio con el de Lenin (asunto desmentido por el propio especialista).

Éste hizo un primer trabajo durante toda una noche, recién muerta Eva y con permiso de Perón, pues si no se empezaba a tiempo, no se lograría un buen resultado. Luego su trabajo completo duraría dos años más.

TRAS UN LARGO PERIPLO POR DIVERSOS PAÍSES DE EUROPA, EL CADÁVER DE EVA PERÓN, VARIAS VECES PROFANADO, VOLVIÓ A ARGENTINA

El profesor puso en las manos de Evita un rosario de plata y madreperla que le regalara el Papa en su visita al Vaticano. El cuerpo, dentro de su ataúd con la tapa de cristal, fue depositado durante unos días en el Ministerio de Trabajo.

Más de dos millones de personas desfilaron en menos de dos semanas para dar el último adiós a la venerada Evita. Los tres primeros días de su muerte, todo Buenos Aires quedó paralizado, los únicos negocios que estuvieron abiertos fueron los de venta de flores que cubrían todas las aceras y las calles alrededor del Ministerio citado.

El duelo de toda la nación fue sincero y multitudinario, pese a que había muchos que lo estaban celebrando, pues se habían quitado de encima un enemigo formidable, un tremendo obstáculo para la realización de sus objetivos.

Veamos algunos ejemplos:

Fue Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899 – Ginebra, 1986) quien escribiría: “Durante aquellos años de oprobio y de bobería, los métodos de la propaganda comercial y de la literatura para los no exigentes, fueron aplicados por el gobierno de Perón. Hubo así dos historias: una de índole criminal, hecha de cárceles, torturas, prostituciones, robos, muertes e incendios; otra de carácter escénico, hecha de necedades y fábulas para consumo de patanes. La dictadura abominó (simuló abominar) del capitalismo, pero copió sus métodos, como en Rusia… Más curioso fue el manejo político de los procedimientos del drama o del melodrama”.

Por su parte, Carlos Fuentes (Panamá, 1928) afirmaba: “El arma histórica de la vendetta de Evita fue una sola: no perdonar, no perdonar a nadie que la hubiera humillado. Pero su arma mítica fue mucho más poderosa: Eva Duarte creía en los milagros de las radionovelas. Pensaba que si hubo una Cenicienta, podía haber dos.”

El reconocido crítico Guillermo de la Torre (Buenos Aires, 1900 – 1971) asestaría un golpe rotundo: “Todo en el peronismo fue una colosal impostura. Todo era apócrifo, anacrónico”.

ERNESTO SÁBATO CELEBRÓ LA CAÍDA DEL GENERAL JUAN DOMINGO PERÓN, PERO LA MUERTE DE EVA LE CONMOVIÓ PROFUNDAMENTE

Cuando Perón fue derrocado, camino de su exilio español, al lado de su idolatrado Francisco Franco, Ernesto Sábato (Buenos Aires, 1911) escribiría: “Aquella noche, mientras los doctores, hacendados y escritores festejábamos ruidosamente en la sala la caída del tirano, en un rincón de la antecocina, veía como las indias que allí trabajaban tenían los ojos empapados en lágrimas. Y aunque en todos aquellos años yo había meditado en la trágica dualidad que escindía al pueblo argentino, en ese momento se me apareció en su forma más conmovedora”.

El realizador norteamericano Oliver Stone, durante su estancia en Buenos Aires para rodar una entrevista con la mandataria argentina Cristina Fernández (destinada a un extenso documental sobre los nuevos líderes de Latinoamérica), definió a Eva Perón como una mezcla insólita de prostituta y santa, lo que encolerizó a una gran parte de la sociedad, provocando la ira de algunos medios, que pidieron se declarara al director como “persona non grata”. La respuesta del cineasta fue: “Los peronistas jamás tuvieron sentido del humor”.

No obstante, hay aún tela que cortar, para todos los gustos, en el enorme sudario que cubre la memoria de esta infortunada primera dama.

Lo demuestran los libros autobiográficos, como el que escribió la propia Eva Perón, titulado “La razón de mi vida” (teatral y melodramático), “Mi hermana Evita“, de Erminda Duarte, pasando por el mediometraje “La tumba sin paz“, de Tristán Bauer; o las novelas “Santa Evita”, de Tomás Eloy Martínez; cuentos, como “Ella“, de Juan Carlos Onetti, o “El único privilegiado”, de Rodrigo Fresán; e incluso poemas, como “El cadáver” y “El cadáver de la nación”, de Néstor Perlongher.

Pero lo verdaderamente imprescindible es el análisis concienzudo sobre el personaje de Evita, en el estudio de Marie Langer (Viena, 1910 – Buenos Aires, 1987), “Fantasías eternas a la luz del psicoanálisis”, donde bajo el título de “El niño asado y otros mitos sobre Eva Perón”, la autora hace un interesantísimo retrato de aquella subyugante personalidad.

EL ESTUDIO TITULADO “LIBRO NEGRO DE LA SEGUNDA TIRANÍA” RESULTA IMPRESCINDIBLE PARA COMPRENDER Y CALIBRAR UN FENÓMENO SOCIAL Y POLÍTICO COMO EL PERONISMO, QUE HOY ES ALABADO POR FIGURAS DE LA EXTREMA DERECHA Y LA EXTREMA IZQUIERDA ARGENTINA

Para muchos interesados en el tema, sociólogos, políticos, catedráticos o escritores, el gobierno peronista ha sido una versión del fascismo o del nazismo (y, en el caso los escritores de izquierda, del bonapartismo), en el cual Perón y su esposa muerta (aún embalsamada) eran presentados como hábiles manipuladores de la voluntad de las clases trabajadoras. El régimen peronista era visto como una cadena interminable de actos de corrupción, de tortura y de censura.

Probablemente, el ejemplo más obvio de esta visión del peronismo sea el titulado “Libro negro de la segunda tiranía”, un sumario de las conclusiones a que se ha llegado, a través de las llamadas comisiones investigadoras que actuaron hasta hoy.

Entre otras durísimas reflexiones, se dice: “…lo inexplicable, lo monstruoso, es que Argentina pasara por aquella dictadura, en tiempos de paz y prosperidad (tal era la situación cuando Perón se hizo cargo del poder), sin causas inmediatas que pudiera justificar algo semejante, ni antecedentes valederos que la hagan prever”.

¿Qué queda, hoy en 2018, a los 66 años de su muerte, de la memoria de aquella mujer, que se caracterizó por denunciar hasta el cansancio que la pobreza era la mayor injusticia, pero los necesitados seguían inundando el país?

¿Son comprensibles la nostalgia, la mitificación, los homenajes sin freno a su memoria, como justificadas las diatribas, las críticas crueles, las sospechas de su presunto doble juego y falsedad?

¿Continúa vivo el mito de la Evita del musical británico, la de la mujer “más hombre que Perón”, o por el contrario, el de la dama vengativa que llega desde los suburbios, pero que no soportaba el éxito ajeno?

Sólo el pueblo argentino tiene la última palabra, aunque sean millones quienes saben que, por mucho que se falseen y manipulen los hechos, como hizo Sofía Coppola con su película sobre la reina María Antonieta, los mitos nacionales resultan imprescindibles para mantener esa cuota de orgullo patrio que algunos no soportamos.

(Carlos Tena)

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